viernes, 5 de octubre de 2018

CRUZEIRO 1 BOCA 1: LA SELECCION NATURAL

La teoría de Darwin marcó a fuego el siglo XX desarrollando el concepto de la Selección Natural, haciendo referencia a que las especies que no se adaptan al medio-ambiente y no mutan en función de la supervivencia, no sobreviven. Por eso la ballena, llegó a ser tal como la conocemos luego de millones de años que implicaron una serie de cambios en su organismo y adaptación a la vida acuática, ya que hace precisamente 55 millones de años, el ancestro de los cetáceos de la actualidad era, nada más ni nada menos que un animal de cuatro patas parecido a un canino. Puede tomarse esta teoría de la naturaleza como moraleja para cualquier aspecto de la vida: si uno no se adapta y se maneja con la idea de pervivir al contexto, se corre el peligro de que los resultados sean malos. La Copa Libertadores es un mundo en el que hay que sobrevivir, y si no se está preparado para jugar en las duras canchas brasileñas donde, cabe resaltar, es un país en donde no le dejan al equipo visitante dormir durante la noche, es imposible persistir en la competencia.
 Boca tuvo muy en claro lo que es una llave de ida y vuelta: es un partido de 180 minutos. Puede decirse que Boca empezó el partido de Belo Horizonte ganando 2-0. En la ida se vio la fisonomía natural del equipo de los mellizos, y lo sometió al Cruzeiro hasta que consiguió un colchón de goles para ir tranquilo a jugar el partido de vuelta (tener una diferencia de dos tantos vale oro: si el xeneize hubiese ganado por un solo gol, la historia tal vez hubiese sido otra). Pero en el partido de vuelta debió adaptarse a las circunstancias, soportar.
 Cuando un equipo termina los primeros 45 minutos de un partido arriba en el marcador, por lo general sale a especular en el segundo tiempo ante el advenimiento del equipo que desea empatar, y a partir de allí contraatacar. Los primeros 45 minutos de este partido se jugaron en la Bombonera, y los segundos en Belo Horizonte. La Libertadores aplicó la Selección Natural para elegir al último semifinalista: Boca se adaptó al medio-ambiente como los camaleones que cambian de color para pasar desapercibidos ante sus presas: si no hubieran adquirido esa característica, se hubiesen extinto. Siempre el ideal es jugar como uno quiere en todas las canchas como lo hacía el Barcelona de Guardiola, pero si no se puede, hay que sobrevivir.
 El planteo de Guillermo puede interpretarse de diversas formas: como un 4-1-4-1, como un 4-3-3, como un 4-5-1 (podría decirse que el equipo pasó por todas esas formaciones cada vez que los futbolistas se movían), pero el punto neurálgico del empate de Boca fue que no tuvo la idea latente de hacer un gol para obligarlo al Cruzeiro a hacer cuatro, sino que dejó esa posibilidad como un factor secundario que podría generarse con una maniobra de los tres jugadores más ofensivos (Villa, Zárate y Pavón, muy aptos para desequilibrar), enfocándose mayoritariamente en dejar correr los minutos y que Cruzeiro no se sienta cómodo. Boca fue el mejor de la serie porque el partido que debía ganar, que siempre es el de la localía, lo superó a Cruzeiro, y cuando el elenco brasileño debió hacer lo suyo en Brasil no lo logró, empujó constantemente con ataques centrados poco profundos, donde Rossi no estuvo del todo seguro en sus intervenciones, y ese fue el mayor peligro para el conjunto auriazul, no porque la defensa no haya estado sólida ni porque los ataques hayan sido punzantes. Como siempre, a partir de lo colectivo puede expandirse el análisis a lo individual: los extremos fueron importantes para el retroceso; Nandez fue el motor de Boca a la hora de dinamizar al equipo en el medio; y tanto Olaza como Buffarini se destacaron marcando por sus respectivas bandas en un partido que no les pedía pasar al ataque.
 Para poder vivir la final más apasionante y única en toda la historia del fútbol como podría ser en el que caso de que lleguen Boca y River a la final (nunca se dio que dos archi-rivales lleguen a la final de un torneo tan prestigioso como la Champions o la Libertadores, y en el caso de que dicho acontecimiento ocurra, tendría condimentos que no tienen ni siquiera la final de un Mundial), se deben dar dos condiciones obvias: que clasifiquen ambos. Pensar no únicamente en la final contra el rival de toda la vida, sino en el hecho de pensar en la final, sería un error grosero para Boca que lo desconcentraría con respecto a su compromiso con Palmeiras.

