jueves, 9 de marzo de 2017

EL DESATINADO VATICINIO

 Domenech, ex DT de la selección francesa que en el Mundial 2010 quedó eliminada de la fase de grupos luego de que su entrenador de aquel entonces convocara a los futbolistas según su signo del horóscopo, se hizo protagonista en la previa del duelo en la vuelta de los octavos de la Champions League al concurrir con polémicas declaraciones. "Messi es un jugador intermitente". Acerca de la posibilidad de que el conjunto de Luis Henrique revierta la serie manifestó "lo dudo". También prosiguió refiriéndose a Messi declarando que en la ida fue superado táctica y físicamente, por lo que sería muy difícil que transforme su "impotencia" en una varita mágica para la revancha, y también que "el fútbol es un deporte colectivo y un solo jugador no puede ganar el partido", como si el Barcelona no tuviera otras armas para escoltar al diez. Entre otras cosas, también puede destacarse su objeción crítica del presente del club catalán cuando menciona que "es una sombra de aquel equipo que dominaba en Europa". 
 Luego de las declaraciones de Domenech y de la agónica clasificación del equipo español, no solo se refuta la teoría de que ningún partido (ninguna llave en este caso) está cerrado hasta que el árbitro pita el final, sino que demuestra de que a pesar de ser un referente destacado en lo futbolístico, llamativamente los dichos pueden carecer de solidez y derrumbarse en cuestión de horas. Es una señal para la juventud: hay que cuestionarse hasta lo que digan los más emblemáticos del oficio. No significa que Domenech no tenga muchos pergaminos para el aprendizaje futbolístico ni que nunca llegue a ser un referente en lo dirigencial, sino que hasta siendo Domenech (o cualquiera, incluso Maradona) el ser humano es capaz de cometer fallidos alevosos incluso en lo que más se destaca. 
 Messi no fue esa "varita mágica", como tampoco fue el mejor partido de Suárez y Neymar, pero el compromiso colectivo y los destellos talentosos que saben puntualizar los protagonistas de este equipo lograron la hazaña. Y esto último también entierra el mito de que el Barcelona es Messi: Messi es su mejor jugador (a su vez el mejor jugador del mundo, o el segundo si hay gente que no está de acuerdo), y no sería el mismo equipo sin él, pero el argentino nunca habría hecho las monstruosidades que es capaz de hacer con goles, asistencias o gambetas si no fuera por sus compañeros, que por consecuencia lo asisten para que convierta, pican al vacío para ser asistidos y se ofrecen para jugar el esférico con él. Siempre cuando hay una figura que se mantiene en el tiempo en la elite es porque encontró un sistema en el que es comprendido junto con sus socios. Se puede ser determinante, pero nadie gana un partido solo. Ni siquiera ganó un partido solo Maradona en los cuartos con Inglaterra en el 86, ya que Olarticoechea salvó lo que iba a ser el 2-2 de Lineker, entre otras jugadas donde hay una lógica participación de los demás futbolistas. Por lo tanto, el Barcelona no es solo Messi, y aunque no sea lo mismo si este no está en su mejor día, tiene otras cartas para conseguir el objetivo. 
 Acerca de "la sombra" que representa el equipo multicampeón de Guardiola, tal vez sea la declaración menos despectiva y más objetiva de todas las porfías realizadas, ya que es cierto que cuando se termina un ciclo tan exitoso, siempre estará esa "sombra" que no permite esquivar inevitables comparaciones, como también Boca siempre tendrá esa "sombra" de los ciclos exitosos de Bianchi. Pero aunque ese equipo haya sido una expresión más bella del juego en equipo y la demostración más soberbia de la escuela blaugrana, el de Luis Henrique también es un equipo multicampeón, que ganó Copa del Rey, Liga y Champions en una misma temporada. Puede depender un poco más de los individualismos y hasta a veces las iniciativas pueden convertirse en más directas en vez del juego pausado que nos acostumbramos a ver, pero la metodología y el estilo siguen siendo los mismos, y por lo que marcan los números, los éxitos también siguen siendo los mismos a pesar de "la sombra". 
 Pero mas allá de seguir contratando figuras de alto voltaje, mantener una identificación futbolística y seguir acostumbrando a sus seguidores a las victorias, da la sensación de que la mística de este equipo catalán sigue siendo la misma porque parece que para ellos nada es imposible, y a pesar de hacer tan bien lo que hacen, demuestran superarse día a día. Sea campeón o no, el Barsa nos enamoró por el coraje y la búsqueda hasta el final, prescindiendo un poco de la divinidad que seguro contempló a Domenech al igual que al resto, esa divinidad que sin dudas hace que al haber visto a un equipo semejante, parezca que todo lo demás no está a la altura de las circunstancias, porque la realidad es que es casi imposible igualar al Barcelona de Pep, pero este Barcelona no deja de ser uno de los mejores equipos del mundo. 
 Esa sensación de que nada está perdido hasta el final es la moraleja que nos regaló esta historia futbolera de predicciones absurdas, sometimientos al juicio de lo lógico que muchas veces no triunfa y un grupo de hombres que no por casualidad nos siguen regalando momentos épicos para la historia.

