viernes, 31 de agosto de 2018

LIBERTAD 2 BOCA 4: LA LEY DEL MAS FUERTE

Luego de haber recibido un cachetazo al inicio del encuentro después de un yerro de Goltz, Boca devolvió los golpes como en una pelea que protagonizan un hombre de porte grande y musculoso contra un ñato desprotegido, que logra defenderse a medias sin evitar una paliza que le signifique una internación hospitalaria. Las flaquezas defensivas del xeneize le hicieron escribir un tweet al Patrón Bermúdez, hombre que supo defender la camiseta de Boca como dios manda pero que claro, en cuya época en donde no existía el masivo intercambio de mensajes que imponen hoy las redes sociales. Hoy por hoy las democracias requieren de un sistema más inclusivo haciendo oír a los electores que se expresan a viva voz por las redes sociales, y dicha facilidad para acceder a la opinión pública también implica caer muchas veces en la tentación de decir lo que se piensa y cometer un sincericidio, cosa que años atrás no ocurría. Las palabras expresadas por un ícono de la historia del equipo auriazul no impactan de igual forma que las de un hincha genuino pero poco conocido. Pero más allá del contexto social de tales dichos ("cuándo Boca va a tener defensores que lo defiendan de los rivales"), es más válido para la ocasión analizar el contenido de los mismos: Boca es un tanque de guerra cuando se juntan Zárate, Benedetto, Pavón, Abila, Tévez, Cardona o cualquiera de sus grandes talentos que tiene para el ataque, pero lo atraviesan con un escarbadientes cuando lo exigen sin demasiado calibre (el Barcelona sí contaba con recursos grandilocuentes, pero no sucede lo mismo con Estudiantes o Libertad, sin desprestigiar la frescura del chico Pellegrini o la experiencia de Tacuara Cardozo). 
 Luego del susto que se llevaron todos los hinchas xeneizes en el gol tempranero de Libertad, el alto vuelo vino de la mano de Zárate y Benedetto que, como se observa en los dos primeros tantos del visitante, si se les da un metro de ventaja o varios segundos para pensar pueden desactivar las defensas rivales con pases perforadores. Las actuaciones de ambos futbolistas son una alerta para Guillermo: por un lado, se desbarató el mito de Zárate jugando como número nueve. Por más de que Guillermo piense que "es un nueve como Benedetto", la realidad es otra: el ex Vélez se desempeña mejor arrancando más atrás porque no juega de nueve, es un híbrido entre enganche y delantero igual que Tévez, y su mejor rendimiento hasta ahora con la camiseta de Boca fue cuando jugó en dicha posición ante Alvarado y ambos partidos con Libertad; es por eso que luego de los primeros partidos del semestre (los mencionados por Copa Argentina y la ida de la Libertadores) todo parecía indicar que se había encontrado el equipo, pero la cantidad de variantes que hay en el plantel hicieron confundir al cuerpo técnico a tal punto de dejar afuera al goleador (Abila) y ubicar a Zárate en una posición que no rinde tanto. Por otro lado la vuelta de Benedetto es una gran noticia: primero porque ahora son dos los hombres que le impedirán al DT utilizar como nueve a jugadores que no sienten el puesto de forma natural, y segundo porque vuelve la figura de este equipo: la mejor versión del Boca de Guillermo fue con Gago y Benedetto en cancha, y el ex Arsenal hizo tantos goles que a pesar de haberse lesionado en la primera parte del último campeonato fue el máximo artillero del equipo. Pero a su vez esto puede generar un problema: ¿Como conformar un equipo y un banco de suplentes sin dejar afuera a alguien clave, cuando se tiene en un mismo plantel dos animales del área como Benedetto y Abila, dos jugadores de una calidad notable como Zárate y Tévez (que esta vez no solo jugó más de 30 minutos sino que convirtió un tanto, por lo que la pelea por la titularidad está más pareja que nunca) y volantes de selección como Cardona, Nandez, Gago y Pérez?
 Si bien la letalidad de Boca para hacer goles es tal porque le sobra la jerarquía, tiene muchas cosas que corregir para terminar de dar seguridad: la presión sobre los jugadores de Libertad fue muy parsimoniosa, parecido al final del partido de ida donde se inclinó la cancha a favor del conjunto paraguayo; las resoluciones defensivas no son del todo ortodoxas (como en la pifia de Goltz y el penal de Jara), aunque Andrada, sin haber hecho atajadas impresionantes, se consolida como arquero. La manera de que no corra peligro la suerte de Boca en la copa ante un equipo fuerte como Cruzeiro es trabajar y seguir mejorando con minutos de juego. Hacer algún experimento con Nandez como lateral derecho cuando hay tres marcadores de punta en el plantel puede terminar mal. A fin de cuentas, en dos partidos a Boca le hicieron dos goles: nada para alarmarse demasiado como si le hubiesen hecho tres en cada partido como para efectuar un volantazo total. 