lunes, 24 de septiembre de 2018

BOCA 0 RIVER 2: UN DEJA VU

El fútbol es un deporte que se caracteriza porque nunca es lineal, es decir, un día puede ganarse de una manera, otro día de otra, jugar contra un rival de una forma, y volver a jugar contra el mismo rival y que pase todo lo contrario. Pero cuando hay factores que persisten, las variables pueden volver a presentarse de igual manera. 
 En la recordada final de la Supercopa River venció a Boca por 2-0 con goles de Martínez y Scocco, quien ingresó en el segundo tiempo. River no necesitó llegar demasiado al arco para marcar, convirtiendo en las únicas ocasiones que tuvo frente al arco de Rossi, que empezaría a ser cada vez más cuestionado no por la abundancia de errores, sino por la precariedad de aciertos. Ese día Gallardo planteó un partido táctico que neutralizó a Boca en la mitad de la cancha para que no llegue cómodo al arco de Armani, que respondió bien las veces que fue exigido. Boca dejó todo yendo al frente para empatar pero tuvo a un Tévez apático, poca claridad en el juego y pocas respuestas en general. Increíblemente, ahora por la sexta fecha de la Superliga 2017/2018 en la Bombonera, se dio un partido similar (no idéntico, obviamente), con River ejerciendo superioridad en el medio, ganando con goles de Martínez y Scocco, que ingresó en el segundo tiempo; con Rossi cada vez más resistido al no poder atajar las veces que le patearon, aunque no haya sido el mayor responsable; y Tévez haciendo todo lo posible para no volver a ser titular. Muchas de las características mencionadas son iguales a las de la Supercopa. Quiere decir que Guillermo no logra enderezar el rumbo en los duelos contra River porque no acierta en los planteos para desactivar la fórmula de Gallardo, que le resulta efectiva contra Boca (en este 2018). 
 Que los partidos se ganan en la mitad de la cancha es una frase afirmada a lo largo de la historia del fútbol y reafirmada por la doctrina de Pep Guardiola: "mientras más volantes tenga mi equipo, más chances voy a tener de jugar mejor al fútbol". Esto no quiere decir que haya que jugar con 11 futbolistas cuyo puesto sea el de mediocampista, sino que los 11 deben estar involucrados con la tarea que realizan los volantes. Antes los zagueros y el centro-atacante eran piezas aparte: los primeros estaban rodeando el área propia mientras que el nueve lo hacía en el área rival. En el fútbol de hoy se pide participación en el circuito: que los centrales salgan jugando con la misma técnica que debe tener un volante central, y el nueve debe saber asociarse como si fuera un número diez (a raíz de esto surge la moda del falso nueve). Guillermo tiene muy arraigados esos conceptos del fútbol moderno, pero no logró que sus futbolistas los apliquen bien: su equipo se vio absorbido por la presión de River cuando quiso salir desde el fondo: en el primer gol Magallán