lunes, 13 de febrero de 2017

LAS INFERIORES, EL PEOR ESPEJO DEL FUTBOL ARGENTINO

 Dentro de todos los estragos que magullan al fútbol argentino, donde la falta organización, prevención y escasez de proyectos malbaratan a la selección argentina, los defectos son protegidos por una pantalla llamada Lionel Messi y una camada con futbolistas de gran calidad, y que con pericia de entrenadores de jerarquía se consiguió pelear y llegar lejos por un título, aunque en este momento esos jugadores estén pasando por un mal momento en la selección y a Bauza le cueste horrores armar un equipo ante la falta de identidad y una renovación con futbolistas de camadas más nuevas.
 Lo que no puede maquillarse es en las selecciones juveniles, donde por más de todos los talentos que haya, no dejan de ser chicos y deben cargar en el lomo con un contexto desfavorable.
 Hoy en día, las divisiones inferiores de la selección no se identifican con ninguna forma de jugar, ya que la crisis institucional se traslada a lo futbolístico, donde no hay proyectos a la vista. Tan dificultosa es la aparición de un camino a seguir, que de todas las carpetas presentadas el DT de la sub-20 terminó siendo Claudio Ubeda, que no era uno de los candidatos ni había presentado su proyecto. Así, en la improvisación, no deberían sorprender los trágicos desenlaces que se repiten año a año, como quedar afuera en fase de grupos de Mundiales sub-20 o Juegos Olímpicos.
 Las inferiores necesitan de formadores, de hombres especializados en perfeccionar a los chicos. Ubeda puede ser un buen formador, pero debería haber estado trabajando en inferiores hace rato, e ir de forma escalonada dirigiendo a la sub-15, sub-17 y sub-20. Encontrándose con un equipo sobre la marcha y con poco tiempo de trabajo, él y los chicos hicieron lo que pudieron.
 La actitud de los juveniles y los pincelazos de talento que desprenden algunos de ellos lograron la hazaña de la clasificación, dependiendo de otro resultado y luego de un trayecto donde nunca se encontró una línea de juego y cualquiera superó a Argentina a la hora de jugar al fútbol. Ahora, clasificados al Mundial, es hora de empezar a planificar, de hacer las cosas seriamente, ¿o esperamos pasar la fase de grupos de la misma manera que nos clasificamos? Los dirigentes deben pedir ayuda a los que llevaron a nuestro fútbol a lo más alto: deben, por ejemplo, sentarse con Menotti y pedirle asesoramiento. No se entiende como no le consultan a alguien que podría ser de gran ayuda. Tal vez la búsqueda de un ideal en el césped no les preocupe demasiado, y solo estén buscando una salida financiera para esta hecatombe económica.
 No es casualidad que Messi, Aguero, Higuaín, Zabaleta, Mascherano, entre otros, hayan pasado por las selecciones juveniles y ganado Mundiales sub-20 y Juegos Olímpicos, y que ahora estén en la mayor. Son los frutos de una estructura y del trabajo de formadores como Pekerman y Tocalli. Hoy no hay un Pekerman, y eso significa que tal vez en el futuro no haya un Messi ni un Di María, es por eso que el futuro es preocupante, ya que algún día Messi dejará los botines y otros deberán tomar las riendas del asunto, y esos otros no parecen estar siendo trabajados. Tampoco es casualidad que la selección sub-20 no tenga laterales, que los equipos de primera no saquen laterales (Ubeda utilizó a Molina como lateral derecho, hombre de Boca, pero el xeneize tiene a Peruzzi como titular, y por las dudas el año pasado incorporó a Jara, es decir que no confían en él ni como marcador de punta suplente), que Maradona en el 2010 haya perdido 4-0 con Alemania jugando con Otamendi y Heinze como laterales, y el que supo salir campeón del mundo en el 86 dijo muy sabiamente: "me critican porque puse dos centrales como laterales, pero a quien voy a poner si los laterales no los tengo".
 Los clubes también deberían contribuir en la causa formando jugadores. Clubes poderosos como Boca, por ejemplo, no apuesta a las divisiones formativas y compra futbolistas de forma masiva. Torres, goleador de la sub-20 detrás de Lautaro Martínez, no tiene un partido en primera ni sentado en el banco. Los cuatro centrales del plantel son Magallán, Tobio, Vergini e Insaurralde, ninguno de la cantera. Cubas, potencial talento, fue renegado a causa de la incorporación de tantos volantes centrales. Y es interesante detenerse en el puesto de volante central para detallar una falencia en el trabajo formativo: Ascacíbar sin dudas es el jugador más consolidado que tuvo este equipo, siendo titular indiscutido en Estudiantes y ganándose la cinta en la selección, pero es muy curioso que en su historial no se registre ninguna selección juvenil, es decir que nunca lo habían descubierto antes, sino que es convocado por lo que se ve en la televisión del pibe jugando con la camiseta del pincha, cuando antes a Messi lo descubrieron jugando en las inferiores del Barcelona a través de un video: antes se capturaban talentos, hoy ese trabajo está dejado de lado.
 De todas formas, entre tantas sombras, se encuentran lejanas luces. Gracias a los chicos que dejaron todo, sin juego por la nefasta preparación pero yendo con una actitud que les dio su premio. A ellos, no a los que los metieron en problemas.