jueves, 2 de marzo de 2017

OTRO FIN DE SEMANA SIN FUTBOL, OTRO PAPELON

 Luego de la rescisión del contrato de FPT, programa que nunca debió haber existido por razones manifiestas, se acordó el pago del gobierno a la AFA por $350 millones, dinero que nos pertenece a todos nosotros, a los argentinos, y aún así, es tal el desbarajuste que la deuda con los jugadores supera esa cifra, por lo que una vez más, tendremos un fin de semana sin fútbol. Ya van cinco semanas que debió haber comenzado el torneo, y el tiempo sigue pasando, y la pelota espera.
 Todo esto proviene del negocio en el que se convirtió el fútbol y las malas administraciones que los presidentes de las instituciones aplicaron originando una inmolación que explotaría en los tiempos que hoy por hoy estamos viviendo. Para empezar, con la creación de FPT el fútbol se mezcló con la política, es decir que tuvo su figuración de negocios en su forma más desmesurada. Mientras muchos argentinos que se tragaron el relato populista creyeron que por ver fútbol gratis todo estaba bien, muchos dirigentes creyeron que ese ingreso por los derechos de televisación que no fue más que una ficción creada por Grondona y CFK sería eterno, y muchos clubes destinaron más de la mitad de sus ingresos a esos derechos televisivos, que como se dijo anteriormente, no eran pagados por una empresa privada sino del bolsillo de todos, por lo que se sabía que ante la caída del populismo y un intento de normalización de las arcas estatales el fin del fútbol gratis estaría al caer. Ahora, que estallaron los agujeros generados por los dirigentes irresponsables que firmaron contratos impagables y que oraron por tener toda la eternidad el ingreso del FPT, no pueden pagarle a sus futbolistas. 
 Toda esta bola de nieve que se fue agigantando fue a costa de todos los que tomaron decisiones solo pensando en su propio beneficio sin mirar en un futuro en donde la situación ya no pueda contenerse. Nadie se merecía pagar por el fútbol, algo tan insignificante al lado de asuntos primordiales, y los jugadores tampoco se merecen no cobrar sus sueldos. Pero esto ocurre cuando la relación Gobierno-AFA se puso en contacto y los clubes se dejaron llevar por una monarquía grondonista que hacía cosas que justifican el momento que se vive en la actualidad. Por ejemplo, beneficiar a amigos. Durante la gestión de Aníbal Fernández en Quilmes, Grondona le dio mucho dinero a este club, que lo gastó indiscriminadamente a tal punto de hacer pedazos las cuentas del club cervecero, préstamos con plazos muy extensos y sin intereses, privilegio que otros clubes no tenían, y por eso no suena descabellado que Quilmes tenga uno de los pasivos más grandes con la AFA, producto del nepotismo que también tuvo de cómplice a todos los que miraron para otro lado. Como también lo hicieron en la licuación del dinero del fallido AFA Plus y los desvíos a la fundación El Futbolista. Todo ese dinero que fue robado sin filtros podría pagar la deuda que imposibilita el comienza del torneo.
 Sin dudas eso de pagar costos que no deberían ni pueden pagarse tiene algo de nosotros, los ciudadanos o hinchas, que debemos cambiar si queremos que las cosas mejoren. Como la gente que solo pensaba en ese instante de felicidad al ver un partido por la televición abierta sin darse cuenta de las consecuencias, las actitudes de los dirigentes que intentan contentar de forma inmediata al hincha pagando contratos que no son acordes al patrimonio del club va de la mano de la misma cultura: la de la ceguera y los resultados inmediatos, la felicidad de hoy sin pensar en la de mañana. 
 Dada la situación de esta manera, con empleados que no pueden cobrar su sueldo y en donde todo el verano los dirigentes nunca pensaron en dejar de lado las grietas y sentarse a discutir qué camino se debe tomar, los futbolistas tienen derecho a no querer jugar, y lo más lógico es que no haya fútbol. 
 Esto es lo que termina causando la ambición por el poder de personas que en lo que menos pensaron fue en el bien del fútbol: que los jugadores no quieran jugar, reclamando por su sueldo. A pesar de varias barbaridades que se encuentran en los archivos, nadie puede negar que Maradona esta vez tiene toda la razón del mundo: debe recuperarse la pasión. Y a pesar de varios papelones que se debieron soportar durante estos años, que provocaron que casi se hable más de lo que pasa afuera del campo que del juego que implica que ruede la pelota, todavía hay más: la AFA lanzó un comunicado diciendo que los que no se presenten tendrán una multa y perderán los puntos; pero resulta que Marchi no levantó el paro y ningún equipo va a presentarse, ya que los 350 millones no alcanzan a la cifra deficitaria. Marchi, el mismo que le aconsejó a Colón que no se presente y perdió tres puntos que le significaron el descenso. Y Moyano está haciendo fuerza para que no se siga efectuando el paro, el sindicalista de los camioneros que no se cansó de justamente, hacer paros. Así está el fútbol argentino. Sin fútbol. 