se equivoca dándole la pelota a Almendra, que estando de espaldas la pierde. La única forma de superar la presión alta del rival es, o salteando líneas con un envío aéreo, o ejerciendo superioridad numérica. Si la única opción de pase es un volante que está de espaldas y no se forma un rombo o triángulo con más futbolistas es porque hay errores conceptuales y tácticos. Además, para no fundamentar el primer gol únicamente en la buena pegada de Martínez, cabe resaltar que cada integrante de la defensa de Boca comete un error: después de la mala salida de Magallán, a Izquierdoz le queda corto el rechazo, luego Mas tiene una intervención defectuosa que mete la pelota en las cercanías del área, y Jara no llega a amortiguar la posición del atacante de River. Es menester observar dichos detalles porque si bien Boca es el bicampeón del fútbol argentino, lo cual significa que Guillermo tuvo más aciertos que errores, tampoco hay que dejar de lado que Boca nunca terminó de ser del todo sólido en defensa (recordemos el primer campeonato obtenido por Guillermo, donde se terminaron cambiando hacia el final del torneo los cuatro integrantes de la defensa, y aunque en la Superliga obtenida estaba claro quienes eran los titulares, se debió ir en busca de Andrada e Izquierdoz para tener más seguridad). 
 A Boca no le sirve que Nandez esté demasiado abierto por la derecha y no apoye a Barrios cuando no está Pablo Pérez para construir juego, y tampoco le sirve que Cardona entre para hacer la banda por la izquierda cuando el problema no está en los carriles sino que está en que no había un sostén en el medio, lo cual hizo que hasta Barrios tenga un mal partido, de los que no suele tener. 
 Otro deja vu es el contraste de Guillermo con el ciclo de Arruabarrena: si tuvo un defecto al comenzar su ciclo como DT de Boca fue que el Vasco administró mal la riqueza: hizo tantas rotaciones durante todos los partidos a tal punto de que ya no se sabía quién era titular y quién no, y sin sostener aunque sea una columna vertebral es muy complicado construir sociedades dentro del campo. Boca había encontrado ante Cruzeiro una sociedad entre Pérez y Zárate, además de que estos habían sido figuras en el triunfo, e inexplicablemente quedaron fuera del equipo titular en un partido que significa tanto para Boca como es el superclásico, y el que terminó jugando fue Almendra, un chico de 18 años que por lo menos por el momento no está al nivel de Pérez, que además es el capitán. Para armar un equipo sólido lo primero que tendrían que hacer los mellizos es saber cuales son sus titulares y no rotar demasiado, y a partir de allí se podrán corregir errores y preparar especialmente los duelos contra River, que puede tener "pseudo-titulares" como Scocco o Quintero, pero que sabe perfectamente con qué jugadores va a salir a la cancha y qué partido debe plantear según el rival. 