miércoles, 8 de febrero de 2017

LAS ESCUCHAS QUE DESNUDAN LA REALIDAD

 Las escuchas que comprometen al presidente de Boca pidiéndole favores al presidente del Tribunal de Disciplina dejan al descubierto una realidad tan sombría como banal: en la Argentina no se respetan las instituciones y cada uno juega para sus propios intereses. Con este tipo de evidencias no es para sorpresas la actualidad paupérrima que vive la AFA donde hasta se habla de desafiliación en los pasillos de la FIFA. En organismos donde se marca la legitimidad, si no se respetan las normas que rigen sus propias leyes es porque hay toda una estructura que debe demolerse y empezar de cero. El fútbol está agonizando porque muchos dirigentes se enceguecieron de la locura que se vive y a su vez de la irresponsabilidad que eso conlleva, firmando contratos que no podían pagar, y administrando de forma fatídica los recursos de sus clubes donde el 70% de sus ingresos dependían de Fútbol Para Todos. Y todo esto ocurre porque no hay un sistema que lo impida, sino que el sistema es cómplice, como se comprueba en las escuchas, en este caso para penalizar lo mas leve posible las sanciones de dos jugadores de Boca de parte del organismo que dicta las suspensiones de futbolistas. Cuando pedimos un fútbol argentino mas tranquilo, donde se tenga mas paciencia y se pegue menos, hay que acordarse que cuando se quiere castigar ese tipo de patadas delictivas los presidentes levantan el teléfono y del otro lado hay un ente que no actúa como debería. 
 Así, a pura deshonestidad, el fútbol no va a encontrar la cura en un horizonte cercano. Sanear toda una estructura llevará años. Pero sin dudas es una cuestión cultural, porque de la misma manera hacemos referencia a la política nacional, cuando por ejemplo nos referimos a que restablecer la confianza con la policía también será un trabajo que demandará mucho tiempo, luego de tantos años en los que se la utilizó ambiguamente como mafia. 
 Luego de la presentación de las dos incorporaciones de Boca, Angelici tuvo el valor de hablar de los audios, y no hizo más que desalentar a los que sueñan con una refundación institucional para nuestro fútbol. Haber dicho que lo que hizo está mal pero lo volvería a hacer, que lo hacen todos los presidentes, y que no quiere que lo favorezcan pero que tampoco lo perjudiquen, son declaraciones del jefe de un club que da por sentado que estas anomalías suceden y no se va a trabajar por erradicarlas. Suena raro de parte de un dirigente que dejó la vicepresidencia de AFA porque a pesar de las reuniones el rumbo del fútbol argentino no cambiaba su apariencia de ejecución. Angelici debe saber que este tipo de cosas también deben cambiar, para cambiar al fútbol argentino. Además, el pensamiento ilusorio de que toda medida es en forma perjudicial, nos transforma en paranoicos cuya paranoia transforma al fútbol en tierra de nadie. Si se publica un fallo, no se debería pensar en que te están perjudicando, ya que es la sanción que corresponde. Es un criterio muy arbitrario el de que las expulsiones en amistosos no deben ser sancionadas de forma oficial (si fuera así, pegar en los amistosos sería gratis, y nadie con sentido común querría eso), pero si las normas están dadas, deben cumplirse, no sacar ventajas yendo en contra de la ley. 
 Tienen un punto en común las escuchas entre CFK y Parrilli, donde se habla de presionar a Casanello, quien ya sabemos porqué se lo apodó como "tortuga" y luego pareció transformarse en liebre. No hace falta explicar que es una situación grave, ya que la justicia debería ser independiente. Una situación similar donde las instituciones no funcionan y parecerían no existir. 
 El año pasado hubo audios de Rafael Di Zeo, líder de la barrabrava de Boca, comentando que el "pacto con Angelici es a muerte". Angelici todavía no habló sobre el tema públicamente. Pero al fin y al cabo, son audios que desnudan una realidad que nadie desconocía. El problema es que la realidad es anómala y debe ser aseada, acerca de las ventajas deportivas que intentan conseguirse de forma ilegítima; el fallido rumbo económico que toman muchos presidentes y que ahora esperan la mano de un empresario salvador que compre los derechos televisivos; y la incorregible complicidad que se tienen con los barras, un mal tan desgarrador como el narcotráfico; y todos los vicios que deban aniquilarse para sacar el fútbol adelante. Los audios podrían ser una herramienta para comprometer y así cambiar las decisiones de los que corrompen lo legítimo.  