lunes, 13 de febrero de 2017

LAS INFERIORES, EL PEOR ESPEJO DEL FUTBOL ARGENTINO

 Dentro de todos los estragos que magullan al fútbol argentino, donde la falta organización, prevención y escasez de proyectos malbaratan a la selección argentina, los defectos son protegidos por una pantalla llamada Lionel Messi y una camada con futbolistas de gran calidad, y que con pericia de entrenadores de jerarquía se consiguió pelear y llegar lejos por un título, aunque en este momento esos jugadores estén pasando por un mal momento en la selección y a Bauza le cueste horrores armar un equipo ante la falta de identidad y una renovación con futbolistas de camadas más nuevas.
 Lo que no puede maquillarse es en las selecciones juveniles, donde por más de todos los talentos que haya, no dejan de ser chicos y deben cargar en el lomo con un contexto desfavorable.
 Hoy en día, las divisiones inferiores de la selección no se identifican con ninguna forma de jugar, ya que la crisis institucional se traslada a lo futbolístico, donde no hay proyectos a la vista. Tan dificultosa es la aparición de un camino a seguir, que de todas las carpetas presentadas el DT de la sub-20 terminó siendo Claudio Ubeda, que no era uno de los candidatos ni había presentado su proyecto. Así, en la improvisación, no deberían sorprender los trágicos desenlaces que se repiten año a año, como quedar afuera en fase de grupos de Mundiales sub-20 o Juegos Olímpicos.
 Las inferiores necesitan de formadores, de hombres especializados en perfeccionar a los chicos. Ubeda puede ser un buen formador, pero debería haber estado trabajando en inferiores hace rato, e ir de forma escalonada dirigiendo a la sub-15, sub-17 y sub-20. Encontrándose con un equipo sobre la marcha y con poco tiempo de trabajo, él y los chicos hicieron lo que pudieron.
 La actitud de los juveniles y los pincelazos de talento que desprenden algunos de ellos lograron la hazaña de la clasificación, dependiendo de otro resultado y luego de un trayecto donde nunca se encontró una línea de juego y cualquiera superó a Argentina a la hora de jugar al fútbol. Ahora, clasificados al Mundial, es hora de empezar a planificar, de hacer las cosas seriamente, ¿o esperamos pasar la fase de grupos de la misma manera que nos clasificamos? Los dirigentes deben pedir ayuda a los que llevaron a nuestro fútbol a lo más alto: deben, por ejemplo, sentarse con Menotti y pedirle asesoramiento. No se entiende como no le consultan a alguien que podría ser de gran ayuda. Tal vez la búsqueda de un ideal en el césped no les preocupe demasiado, y solo estén buscando una salida financiera para esta hecatombe económica.