jueves, 20 de septiembre de 2018

BOCA 2 CRUZEIRO 0: PENSAR EN UN INSTANTE EN DONDE NO HAY TIEMPO PARA PENSAR

Era momento de ver a Boca frente a un rival de mayor estampa: un grande de Brasil como Cruzeiro, dos veces campeón de América (lo cual no implica que sea un rival más poderoso que Libertad), que cuenta con figuras como Barcos, Thiago Neves, Fabio, entre otros. Pero a la hora de la verdad terminó siendo un equipo normal, cómplice del agrandamiento de Boca, cuya imagen de candidato a ganar su séptima copa es cada vez más desmesurada. 
 El plantel con el que cuenta Guillermo hace que el DT deba plantearse ciertos dilemas a la hora de elegir la formación: dejar afuera a Cardona, futbolista talentoso si los hay; a Gago, un sub-campeón del mundo; a Tevez, con todo lo que significa su nombre; y sin mencionar que Abila, que aporta siempre una considerable cuota goleadora, no puede formar parte de los concentrados por lesión (Guillermo tiene la suerte de que primero estuvo Benedetto lesionado, y ahora que este se encuentra en óptimas condiciones, se lesiona Abila, para no tener que dejar sentado en el banco a ninguno de los dos). 
 Las dudas para formar el equipo debido a la abundancia siempre van a dejar disconforme a varios, ya que el fútbol nunca es blanco o negro y depende en gran medida de la subjetividad (para algunos lo mejor hubiese sido jugar con Pavón por derecha y Cardona por izquierda, mientras que para otros tal vez el colombiano le tenga que dejar su lugar a Nandez tal como lo decidió Guillermo). Pero la representación subjetiva de la realidad para Guillermo fue que lo mejor para este tipo de encuentros era priorizar el despliegue de Nandez y no la pegada y lectura de Cardona, tratando de encontrar un equilibrio entre defensa y ataque. La experiencia material para Guillermo fue que encontró al equipo algo desbalanceado ante Libertad, así como para el proletariado (según la teoría marxista) su experiencia material los encuentra con una enajenación en donde no son dueños de su fuerza de trabajo y no les es remunerado todo el valor que producen. 
 Guillermo presentó un equipo equilibrado, pero no por eso alteró su representación subjetiva de la realidad, es decir, su ideología: Boca nunca dejó de ir al golpe por golpe, pero corrigiendo varios aspectos que tuvieron en Izquierdoz a un estandarte de la defensa.
 Boca empezó el encuentro de forma dubitativa, con una cierta ansiedad que le impedía calmarse y elaborar mejor las decisiones. Los simples pases errados por Pablo Pérez eran el síntoma de que Boca no hacía pie, y en el momento en el que el xeneize pudo calmarse para tomar la mejor decisión vino el gol que terminó de estancar y transformar a Cruzeiro en un rehén indefenso de un delincuente armado hasta los dientes. Claro que cuando hablamos de serenarse y pensar para colocar un pase que desmorona la línea defensiva del adversario, estamos hablando de milésimas de segundos. En el documental "Boca Confidencial" estrenado en la plataforma Netflix, puede verse como Boca incorporó tecnología a su gimnasio para realizar un ejercicio en donde el futbolista debe pisar la baldosa que se ilumina, lo cual aumenta el nivel de reacción y toma de decisiones en el cerebro. Por eso actividades como el ajedrez, donde no se realiza una actividad física, es considerado un deporte, ya que este no es solo trabajo físico sino también un trabajo cognitivo bastante importante. Por eso cuando un futbolista tiene grandes cualidades físicas pero no hace buenas lecturas del juego se está en presencia de un deportista mediocre. 
 Todo lo trabajado tiene sus resultados en el campo de juego, pero nunca sería posible si no se contara con futbolistas capaces de interpretar el juego, ya que Pérez no es un jugador talentoso comparado con los rivales con los que compite en el fútbol profesional, pero no por eso deja de ser una pieza fundamental por la visión y respuestas certeras que aporta en cuestión de segundos, demostrado en el primer gol y corrigiendo los errores que estaba teniendo anteriormente. 
 A partir del momento del tanto de Zárate se acomodaron las cosas para el local y el ex Vélez, que estaba teniendo un gran rendimiento, fue sacrificado a merced del esquema (¿o pensando en River?), para tener más recorrido por las bandas con el ingreso de Villa. Es interesante preguntarse qué es más importante, si el esquema o el jugador. En este caso para Guillermo fue el esquema, porque era impensado que Zárate saliera con el satisfactorio partido que estaba realizando y con Boca dominando la situación. Tal vez la salvada de Barrios haya sido una alarma para el DT (jugada aislada que marca un antes y un después, y que agiganta aún más la figura del colombiano, jugadores insignia que no pueden faltar si se piensa en conquistar un torneo como la Libertadores). 
 La mala noticia para Boca es la fractura mandibular de Andrada, que será una baja muy sensible. Observando la jugada puede decirse que no hay intención de lastimar al arquero de parte del brasilero, que tiene el objetivo de cabecear la pelota, por lo que la expulsión es difícil de entender. Ya que vivimos tiempos en donde son normales los cambios en el fútbol (la introducción del VAR, permitir pasar la pelota hacia atrás cuando se saca del medio, entre otros) sería válido plantearse si en vez de la intención habría que sancionar según la acción (es decir, por más de que no sea la idea, si se golpea a un rival sancionar por el golpe y no por la intención), ya que siempre será polémico adentrarse en la compleja mente de un ser humano para interpretar si tuvo una intención violenta o si realmente lo suyo fue una torpeza. 
 