sábado, 4 de febrero de 2017

UN DICTAMEN ENREVESADO PARA GUILLERMO

 Luego del retiro de Palermo Boca tuvo un dilema difícil de resolver: tener un centrodelantero de nivel regular y con una continuidad en el tiempo. La 9 heredada del histórico goleador fue primero para Viatri, que entre lesiones e irregularidades en el rendimiento terminó renegado. Cvitanich alternó con lesiones al principio pero a pesar de asentarse no se renovó el préstamo que se firmó con el Ajax holandés hasta junio de 2012. Silva concluyó su paso por La Ribera castigado por su pobre promedio de gol. Blandi se marchó a San Lorenzo cansado de que no le confíen la titularidad. Gigliotti fue el delantero con mejor promedio de gol después de salida del titán, pero la llegada de Osvaldo, cuyo combo trajo escándalos y lesiones, lo renegó y terminó en China (muchos dicen que su salida la concretó el penal atajado por Barovero, pero en realidad Arruabarrena nunca dejó de tenerlo en cuenta). Lo de Claudio Riaño fue una jugada dirigencial que terminó como un penal tirado a la tribuna: escasos partidos como titular y apenas dos goles en una temporada. Pero la apuesta por Calleri salió bien y lo vendieron en 12.000.000 de dólares. Ahora Boca cuenta con dos goleadores en su plantel; Benedetto, que llegó como un hombre de jerarquía a costo de 5.000.000 de dólares; y Bou, que llegó por un valor cercano a 750.000 dólares como una apuesta de la comisión directiva como fue con Riaño y Calleri, y su caso se parece mucho más al del segundo que al del primero.
 Primero, cuando hacemos referencia a un futbolista que vive de convertir, hay que destacar que para evaluarlo se debe también examinar el funcionamiento del equipo, ya que sus compañeros son los que lo hacen llegar al gol. Si Boca tiene dos delanteros con un promedio de gol altísimo es porque más allá de quien juegue el equipo hace goles y genera peligro. En el último amistoso jugado ante Chivas en México Boca creó muchas oportunidades, pero el único que pudo convertir fue Bou, demostrando la especialidad que no tuvieron varios de sus compañeros en el encuentro de fatídica transmisión por internet, donde varios hinchas recibirán un reembolso por los errores en la emisión. Angelici advirtió con transmitir a Boca por internet quitando los derechos de televisación a la AFA si no había un acuerdo, pero las malas señales de la Argentina desestiman su innovación. 
 Guillermo está ante un dilema complicado pero hermoso para cualquier entrenador: arreglárselas para tomar la mejor decisión posible en una competencia deslumbrante. Pero son tan rebuscadas las vueltas de la vida que tal vez no estaríamos hablando de esto si no fuera por la lesión de Benedetto sufrida ante San Lorenzo, ya que el portador de la 9 era el delantero titular y venía marcando tantos de una factura importante. Bou entró, la metió en ese mismo partido y no paró ni en los amistosos. Además, el hermano de Gustavo Bou de a poco va demostrando cualidades que igualan a la de su competidor proviniente de México, que nos fascinó a todos marcando desde 30 metros ante Quilmes o de vaselina ante San Lorenzo: Bou, en los amistosos de verano, marcó goles como si fuera un hombre experimentado y no un chico de 23 años, como el cabezazo letal ante Estudiantes y el remate de zurda en dos tiempos que sacó de la galera contra San Lorenzo.
 Es para resaltar la jugada de la comisión directiva de Boca, ya que puso los ojos en Walter Bou cuando solo llevaba un semestre jugado en primera división: son apuestas que pueden salir bien, como la de Calleri, o que pueden pasar sin pena ni gloria, como Riaño. Además, contratar un futbolista de poco renombre proyectando que va a explotar es no solo una incorporación al plantel, sino una inversión que multiplica el patrimonio de las arcas del club. Calleri llegó por una suma similar a la de Bou y se fue por 12 palos verdes; y si el ex Gimnasia continúa por este nivel ascendente seguro su valor en el mercado llegue a una cifra alucinante.
 Si se inclina por Bou, Guillermo confía en la actualidad y futuro; si lo hace por Benedetto le está respetando el lugar a un titular que dejó de serlo por una lesión y no por una merma futbolística; y si se inclina por ambos, estaría comprometiendo el ideal del esquema, pero los buenos jugadores y sobre todo equipos se saben adaptar a las circunstancias. 