 No es casualidad que Messi, Aguero, Higuaín, Zabaleta, Mascherano, entre otros, hayan pasado por las selecciones juveniles y ganado Mundiales sub-20 y Juegos Olímpicos, y que ahora estén en la mayor. Son los frutos de una estructura y del trabajo de formadores como Pekerman y Tocalli. Hoy no hay un Pekerman, y eso significa que tal vez en el futuro no haya un Messi ni un Di María, es por eso que el futuro es preocupante, ya que algún día Messi dejará los botines y otros deberán tomar las riendas del asunto, y esos otros no parecen estar siendo trabajados. Tampoco es casualidad que la selección sub-20 no tenga laterales, que los equipos de primera no saquen laterales (Ubeda utilizó a Molina como lateral derecho, hombre de Boca, pero el xeneize tiene a Peruzzi como titular, y por las dudas el año pasado incorporó a Jara, es decir que no confían en él ni como marcador de punta suplente), que Maradona en el 2010 haya perdido 4-0 con Alemania jugando con Otamendi y Heinze como laterales, y el que supo salir campeón del mundo en el 86 dijo muy sabiamente: "me critican porque puse dos centrales como laterales, pero a quien voy a poner si los laterales no los tengo".
 Los clubes también deberían contribuir en la causa formando jugadores. Clubes poderosos como Boca, por ejemplo, no apuesta a las divisiones formativas y compra futbolistas de forma masiva. Torres, goleador de la sub-20 detrás de Lautaro Martínez, no tiene un partido en primera ni sentado en el banco. Los cuatro centrales del plantel son Magallán, Tobio, Vergini e Insaurralde, ninguno de la cantera. Cubas, potencial talento, fue renegado a causa de la incorporación de tantos volantes centrales. Y es interesante detenerse en el puesto de volante central para detallar una falencia en el trabajo formativo: Ascacíbar sin dudas es el jugador más consolidado que tuvo este equipo, siendo titular indiscutido en Estudiantes y ganándose la cinta en la selección, pero es muy curioso que en su historial no se registre ninguna selección juvenil, es decir que nunca lo habían descubierto antes, sino que es convocado por lo que se ve en la televisión del pibe jugando con la camiseta del pincha, cuando antes a Messi lo descubrieron jugando en las inferiores del Barcelona a través de un video: antes se capturaban talentos, hoy ese trabajo está dejado de lado.
 De todas formas, entre tantas sombras, se encuentran lejanas luces. Gracias a los chicos que dejaron todo, sin juego por la nefasta preparación pero yendo con una actitud que les dio su premio. A ellos, no a los que los metieron en problemas.