viernes, 31 de agosto de 2018

LIBERTAD 2 BOCA 4: LA LEY DEL MAS FUERTE

Luego de haber recibido un cachetazo al inicio del encuentro después de un yerro de Goltz, Boca devolvió los golpes como en una pelea que protagonizan un hombre de porte grande y musculoso contra un ñato desprotegido, que logra defenderse a medias sin evitar una paliza que le signifique una internación hospitalaria. Las flaquezas defensivas del xeneize le hicieron escribir un tweet al Patrón Bermúdez, hombre que supo defender la camiseta de Boca como dios manda pero que claro, en cuya época en donde no existía el masivo intercambio de mensajes que imponen hoy las redes sociales. Hoy por hoy las democracias requieren de un sistema más inclusivo haciendo oír a los electores que se expresan a viva voz por las redes sociales, y dicha facilidad para acceder a la opinión pública también implica caer muchas veces en la tentación de decir lo que se piensa y cometer un sincericidio, cosa que años atrás no ocurría. Las palabras expresadas por un ícono de la historia del equipo auriazul no impactan de igual forma que las de un hincha genuino pero poco conocido. Pero más allá del contexto social de tales dichos ("cuándo Boca va a tener defensores que lo defiendan de los rivales"), es más válido para la ocasión analizar el contenido de los mismos: Boca es un tanque de guerra cuando se juntan Zárate, Benedetto, Pavón, Abila, Tévez, Cardona o cualquiera de sus grandes talentos que tiene para el ataque, pero lo atraviesan con un escarbadientes cuando lo exigen sin demasiado calibre (el Barcelona sí contaba con recursos grandilocuentes, pero no sucede lo mismo con Estudiantes o Libertad, sin desprestigiar la frescura del chico Pellegrini o la experiencia de Tacuara Cardozo). 
 Luego del susto que se llevaron todos los hinchas xeneizes en el gol tempranero de Libertad, el alto vuelo vino de la mano de Zárate y Benedetto que, como se observa en los dos primeros tantos del visitante, si se les da un metro de ventaja o varios segundos para pensar pueden desactivar las defensas rivales con pases perforadores. Las actuaciones de ambos futbolistas son una alerta para Guillermo: por un lado, se desbarató el mito de Zárate jugando como número nueve. Por más de que Guillermo piense que "es un nueve como Benedetto", la realidad es otra: el ex Vélez se desempeña mejor arrancando más atrás porque no juega de nueve, es un híbrido entre enganche y delantero igual que Tévez, y su mejor rendimiento hasta ahora con la camiseta de Boca fue cuando jugó en dicha posición ante Alvarado y ambos partidos con Libertad; es por eso que luego de los primeros partidos del semestre (los mencionados por Copa Argentina y la ida de la Libertadores) todo parecía indicar que se había encontrado el equipo, pero la cantidad de variantes que hay en el plantel hicieron confundir al cuerpo técnico a tal punto de dejar afuera al goleador (Abila) y ubicar a Zárate en una posición que no rinde tanto. Por otro lado la vuelta de Benedetto es una gran noticia: primero porque ahora son dos los hombres que le impedirán al DT utilizar como nueve a jugadores que no sienten el puesto de forma natural, y segundo porque vuelve la figura de este equipo: la mejor versión del Boca de Guillermo fue con Gago y Benedetto en cancha, y el ex Arsenal hizo tantos goles que a pesar de haberse lesionado en la primera parte del último campeonato fue el máximo artillero del equipo. Pero a su vez esto puede generar un problema: ¿Como conformar un equipo y un banco de suplentes sin dejar afuera a alguien clave, cuando se tiene en un mismo plantel dos animales del área como Benedetto y Abila, dos jugadores de una calidad notable como Zárate y Tévez (que esta vez no solo jugó más de 30 minutos sino que convirtió un tanto, por lo que la pelea por la titularidad está más pareja que nunca) y volantes de selección como Cardona, Nandez, Gago y Pérez?
 Si bien la letalidad de Boca para hacer goles es tal porque le sobra la jerarquía, tiene muchas cosas que corregir para terminar de dar seguridad: la presión sobre los jugadores de Libertad fue muy parsimoniosa, parecido al final del partido de ida donde se inclinó la cancha a favor del conjunto paraguayo; las resoluciones defensivas no son del todo ortodoxas (como en la pifia de Goltz y el penal de Jara), aunque Andrada, sin haber hecho atajadas impresionantes, se consolida como arquero. La manera de que no corra peligro la suerte de Boca en la copa ante un equipo fuerte como Cruzeiro es trabajar y seguir mejorando con minutos de juego. Hacer algún experimento con Nandez como lateral derecho cuando hay tres marcadores de punta en el plantel puede terminar mal. A fin de cuentas, en dos partidos a Boca le hicieron dos goles: nada para alarmarse demasiado como si le hubiesen hecho tres en cada partido como para efectuar un volantazo total. 