lunes, 23 de enero de 2017

QUE TODO SIGA COMO ERA ANTES, EL MEJOR REFUERZO

 Ya pasaron 10 años del Gago con pelo largo que, parado de cinco, hacía parecer que jugar al fútbol era demasiado fácil, que salió campeón de todo con Basile y se fue vendido al Real Madrid, por una fortuna de las que ya no se pagan por jugadores del torneo doméstico. Desde que volvió a fines del 2016, casi una década después, regresó de la lesión con su auténtico look, y con su clásico juego para que Boca termine el año puntero. Todos van a extrañar la ida de Tévez, lógico, pero si Gago está bien, seguro el equipo de Guillermo no sea el mismo, pero va a seguir siendo un muy buen conjunto. Podemos hablar de la competencia en el área: de que tanto Bou como Benedetto merecen jugar a fuerza de goles y rendimientos. De que Pablo Pérez ya se hizo referente de Boca y su experiencia se nota en cada movimiento, y encima está el otro Pérez, que salió campeón de América y vino para jugar. De que estando bien Centurión los mellizos tienen un jugador único para el fútbol argentino. Se puede hablar de todas las maravillas que emana este equipo, pero hay algo fundamental, que es el mecanismo de juego que inculcan los Barros Esquelotto y de donde se manifiestan los réditos individuales, pero todos sabemos muy bien que a su vez los cimientos de los desarrollos están sostenidos por Gago, que es el equilibrio y organización que contagia al resto. Es poco habitual verlo en la foto final de una jugada, pero el que entiende de fútbol sabrá que en una gran parte de la torta es gracias a él que surgen las jugadas, decidiendo para dónde dirigir el esférico como lo hace Busquets en el Barcelona.
 En el Barcelona también hay monstruos como Messi, Neymar y Suárez, y otro cerebro como Iniesta, entre otros que refutan lo innegable de que se juega de a 11, pero en Boca ese imprescindible requisito de que juegan los once también se hace posible porque hay buenos niveles compenetrados con la idea. Cuando Pablo Pérez se frenó e hizo una pausa para jugar la pelota despertó la furia de un Guillermo que desea un elenco de transiciones rápidas y un poder ofensivo apabullante, más parecido al Bayern de Heynckes, Arsenal de Wenger o Barcelona de Luis Henrique que el juego pausado del City de Guardiola o sus pasados en Munich o Catalunya.
 Era una incógnita de qué manera se iba a continuar sin contar con Tévez, figura poco habitual en nuestros suelos con la que teníamos el lujo de contar, y la respuesta fue clara: se va a continuar de la misma manera. El jugador con características más similares es Centurión, por su rebeldía de encarar y hacer sin miedo las jugadas que se imagine, y con el miedo me refiero a perder la pelota o a que lo atiendan sin anestesia. Sin lugar a dudas la camiseta número 10 le sienta bien, y puede ser ese desequilibrio que haga la diferencia. Tener a Tévez junto a Centurión era algo colosal, pero hay buenos jugadores, material no falta.
 La dirigencia de Boca amagó con refuerzos de una cotización elevada, como Marchesín, Armani, Andújar y Romero para el arco, o Piatti para el puesto de media punta por detrás del nueve (a mi entender no existen más los enganches), pero la realidad nos demuestra que siendo el club más poderoso del país, no se puede competir desde lo económico (en un fútbol argentino desbastado, no se cuán grandioso es ser el más rico), pero la conclusión que puede elaborarse es que el mejor refuerzo que puede conseguirse es que está bien que traigan un arquero para que haya competencia, o un jugador de tres cuartos de cancha para que también haya variedad en esa zona (aunque quedaría otra vez tapada la inversión que se hizo por Solís), pero traigan a quien traigan nadie va a ser como Tévez; es por esa sencilla razón que el mejor refuerzo que puede incorporarse es que todo siga siendo como antes a pesar de su partida: un equipo arrollador. Y para eso también se necesita negociar: que Gago renueve su contrato y siga después de junio debe ser la prioridad y la meta de una comisión directiva que no debe quedarse en promesas sino brindar una respuesta acerca de la continuidad de un jugador como Gago. Jugar sin Tévez es posible, seguro jugar sin Gago también, pero en un club donde es difícil incorporar mucha jerarquía (veo complicado que, por ejemplo, Guido Pizarro venga a jugar a la Argentina) y unas divisiones inferiores que no generan, que se vaya un fuera de serie como Gago sería desmantelar no una estructura, pero sí un plan de juego que necesita indefectiblemente de la sencillez del ex Vélez. Como se dijo anteriormente, no hay nadie como Tévez, pero hay jugadores que puedan desequilibrar en su puesto, mientras que hombres que cumplan el rol de Gago (que se entienda: no que jueguen de cinco, sino que cumplan su función), directamente no debe haber.