miércoles, 8 de febrero de 2017

LAS ESCUCHAS QUE DESNUDAN LA REALIDAD

 Las escuchas que comprometen al presidente de Boca pidiéndole favores al presidente del Tribunal de Disciplina dejan al descubierto una realidad tan sombría como banal: en la Argentina no se respetan las instituciones y cada uno juega para sus propios intereses. Con este tipo de evidencias no es para sorpresas la actualidad paupérrima que vive la AFA donde hasta se habla de desafiliación en los pasillos de la FIFA. En organismos donde se marca la legitimidad, si no se respetan las normas que rigen sus propias leyes es porque hay toda una estructura que debe demolerse y empezar de cero. El fútbol está agonizando porque muchos dirigentes se enceguecieron de la locura que se vive y a su vez de la irresponsabilidad que eso conlleva, firmando contratos que no podían pagar, y administrando de forma fatídica los recursos de sus clubes donde el 70% de sus ingresos dependían de Fútbol Para Todos. Y todo esto ocurre porque no hay un sistema que lo impida, sino que el sistema es cómplice, como se comprueba en las escuchas, en este caso para penalizar lo mas leve posible las sanciones de dos jugadores de Boca de parte del organismo que dicta las suspensiones de futbolistas. Cuando pedimos un fútbol argentino mas tranquilo, donde se tenga mas paciencia y se pegue menos, hay que acordarse que cuando se quiere castigar ese tipo de patadas delictivas los presidentes levantan el teléfono y del otro lado hay un ente que no actúa como debería. 
 Así, a pura deshonestidad, el fútbol no va a encontrar la cura en un horizonte cercano. Sanear toda una estructura llevará años. Pero sin dudas es una cuestión cultural, porque de la misma manera hacemos referencia a la política nacional, cuando por ejemplo nos referimos a que restablecer la confianza con la policía también será un trabajo que demandará mucho tiempo, luego de tantos años en los que se la utilizó ambiguamente como mafia. 
 Luego de la presentación de las dos incorporaciones de Boca, Angelici tuvo el valor de hablar de los audios, y no hizo más que desalentar a los que sueñan con una refundación institucional para nuestro fútbol. Haber dicho que lo que hizo está mal pero lo volvería a hacer, que lo hacen todos los presidentes, y que no quiere que lo favorezcan pero que tampoco lo perjudiquen, son declaraciones del jefe de un club que da por sentado que estas anomalías suceden y no se va a trabajar por erradicarlas. Suena raro de parte de un dirigente que dejó la vicepresidencia de AFA porque a pesar de las reuniones el rumbo del fútbol argentino no cambiaba su apariencia de ejecución. Angelici debe saber que este tipo de cosas también deben cambiar, para cambiar al fútbol argentino. Además, el pensamiento ilusorio de que toda medida es en forma perjudicial, nos transforma en paranoicos cuya paranoia transforma al fútbol en tierra de nadie. Si se publica un fallo, no se debería pensar en que te están perjudicando, ya que es la sanción que corresponde. Es un criterio muy arbitrario el de que las expulsiones en amistosos no deben ser sancionadas de forma oficial (si fuera así, pegar en los amistosos sería gratis, y nadie con sentido común querría eso), pero si las normas están dadas, deben cumplirse, no sacar ventajas yendo en contra de la ley. 
 Tienen un punto en común las escuchas entre CFK y Parrilli, donde se habla de presionar a Casanello, quien ya sabemos porqué se lo apodó como "tortuga" y luego pareció transformarse en liebre. No hace falta explicar que es una situación grave, ya que la justicia debería ser independiente. Una situación similar donde las instituciones no funcionan y parecerían no existir. 
 El año pasado hubo audios de Rafael Di Zeo, líder de la barrabrava de Boca, comentando que el "pacto con Angelici es a muerte". Angelici todavía no habló sobre el tema públicamente. Pero al fin y al cabo, son audios que desnudan una realidad que nadie desconocía. El problema es que la realidad es anómala y debe ser aseada, acerca de las ventajas deportivas que intentan conseguirse de forma ilegítima; el fallido rumbo económico que toman muchos presidentes y que ahora esperan la mano de un empresario salvador que compre los derechos televisivos; y la incorregible complicidad que se tienen con los barras, un mal tan desgarrador como el narcotráfico; y todos los vicios que deban aniquilarse para sacar el fútbol adelante. Los audios podrían ser una herramienta para comprometer y así cambiar las decisiones de los que corrompen lo legítimo.  