lunes, 27 de agosto de 2018

LOS DIRIGENTES ESTROPEARON LAS COMPETENCIAS

La Conmebol está siendo, desde la reanudación de las dos competencias internacionales organizadas por este ente, protagonista por fallos en relación a la mala inclusión de futbolistas. Hay diversas formas de arruinar una competencia: puede ser de la forma más natural, que es el bajo nivel de los futbolistas y errores arbitrales, o por intervenciones mafiosas de los barrabravas, que son capaces de forzar sanciones para que se juegue a puertas cerradas. Pero otra forma de desprestigiar torneos de semejante envergadura como son la Copa Libertadores y Copa Sudamericana, que se supone que son los torneos continentales de mayor relevancia después de los europeos, es mediante errores garrafales de los dirigentes, y no únicamente de la Conmebol, sino también de los clubes, que haciendo un análisis sensato de las distintas situaciones que vienen ocurriendo desde que San Lorenzo avanzó de fase habiendo perdido los dos partidos, son los mayores responsables. 
 Ni los de pantalón corto ni los que agitan banderas, los protagonistas son los de traje, que de parte de los espectadores ya no puede esperarse nada bueno después de todos los casos de corrupción que involucran a la clase política (abarcando la política nacional y también la política en el fútbol, que implica robar de la forma más corrupta desde los organismos de fútbol internacionales, y donde dirigentes de la Conmebol tuvieron que declarar ante la justicia de los Estados Unidos). En el libro "El arrepentido de la mafia del fútbol" escrito por Facundo Pastor se puede leer el camino que recorrió Burzaco, ex CEO de Torneos, hasta declararse culpable ante los jueces norteamericanos, causa en donde el empresario declaró haber pagado coimas a dirigentes de la Conmebol para adquirir los derechos de televisación de las competencias más trascendentales del continente. Si bien la corrupción no tiene nada que ver en la temática de esta ocasión como es la mala inclusión de futbolistas suspendidos, tiene que ver en el hecho de que se sigue manchando la imagen de la Conmebol: primero como una organización corrupta, ahora como un organismo inútil que comete errores administrativos que tienen la consecuencia de estropear la competencia. 
 Pero luego de haber dejado claro la responsabilidad de la Conmebol, que no es capaz de advertir que un nombre que figura en planilla no está habilitado para jugar, la mayor culpa debe recaer en los clubes. Es inadmisible que equipos tan importantes como River y Santos no estén informados de la situación legal de sus futbolistas, ya que tanto Zuculini como Sánchez se encontraban suspendidos por partidos jugados años atrás. Cuando un jugador llega a una institución se debería hacer un historial detallado para verificar si se encuentra habilitado antes de jugar un partido. Tanto River como Santos no lo hicieron. Los mismos futbolistas tampoco fueron capaces de recordar los partidos que implicaron sus suspensiones y advertir a sus respectivos clubes de la situación. El jugador es un profesional y debería conocer a rajatabla el reglamento y conocer más que nadie si puede jugar o no. Pero al fin y al cabo, el jugador solo piensa en jugar, y para los temas administrativos se encargan los dirigentes: Deportes Temuco incluyó a Requena cuando al haber participado de la competencia con otro equipo se encontraba inhabilitado; Santos incorporó a Sánchez sin saber que el uruguayo tenía que cumplir una suspensión; y River, que utilizó a Zuculini durante toda la fase de grupos, recién en el séptimo encuentro se percató de la equivocación, haciendo junto con la Conmebol una obra maestra del terror, que terminará en que el futbolista no pueda jugar el partido de vuelta después de haber disputado siete encuentros. 
 Las consecuencias de estas equivocaciones terminan arruinando el fútbol: San Lorenzo avanzó de fase en la Copa Sudamericana perdiendo ambos encuentros; posiblemente Independiente gane 3-0 un partido en el que no hubo goles; y Racing va a reclamar ante el TAS (Tribunal Arbitral del deporte). Estas fallas de los dirigentes terminan en goles hechos con una hoja sobre un escritorio, injusticias antideportivas (donde no avanza el que menos se equivoca en la cancha, sino el que no se equivoca en los papeles) y un torneo que es de los más importantes del mundo arruinado y haciendo honor al tercer-mundismo latino-americano. 
 Estos hechos demuestran porqué las sociedades sudamericanas están a años luz de las europeas, que por ser el primer mundo tampoco se salvan de la corrupción y los errores administrativos (en el 2015, en un partido por Copa del Rey Real Madrid incluyó a Cherishev, que estaba suspendido, y le costó la eliminación del certamen), pero que dos gigantes del continente como Independiente y Santos vean arruinada su serie es algo que nunca se vio en un certamen como la Champions League. 
 Tal vez una solución sea que las suspensiones prescriban en una menor cantidad de tiempo para que si en casos como los de Sánchez y Zuculini, que fueron suspendidos en partidos del 2014 y 2015, son olvidados, no haya inconvenientes. 
 A raíz de estos sucesos urge la cuestión de si es una actitud deportiva reclamar para pedir la sanción del equipo rival sin ganar los partidos en la cancha. Cuando se está al frente de una institución, se quiere lo mejor para ella, por lo que es lógico que se reclame cuando el panorama ya está distorsionado por haber invalidado las reglas. 
 Esperemos que por el bien del fútbol sudamericano los dirigentes sean más atentos, actuando con el desempeño que demanda su investidura, y que los partidos se ganen en la cancha, gritando goles o festejando jugadas de jugadores que están habilitados para hacerlo, sin arruinar a una pasión que reúne multitudes.