lunes, 16 de enero de 2017

EL SEVILLA Y LA CHANCE DE SER EL CUARTO

 Hace muchos años que vimos una liga española totalmente centralizada en el Barcelona y Real Madrid, luego de que en el 2004 el Valencia sorprendiera alzándose con el trofeo, hasta que en el 2012 Simeone renovó la esperanza del Atlético, un gigante que permanecía dormido, y se volvió un asunto de tres. Luego de tres años consecutivos reinando en la Europa League, el Sevilla esta vez es cosa seria en propio territorio, de la mano de un proyecto ambicioso como el de Sampaoli.
 Es algo curioso: cuando casi siempre se le da prioridad al plano internacional por el prestigio que acarrea, el Sevilla fue tricampeón del torneo más importante después de la Champions sin ser protagonista en su torneo doméstico, es decir, España nos trae un fenómeno exótico de un equipo cansado de ser campeón a nivel continental pero incapaz de domar sus propios suelos. Sí estuvo entre los primeros seis, porque la participación del certamen continental requiere de una clasificación, pero está claro que un cuarto puesto en la Liga BBVA hasta hace poco era como salir primero de una competición fragmentada, ya que la verdadera competencia estaba entre los tres primeros. Pero ahora, luego de pisar fuerte en la Europa League, el Sevilla va por algo todavía más grande: pelear por la liga. Y para estar a la altura del Barcelona, Real Madrid y del flamante resurgido Atlético de Madrid, el equipo andaluz fue consciente de que tiene que ser capaz de hacerles frente, y para eso contrató a Sampaoli, un DT que equipara cualquier diferencia gracias a su ADN bielsista para divertirse con la pelota y ser protagonista. 
 Con Emery el Sevilla era un conjunto muy ordenado, con Krychowiak como estandarte en el centro del campo y un juego que se repartía con la conducción de Banega, pasadas veloces de Vitolo y Konoplyanka sumada a una contundencia letal de Gameiro; un conjunto muy auxiliado por sus figuras armando precisos contraataques y un equilibrio tenaz. Sampaoli es distinto, esboza un ataque directo con participación de todos los futbolistas, concentra muchos hombres en posición ofensiva e involucrados con el toque corto, y aunque cambien los 11 titulares, su estructura no se mueve, por nada en el mundo su idea y difícilmente el esquema. La carta del protagonismo y riesgos tomados por el Chile campeón del 2015 fue la elegida por los dueños del Sevilla para soñar con un poco más que la ya casi alquilada Europa League. El 15 de enero pasado fue una gran muestra de lo anhelado: atacando todo el partido al Real Madrid, dedicando una presión que requiere de un esfuerzo físico y convencimiento extenuante, iba perdiendo 1-0 pasando los 70 minutos, y no se rindió, consiguió el empate y una vez conseguido el mismo, fue en busca del triunfo hasta cuando agonizaba el encuentro, porque ese es el desafío que involucra el objetivo: seguir hasta el final, atacar aunque parezca que ya no quedan restos. 
 Los equipos españoles, además del Barcelona y Real Madrid, cuentan con lo suyo aunque en forma más silenciosa. No nos olvidemos del Valencia del piojo López, del Villarreal de Riquelme, del Atlhetic de Bilbao de Bielsa o la revelación del Málaga de Pellegrini que casi elimina al Borussia Dortmund en cuartos de la Champions, y es imposible no mencionar al Atlético de Madrid que hasta el día de hoy sigue manteniendo su elocuente regularidad, aunque gran parte de los planteles de la España del Mundial 2010 y la Eurocopa 2012 se nutrieron de las plantillas de los dos gigantes. Hay un dato no menor: en las dos competiciones europeas, el país que más equipos tuvo a partir de cuartos de final fue España. Hay un gran potencial en la liga española, y no solo por los equipos de Messi y Cristiano.
 Es imposible equiparar al Real y al Barsa desde lo económico, pero con un trabajo serio, el Aleti formó equipos competitivos, incomparables nombre por nombre pero con una idea que lo pone en los primeros planos, y mientras tuvo renovaciones en el plantel, de la mano de Simeone supo reinventarse y encontrar respuestas conservando el ideal. El Sevilla tiene, hoy por hoy, la oportunidad de formar parte de ese lote que ahora tiene a un cuarto integrante, y por el bien del fútbol español y del fútbol en general cuyo público pretende un juego de emociones e incertidumbre, que con el tiempo se vayan sumando nuevos protagonistas. Los dos equipos que decidieron dejar el equipo español de costumbre y rebelarse ante los más poderosos, tienen a directores técnicos argentinos, y sin dudas la sangre argentina de darlo todo con pasión, además de la calidad de entrenadores que son Sampaoli y Simeone, transmite motivación a sus dirigidos junto con el proyecto empleado. Uno destaca en lo defensivo, el orden y el contragolpe; el otro en la posesión, el toque corto y el ataque constante. Puede haber estilos distintos, no hay una fórmula del triunfo. La clave está en pensar que es posible. 