sábado, 4 de febrero de 2017

UN DICTAMEN ENREVESADO PARA GUILLERMO

 Luego del retiro de Palermo Boca tuvo un dilema difícil de resolver: tener un centrodelantero de nivel regular y con una continuidad en el tiempo. La 9 heredada del histórico goleador fue primero para Viatri, que entre lesiones e irregularidades en el rendimiento terminó renegado. Cvitanich alternó con lesiones al principio pero a pesar de asentarse no se renovó el préstamo que se firmó con el Ajax holandés hasta junio de 2012. Silva concluyó su paso por La Ribera castigado por su pobre promedio de gol. Blandi se marchó a San Lorenzo cansado de que no le confíen la titularidad. Gigliotti fue el delantero con mejor promedio de gol después de salida del titán, pero la llegada de Osvaldo, cuyo combo trajo escándalos y lesiones, lo renegó y terminó en China (muchos dicen que su salida la concretó el penal atajado por Barovero, pero en realidad Arruabarrena nunca dejó de tenerlo en cuenta). Lo de Claudio Riaño fue una jugada dirigencial que terminó como un penal tirado a la tribuna: escasos partidos como titular y apenas dos goles en una temporada. Pero la apuesta por Calleri salió bien y lo vendieron en 12.000.000 de dólares. Ahora Boca cuenta con dos goleadores en su plantel; Benedetto, que llegó como un hombre de jerarquía a costo de 5.000.000 de dólares; y Bou, que llegó por un valor cercano a 750.000 dólares como una apuesta de la comisión directiva como fue con Riaño y Calleri, y su caso se parece mucho más al del segundo que al del primero.
 Primero, cuando hacemos referencia a un futbolista que vive de convertir, hay que destacar que para evaluarlo se debe también examinar el funcionamiento del equipo, ya que sus compañeros son los que lo hacen llegar al gol. Si Boca tiene dos delanteros con un promedio de gol altísimo es porque más allá de quien juegue el equipo hace goles y genera peligro. En el último amistoso jugado ante Chivas en México Boca creó muchas oportunidades, pero el único que pudo convertir fue Bou, demostrando la especialidad que no tuvieron varios de sus compañeros en el encuentro de fatídica transmisión por internet, donde varios hinchas recibirán un reembolso por los errores en la emisión. Angelici advirtió con transmitir a Boca por internet quitando los derechos de televisación a la AFA si no había un acuerdo, pero las malas señales de la Argentina desestiman su innovación. 
 Guillermo está ante un dilema complicado pero hermoso para cualquier entrenador: arreglárselas para tomar la mejor decisión posible en una competencia deslumbrante. Pero son tan rebuscadas las vueltas de la vida que tal vez no estaríamos hablando de esto si no fuera por la lesión de Benedetto sufrida ante San Lorenzo, ya que el portador de la 9 era el delantero titular y venía marcando tantos de una factura importante. Bou entró, la metió en ese mismo partido y no paró ni en los amistosos. Además, el hermano de Gustavo Bou de a poco va demostrando cualidades que igualan a la de su competidor proviniente de México, que nos fascinó a todos marcando desde 30 metros ante Quilmes o de vaselina ante San Lorenzo: Bou, en los amistosos de verano, marcó goles como si fuera un hombre experimentado y no un chico de 23 años, como el cabezazo letal ante Estudiantes y el remate de zurda en dos tiempos que sacó de la galera contra San Lorenzo.
 Es para resaltar la jugada de la comisión directiva de Boca, ya que puso los ojos en Walter Bou cuando solo llevaba un semestre jugado en primera división: son apuestas que pueden salir bien, como la de Calleri, o que pueden pasar sin pena ni gloria, como Riaño. Además, contratar un futbolista de poco renombre proyectando que va a explotar es no solo una incorporación al plantel, sino una inversión que multiplica el patrimonio de las arcas del club. Calleri llegó por una suma similar a la de Bou y se fue por 12 palos verdes; y si el ex Gimnasia continúa por este nivel ascendente seguro su valor en el mercado llegue a una cifra alucinante.
 Si se inclina por Bou, Guillermo confía en la actualidad y futuro; si lo hace por Benedetto le está respetando el lugar a un titular que dejó de serlo por una lesión y no por una merma futbolística; y si se inclina por ambos, estaría comprometiendo el ideal del esquema, pero los buenos jugadores y sobre todo equipos se saben adaptar a las circunstancias. 