jueves, 9 de agosto de 2018

BOCA 2 LIBERTAD 0: ALIANZAS ESPORADICAS PERO RECURRENTES

Después de 84 días de pausa, el hincha de Boca volvió a la Bombonera, y en un día lluvioso y frío, se presentó una noche copera de las que le gustan a los simpatizantes boquenses. Desde la mañana del mismo miércoles que al hincha xeneize le instauraron la duda de quién es el "Rey de Copas", ya que Independiente alcanzó a Boca en títulos internacionales. Por más de que en la historia haya habido competencias de dudosa relevancia, como es la actual Suruga Bank, un título es un título. Los de Avellaneda fueron en las décadas del 60, 70 y 80 los máximos ganadores del trofeo continental, y Boca supo meterse en la discusión en el 77 y 78 y ganarse la mística copera entre el 2000 y el 2007. Discutir quien es más copero es un debate que no tiene mucho sentido, ya que ambos tuvieron sus respectivos tiempos dorados. Si Boca quiere ser el mejor equipo argentino de la historia en competencias internacionales deberá ganar esta Libertadores, para así igualar a Independiente en conquistas de dicha competición, y de esta forma superarlo en trofeos internacionales, para que, teniendo una Copa Intercontinental más en su haber, se convierta en el verdadero "Rey de Copas". Y la primer parada era ante Libertad. 
 La historia cuenta que Boca siempre imponía autoridad en la Bombonera, endureciéndose con una sólida defensa y haciendo la diferencia con delanteros brillantes. Puede decirse que el gol tempranero de Abila sentó las bases para un desarrollo que los paraguayos venían venir, con Boca manteniendo la ventaja y palpando comodidad siendo directo y vertical con la pelota. En el primer tiempo se cumplieron los objetivos: uno era que Andrada tenga un debut tranquilo (conseguido, ya que Libertad no pateó al arco) y el otro era que mediante el talento de los atacantes, Boca pueda encontrar más diferencia en el marcador, y se fue al descanso con el mejor resultado posible en un chispazo de Zárate que incluyó una combinación con Abila luego de que la intensidad del partido haya experimentado un abatido performance, donde la lluvia tal vez haya tenido que ver. 
 En el complemento la situación fue similar, pero con alianzas esporádicas y recurrentes como las que conformaban los pequeños burgueses urbanos con la clase obrera para impulsar una reactivación económica que favorezca el mercado interno en los períodos post-peronismo antes de la vuelta de Perón al poder, donde los ciclos "stop and go" caracterizados por las recesiones y reactivaciones eran noticias constantes. Podría decirse que el partido fue un ciclo "stop and go", donde por momentos todo parecía planchado, hasta que una alianza entre Pablo Pérez y Pavón dejaba al delantero mano a mano con el arquero de Libertad, situación de gol que no se pudo aprovechar al igual que el gol malogrado por Zárate, otro por Abila, y un tiro libre que pudo haber sido gol de Cardona. Con sus alianzas esporádicas pero recurrentes, de un momento a otro pasábamos a una reactivación que nos hacía merecer el tercer tanto, pero la recesión y la crisis fueron sin dudas sobre el final, donde fue menester rechazar pelotas dentro del área chica y Boca terminó sufriendo, no porque el triunfo corra peligro sino porque ganar 2-1 en la ida hubiese dejado a los de Guillermo con un trago amargo, a sabiendas de que un gol de visitante vale mucho. Boca tuvo algo de suerte, además de la suerte anticipada de que le tocó un rival que no venía derecho como para aprovechar las situaciones que encuentre, pero si logra pasar de ronda va a encontrarse con rivales aún más difíciles y que tal vez no perdonen. 
 En el segundo tiempo Boca perdonó y en el final lo perdonaron, pero un 2-0 de local es un gran resultado y en la vuelta deberá defenderlo. Tal vez poblando más la mitad de cancha haciendo retroceder a Pavón y Cardona, o incluyendo a Nandez desde el comienzo para ejercer un fútbol más combativo. Guillermo tiene experiencia en este tipo de choques y sabrá decidir la táctica correspondiente, como decidió que Rossi debía ser protegido sentándolo en el banco, víctima de un medio injusto y cruel que enfatiza más los errores que los aciertos. 