sábado, 24 de diciembre de 2016

LA INDUSTRIALIZACION QUE LLEGA AL FUTBOL

 En los últimos años se hizo común un fenómeno que responde a la chequera del más fuerte: que jugadores con todavía mucho andar en sus recorridos, pasen a jugar al fútbol chino. Figuras internacionales como Ramires, Oscar, Jackson Martínez, entre otros. Ahora Tévez seguiría sus pasos, y se habla de Ponzio y Gago recibiendo ofertas de los orientales.
 China cuenta con un caudal de recursos tan grande como su población, debido al amplio abanico de industrias que lo hacen una de las mayores potencias del mundo.
 Pero tampoco hay que olvidar a Estados Unidos, que hace lo suyo incorporando a figuras como Gerard, Pirlo, Lodeiro, entre otros nombres. Enriquecer las filas de los equipos de la MLS puede ser un buen paso para crecer en lo futbolístico, deporte que siempre estuvo detrás de los preferidos por la audiencia pero que creció mucho los últimos años. Está de más decir lo llenos que se encontraron los estadios la última Copa América, y es algo que tiene que ver también con su cultura: donde hay espectáculo, el americano va. Pensándolo bien, pagar sueldos altisonantes para futbolistas que se encuentran en el final de su carrera no es un gran rédito deportivo, pero que Lampard, Pirlo y Gerard culminen sus tiempos en el país norteamericano es una forma de comenzar el boom con el fútbol.
 Antes, los buenos rendimientos traían un sueño deportivo: llegar a la elite, ir a Europa. Hoy en día, un chico de 20 años (como se habla de Pavón y Driussi) tiene entre sus posibilidades emigrar al fútbol chino, de una liga poco competitiva. Está claro que literalmente, los jugadores se compran: ya no se los seduce con lo futbolístico, sino que se habla de números. El fútbol siempre fue una manera de salvar la vida de una familia, pero en estos tiempos, en la prosperidad de una carrera, ya no se busca la gloria sino la ambición.
 Es provechoso recordar la entrevista de Alejandro Fantino con Ricardo Darín, cuando el actor le menciona que rechazó una oferta de Hollywood porque no le gustaba el papel que debía protagonizar, cuando los números que se barajaban eran sorprendentes. El actor dejó en aquel programa pretextos como no ir en busca de más dinero aunque se tenga la posibilidad, ya que para él una buena vida se vive con lo necesario, que no tiene sentido ir en busca de más. Sin duda son hechos que hacen de Darín una personalidad ejemplar y particular, pero está claro que la sorpresa del conductor y lo particular de sus palabras se producen porque no es lo común en una persona, y el dinero logra que, por ejemplo, Oscar, de 24 años, con un enorme talento, deje de lado todos los sueños que cualquier futbolista podría tener por los sueños adinerados que tal vez podría tener cualquier ser humano, con el anhelo de ser multimillonario.
 A mi entender, los objetivos tienen una cara material y otra emblemática, todos soñamos, por un lado, con comprar nuestro auto o nuestra casa, y por el otro, mejorar como profesionales. Uno no puede juzgar las decisiones de los que, a diferencia de Darín, teniendo mucho más de lo necesario optan por tener todavía muchísimo más, pero sacrificando lo deportivo, favoreciendo a la política expansionista china y estadounidense, que busca crecer en el fútbol. ¿Será que el sentido de una carrera va por el lado de lo económico y la billetera puede lograr que a larga países que nunca fueron potencias futbolísticas lo logren a través de su poderío financiero? Tévez dejó la posibilidad de ser uno de los máximos ídolos de Boca por salvar a los hijos de sus tatara nietos (sus tatara nietos seguro estén salvados), seguramente buscando la opción que lo haga más feliz. Uno no está en la piel de los demás como para juzgar sus decisiones, menos teniendo en cuenta de que se habla de la felicidad, algo que tal vez aún no sepamos bien cómo se consigue.

lunes, 19 de diciembre de 2016

BOCA 4 COLON 1: ¿UN RUMBO INSEGURO?