lunes, 23 de enero de 2017

QUE TODO SIGA COMO ERA ANTES, EL MEJOR REFUERZO

 Ya pasaron 10 años del Gago con pelo largo que, parado de cinco, hacía parecer que jugar al fútbol era demasiado fácil, que salió campeón de todo con Basile y se fue vendido al Real Madrid, por una fortuna de las que ya no se pagan por jugadores del torneo doméstico. Desde que volvió a fines del 2016, casi una década después, regresó de la lesión con su auténtico look, y con su clásico juego para que Boca termine el año puntero. Todos van a extrañar la ida de Tévez, lógico, pero si Gago está bien, seguro el equipo de Guillermo no sea el mismo, pero va a seguir siendo un muy buen conjunto. Podemos hablar de la competencia en el área: de que tanto Bou como Benedetto merecen jugar a fuerza de goles y rendimientos. De que Pablo Pérez ya se hizo referente de Boca y su experiencia se nota en cada movimiento, y encima está el otro Pérez, que salió campeón de América y vino para jugar. De que estando bien Centurión los mellizos tienen un jugador único para el fútbol argentino. Se puede hablar de todas las maravillas que emana este equipo, pero hay algo fundamental, que es el mecanismo de juego que inculcan los Barros Esquelotto y de donde se manifiestan los réditos individuales, pero todos sabemos muy bien que a su vez los cimientos de los desarrollos están sostenidos por Gago, que es el equilibrio y organización que contagia al resto. Es poco habitual verlo en la foto final de una jugada, pero el que entiende de fútbol sabrá que en una gran parte de la torta es gracias a él que surgen las jugadas, decidiendo para dónde dirigir el esférico como lo hace Busquets en el Barcelona.
 En el Barcelona también hay monstruos como Messi, Neymar y Suárez, y otro cerebro como Iniesta, entre otros que refutan lo innegable de que se juega de a 11, pero en Boca ese imprescindible requisito de que juegan los once también se hace posible porque hay buenos niveles compenetrados con la idea. Cuando Pablo Pérez se frenó e hizo una pausa para jugar la pelota despertó la furia de un Guillermo que desea un elenco de transiciones rápidas y un poder ofensivo apabullante, más parecido al Bayern de Heynckes, Arsenal de Wenger o Barcelona de Luis Henrique que el juego pausado del City de Guardiola o sus pasados en Munich o Catalunya.
 Era una incógnita de qué manera se iba a continuar sin contar con Tévez, figura poco habitual en nuestros suelos con la que teníamos el lujo de contar, y la respuesta fue clara: se va a continuar de la misma manera. El jugador con características más similares es Centurión, por su rebeldía de encarar y hacer sin miedo las jugadas que se imagine, y con el miedo me refiero a perder la pelota o a que lo atiendan sin anestesia. Sin lugar a dudas la camiseta número 10 le sienta bien, y puede ser ese desequilibrio que haga la diferencia. Tener a Tévez junto a Centurión era algo colosal, pero hay buenos jugadores, material no falta.
 La dirigencia de Boca amagó con refuerzos de una cotización elevada, como Marchesín, Armani, Andújar y Romero para el arco, o Piatti para el puesto de media punta por detrás del nueve (a mi entender no existen más los enganches), pero la realidad nos demuestra que siendo el club más poderoso del país, no se puede competir desde lo económico (en un fútbol argentino desbastado, no se cuán grandioso es ser el más rico), pero la conclusión que puede elaborarse es que el mejor refuerzo que puede conseguirse es que está bien que traigan un arquero para que haya competencia, o un jugador de tres cuartos de cancha para que también haya variedad en esa zona (aunque quedaría otra vez tapada la inversión que se hizo por Solís), pero traigan a quien traigan nadie va a ser como Tévez; es por esa sencilla razón que el mejor refuerzo que puede incorporarse es que todo siga siendo como antes a pesar de su partida: un equipo arrollador. Y para eso también se necesita negociar: que Gago renueve su contrato y siga después de junio debe ser la prioridad y la meta de una comisión directiva que no debe quedarse en promesas sino brindar una respuesta acerca de la continuidad de un jugador como Gago. Jugar sin Tévez es posible, seguro jugar sin Gago también, pero en un club donde es difícil incorporar mucha jerarquía (veo complicado que, por ejemplo, Guido Pizarro venga a jugar a la Argentina) y unas divisiones inferiores que no generan, que se vaya un fuera de serie como Gago sería desmantelar no una estructura, pero sí un plan de juego que necesita indefectiblemente de la sencillez del ex Vélez. Como se dijo anteriormente, no hay nadie como Tévez, pero hay jugadores que puedan desequilibrar en su puesto, mientras que hombres que cumplan el rol de Gago (que se entienda: no que jueguen de cinco, sino que cumplan su función), directamente no debe haber.