jueves, 2 de agosto de 2018

BOCA 6 ALVARADO 0: UN COMIENZO CON BUENAS NOTICIAS

Lo más importante a destacar de este tipo de encuentros no es el resultado, teniendo en cuenta que una goleada a favor del equipo de primera división es lo más normal, sino que lo que se debe rescatar son las actuaciones individuales que anuncian el nivel de competencia que urge en el plantel xeneize, además de ser el primer envión anímico de la temporada. 
 La abultada diferencia era de esperar (e incluso más goles también), porque, salvando las diferencias de categoría en el armado de ambos equipos, el conjunto que compite en el federal A sufre, como todos los clubes que disputen tal torneo en el interior del país, una catarata de cambios en la plantilla y una extensa pre-temporada que hacen aún más abismales las fronteras que separan a un humilde conjunto del ascenso con un gigante como Boca. Pero es de destacar el profesionalismo con el que el equipo más grande del país jugó los 90 minutos, donde Pavón fue la expresión más genuina, corriendo para dar una mano en la marca manteniendo la concentración durante todo el encuentro, lejos de relajarse y sobrar a un rival que, acaparando las complicaciones que enfrenta para hacerle frente a un club como Boca, jugó un gran partido, impidiendo que Boca tenga la misma cantidad de situaciones de gol que tuvo en el primer tiempo en los segundos 45 minutos. 
 La gran noticia era la ausencia de Tevez en el equipo titular, que después de mucho tiempo le tocó sentarse en el banco de los suplentes. Pero es un análisis erróneo ver el gigantismo de la noticia por el hecho de que Carlitos no sea titular, ya que después de un semestre en el que física y técnicamente estuvo por debajo del nivel esperado, no es extraño que ya a sus 33 años empiece a jugar luego de ingresar en el segundo tiempo, y más en un club como Boca, que tiene la urgencia de obtener títulos, una urgencia que impone un examen para todos en cada partido, y que no le tiene paciencia a los ídolos, que por el solo hecho de serlo no tienen un lugar asegurado. La noticia se puede llamar como tal por todo el banco de suplentes que estuvo integrado por grandes futbolistas: jugadores mundialistas como Nandez, hombres de jerarquía como Izquierdoz y Villa, nombres que en cualquier equipo serían titulares, como Reynoso y Buffarini. Y además, no formaban parte de la nómina Benedetto, Gago y Olaza. Un equipo de ensueño, que tuvo en cancha a un futbolista extraordinario como Zárate, entre otros. El nombre de la noticia no es que Tevez fue al banco, sino que Boca tiene un equipo titular en el banco: lo cual significa que dentro del campo tiene una selección.
 Mauro Zárate jugó decididamente de enganche: condujo el ataque filtrando pases dignos de un número diez, y en muchas oportunidades encaró buscando el remate. De a poco se va a acostumbrar a que ya no puede jugar solo para él como lo hacía en Vélez, y va a fusionar su calidad con asociación, siendo un combo letal para cualquiera que enfrente a Boca. Pablo Pérez demostró nuevamente porqué es el capitán, y fue clave tanto en el comienzo de la distribución como en la finalización de las jugadas. Y otra noticia que puede obtenerse de un partido que ya tenía el resultado puesto es que los zagueros convirtieron goles, y eso sí que es un título de diario, porque hace mucho que los centrales xeneizes venían contrayendo esa deuda: Boca obtuvo Copas Libertadores haciendo goles de pelota parada con apariciones ofensivas de defensores como Samuel, Burdisso y Schiavi. Que Magallán y Goltz hallan dicho presente en el área contraria y que entre Zárate, Cardona y Pavón haya ejecutantes de sobra es no solo una noticia, sino una gran noticia.
 Después el fútbol jugó su lógica: un equipo con muchos más recursos tuvo la pelota, Rossi tuvo una tarde tranquila y sin tener 80 tiros al arco en cada tiempo, los de Guillermo fueron como un taekwondista usando su Nunchaku: movió los palos agitando las cadenas de un lado al otro y cuando vio una apertura tiró el latigazo. 
 En un equipo que le sobran nombres, Guillermo debe administrar las piezas para que la convivencia sea buena, que se sepa cual es el once titular pero que nadie se queje de que no juega, y el hincha de Boca tiene la tarea de disfrutar, de mirar cada partido sabiendo que es un semestre prometedor y de que el dinero de su cuota de socio o entradas para asistir a la Bombonera se utiliza para que el evento deportivo que van a ver sea un espectáculo.