 No es casualidad que hace tres encuentros Boca venga marcando de a cuatro, que en muchas ocasiones Gago haga mover la pelota simétricamente, que ante la salida de Bentancur ingrese Centurión y el problema se transforme en una solución, que Boca vaya hacia delante con la fuerza de una estampida de 100 elefantes, con los laterales pasando como locomotoras, animándose a poner gente en campo contrario, con un poder de gol irrefutable, con individualidades como la gambeta que hagan a lo colectivo de una asociación tajante, todo sepultado bajo un Tévez que figura en el medio de la escena, con un equipo que gira al rededor de él. Y cuando un fuera de serie como Carlitos se siente cómodo, se produce un juego que es capaz de arrollar a cualquier rival. Justo ahora, que volvió Gago, que Boca está puntero, que se encontró el sistema ideal, que los hinchas y los jugadores se identificaron con una forma de jugar, que encontró su nivel, se quiere ir. Y aunque parecía todo color de rosas, los próximos seis meses inevitablemente serán una incógnita.
 Cuando volvió aquella tarde del 2015, era para quedarse. Cuando volvió Riquelme lo hizo para quedarse, cuando volvió Palermo lo hizo para quedarse. Pero cuando volvió Tévez, duró un año y medio: ¿se arrepintió de hacer semejante locura?, ¿No le dio más el alma como para soportar el mundo Boca y este país de locos como sí pudieron hacerlo Román u otros ídolos? Cada persona es distinta, pero es innegable que es un sismo desilusionante, que no va a terminar siendo el ídolo que todos soñamos con ver levantando una Libertadores en su segundo ciclo, pero nadie le va a quitar el cariño de la gente y el agradecimiento por haber vuelto, aunque haya sido una vuelta fugaz como los toques de esta máquina de fútbol que inventó Guillermo y que le faltará su eslabón fundamental. Desde la humildad de cada uno, habrá que pensar qué se hizo mal para que un ídolo que dejó el primer mundo para volver a su casa tenga ganas de irse a China, a la otra punta del planeta. Tal vez cuando vemos temas puntuales de logística, como que el ingreso de los socios adherentes se vio demorado porque no funcionaban los molinetes, uno entiende lo loco que estaba para volver al tercer mundo y que tenga ganas de irse.
 Históricamente, Boca siempre se destacó por ser sólido en defensa y contar con futbolistas aguerridos, mientras que el gol siempre estaba en algún Palermo, Guillermo, Delgado, Cabañas, Manteca Martínez, Rojitas, entre otros. Este equipo es un Boca que da vuelta la historia: tiene a todos sus hombres comprometidos con el área rival, tiene volantes centrales de mucho juego y que manejan la pelota con clase, y si tiene una falencia es en el aspecto defensivo, donde con muy poquito, Colón lo puso al nueve de cara al arco de Werner ganándole las espaldas a los centrales en más de una oportunidad, cuando el elenco de Santa Fe fue a la Bombonera a que no le hagan más goles y estaba siendo notoriamente superado. Pero si hay algo que hace distinto a este equipo que disfruta y goza de la pelota en su poder es Tévez, y sin él Boca tiene dos aspectos a solucionar, solo que este último parece casi imposible de resolver, por el simple hecho de que es alguien que no se puede reemplazar.