lunes, 16 de enero de 2017

EL SEVILLA Y LA CHANCE DE SER EL CUARTO

 Hace muchos años que vimos una liga española totalmente centralizada en el Barcelona y Real Madrid, luego de que en el 2004 el Valencia sorprendiera alzándose con el trofeo, hasta que en el 2012 Simeone renovó la esperanza del Atlético, un gigante que permanecía dormido, y se volvió un asunto de tres. Luego de tres años consecutivos reinando en la Europa League, el Sevilla esta vez es cosa seria en propio territorio, de la mano de un proyecto ambicioso como el de Sampaoli.
 Es algo curioso: cuando casi siempre se le da prioridad al plano internacional por el prestigio que acarrea, el Sevilla fue tricampeón del torneo más importante después de la Champions sin ser protagonista en su torneo doméstico, es decir, España nos trae un fenómeno exótico de un equipo cansado de ser campeón a nivel continental pero incapaz de domar sus propios suelos. Sí estuvo entre los primeros seis, porque la participación del certamen continental requiere de una clasificación, pero está claro que un cuarto puesto en la Liga BBVA hasta hace poco era como salir primero de una competición fragmentada, ya que la verdadera competencia estaba entre los tres primeros. Pero ahora, luego de pisar fuerte en la Europa League, el Sevilla va por algo todavía más grande: pelear por la liga. Y para estar a la altura del Barcelona, Real Madrid y del flamante resurgido Atlético de Madrid, el equipo andaluz fue consciente de que tiene que ser capaz de hacerles frente, y para eso contrató a Sampaoli, un DT que equipara cualquier diferencia gracias a su ADN bielsista para divertirse con la pelota y ser protagonista. 
 Con Emery el Sevilla era un conjunto muy ordenado, con Krychowiak como estandarte en el centro del campo y un juego que se repartía con la conducción de Banega, pasadas veloces de Vitolo y Konoplyanka sumada a una contundencia letal de Gameiro; un conjunto muy auxiliado por sus figuras armando precisos contraataques y un equilibrio tenaz. Sampaoli es distinto, esboza un ataque directo con participación de todos los futbolistas, concentra muchos hombres en posición ofensiva e involucrados con el toque corto, y aunque cambien los 11 titulares, su estructura no se mueve, por nada en el mundo su idea y difícilmente el esquema. La carta del protagonismo y riesgos tomados por el Chile campeón del 2015 fue la elegida por los dueños del Sevilla para soñar con un poco más que la ya casi alquilada Europa League. El 15 de enero pasado fue una gran muestra de lo anhelado: atacando todo el partido al Real Madrid, dedicando una presión que requiere de un esfuerzo físico y convencimiento extenuante, iba perdiendo 1-0 pasando los 70 minutos, y no se rindió, consiguió el empate y una vez conseguido el mismo, fue en busca del triunfo hasta cuando agonizaba el encuentro, porque ese es el desafío que involucra el objetivo: seguir hasta el final, atacar aunque parezca que ya no quedan restos. 
 Los equipos españoles, además del Barcelona y Real Madrid, cuentan con lo suyo aunque en forma más silenciosa. No nos olvidemos del Valencia del piojo López, del Villarreal de Riquelme, del Atlhetic de Bilbao de Bielsa o la revelación del Málaga de Pellegrini que casi elimina al Borussia Dortmund en cuartos de la Champions, y es imposible no mencionar al Atlético de Madrid que hasta el día de hoy sigue manteniendo su elocuente regularidad, aunque gran parte de los planteles de la España del Mundial 2010 y la Eurocopa 2012 se nutrieron de las plantillas de los dos gigantes. Hay un dato no menor: en las dos competiciones europeas, el país que más equipos tuvo a partir de cuartos de final fue España. Hay un gran potencial en la liga española, y no solo por los equipos de Messi y Cristiano.
 Es imposible equiparar al Real y al Barsa desde lo económico, pero con un trabajo serio, el Aleti formó equipos competitivos, incomparables nombre por nombre pero con una idea que lo pone en los primeros planos, y mientras tuvo renovaciones en el plantel, de la mano de Simeone supo reinventarse y encontrar respuestas conservando el ideal. El Sevilla tiene, hoy por hoy, la oportunidad de formar parte de ese lote que ahora tiene a un cuarto integrante, y por el bien del fútbol español y del fútbol en general cuyo público pretende un juego de emociones e incertidumbre, que con el tiempo se vayan sumando nuevos protagonistas. Los dos equipos que decidieron dejar el equipo español de costumbre y rebelarse ante los más poderosos, tienen a directores técnicos argentinos, y sin dudas la sangre argentina de darlo todo con pasión, además de la calidad de entrenadores que son Sampaoli y Simeone, transmite motivación a sus dirigidos junto con el proyecto empleado. Uno destaca en lo defensivo, el orden y el contragolpe; el otro en la posesión, el toque corto y el ataque constante. Puede haber estilos distintos, no hay una fórmula del triunfo. La clave está en pensar que es posible.