 Aunque él se declare inconcluso con su destino, Guillermo diga que lo esperan en enero, la gente lo despidió el domingo 19 de diciembre en la Bombonera, mientras él hizo disfrutar a la gente de su alma de potrero y talento que lo disparó hacia la cima del fútbol, ese deporte que lo hizo llorar de alegría muchas veces, pero que también lo tuvo cabizbajo, deshilachado hasta el hartazgo, casi ni sabiendo porqué deseó volver al lugar de donde quiere irse y sufre por sus hijas. Pero esas lágrimas que se vieron al dejar el campo de juego son extrañas, seguro solo él las comprenda: ¿serán de dolor por dejar Boca, traicionando el instinto que lo hizo volver?, ¿serán de emoción por el cántico de la gente? Lo único que puede explicarse con certeza a través de algo tan abstracto como son las emociones de una persona es que todos las tenemos, pero solo unos pocos pueden generarlas en los demás sin planear nada, simplemente siendo como es uno. Se ganó al mundo entero con su fútbol y carisma, se ganó la capitanía del Corinthians siendo un pendejo, salvó del descenso a un club humilde que solo rezaba para que ocurra un milagro, cruzó de una vereda a la otra en Manchester, desembarcó con la 10 en Italia y en poco tiempo se ganó a la complicada afición italiana; y volvió para la Argentina llenando un estadio solo para verlo con la azul y oro, que luego lo despidió con ovaciones no por haberle hecho dos goles a River y salir campeón en 2015, sino por el simple hecho de lo que genera, de lo que nos generó, de que es Carlos Tévez y aunque no vuelva al club de sus amores o se retire del fútbol, siempre va a estar presente en el corazón de cada uno, no por la devoción que genere un ser humano de carne y hueso, sino por lo que nos hizo sentir, en cada punta del planeta, de Brasil a China, y con cada lágrima que vimos caer, del programa de Fantino a su despedida ante Colón.
 En muchos aspectos, el fútbol es como la vida, solo que se produce en tiempos mucho más reducidos. Un ser querido puede durar más de 70 años, un ídolo puede durar muy poco. Pero los clubes nunca mueren, la vida de Boca continúa, la vida de los hinchas continúa, este plantel por el momento continúa, pase cualquier cosa que pase, la historia de la vida continúa, solo que hay hitos que la marcan. El legado de los que siguen, sin tener porqué imitar a nadie pero porqué no aprender las mejores cosas, es seguirla escribiendo.