lunes, 27 de agosto de 2018

LOS DIRIGENTES ESTROPEARON LAS COMPETENCIAS

La Conmebol está siendo, desde la reanudación de las dos competencias internacionales organizadas por este ente, protagonista por fallos en relación a la mala inclusión de futbolistas. Hay diversas formas de arruinar una competencia: puede ser de la forma más natural, que es el bajo nivel de los futbolistas y errores arbitrales, o por intervenciones mafiosas de los barrabravas, que son capaces de forzar sanciones para que se juegue a puertas cerradas. Pero otra forma de desprestigiar torneos de semejante envergadura como son la Copa Libertadores y Copa Sudamericana, que se supone que son los torneos continentales de mayor relevancia después de los europeos, es mediante errores garrafales de los dirigentes, y no únicamente de la Conmebol, sino también de los clubes, que haciendo un análisis sensato de las distintas situaciones que vienen ocurriendo desde que San Lorenzo avanzó de fase habiendo perdido los dos partidos, son los mayores responsables. 
 Ni los de pantalón corto ni los que agitan banderas, los protagonistas son los de traje, que de parte de los espectadores ya no puede esperarse nada bueno después de todos los casos de corrupción que involucran a la clase política (abarcando la política nacional y también la política en el fútbol, que implica robar de la forma más corrupta desde los organismos de fútbol internacionales, y donde dirigentes de la Conmebol tuvieron que declarar ante la justicia de los Estados Unidos). En el libro "El arrepentido de la mafia del fútbol" escrito por Facundo Pastor se puede leer el camino que recorrió Burzaco, ex CEO de Torneos, hasta declararse culpable ante los jueces norteamericanos, causa en donde el empresario declaró haber pagado coimas a dirigentes de la Conmebol para adquirir los derechos de televisación de las competencias más trascendentales del continente. Si bien la corrupción no tiene nada que ver en la temática de esta ocasión como es la mala inclusión de futbolistas suspendidos, tiene que ver en el hecho de que se sigue manchando la imagen de la Conmebol: primero como una organización corrupta, ahora como un organismo inútil que comete errores administrativos que tienen la consecuencia de estropear la competencia. 
 Pero luego de haber dejado claro la responsabilidad de la Conmebol, que no es capaz de advertir que un nombre que figura en planilla no está habilitado para jugar, la mayor culpa debe recaer en los clubes. Es inadmisible que equipos tan importantes como River y Santos no estén informados de la situación legal de sus futbolistas, ya que tanto Zuculini como Sánchez se encontraban suspendidos por partidos jugados años atrás. Cuando un jugador llega a una institución se debería hacer un historial detallado para verificar si se encuentra habilitado antes de jugar un partido. Tanto River como Santos no lo hicieron. Los mismos futbolistas tampoco fueron capaces de recordar los partidos que implicaron sus suspensiones y advertir a sus respectivos clubes de la situación. El jugador es un profesional y debería conocer a rajatabla el reglamento y conocer más que nadie si puede jugar o no. Pero al fin y al cabo, el jugador solo piensa en jugar, y para los temas administrativos se encargan los dirigentes: Deportes Temuco incluyó a Requena cuando al haber participado de la competencia con otro equipo se encontraba inhabilitado; Santos incorporó a Sánchez sin saber que el uruguayo tenía que cumplir una suspensión; y River, que utilizó a Zuculini durante toda la fase de grupos, recién en el séptimo encuentro se percató de la equivocación, haciendo junto con la Conmebol una obra maestra del terror, que terminará en que el futbolista no pueda jugar el partido de vuelta después de haber disputado siete encuentros. 
 Las consecuencias de estas equivocaciones terminan arruinando el fútbol: San Lorenzo avanzó de fase en la Copa Sudamericana perdiendo ambos encuentros; posiblemente Independiente gane 3-0 un partido en el que no hubo goles; y Racing va a reclamar ante el TAS (Tribunal Arbitral del deporte). Estas fallas de los dirigentes terminan en goles hechos con una hoja sobre un escritorio, injusticias antideportivas (donde no avanza el que menos se equivoca en la cancha, sino el que no se equivoca en los papeles) y un torneo que es de los más importantes del mundo arruinado y haciendo honor al tercer-mundismo latino-americano. 
 Estos hechos demuestran porqué las sociedades sudamericanas están a años luz de las europeas, que por ser el primer mundo tampoco se salvan de la corrupción y los errores administrativos (en el 2015, en un partido por Copa del Rey Real Madrid incluyó a Cherishev, que estaba suspendido, y le costó la eliminación del certamen), pero que dos gigantes del continente como Independiente y Santos vean arruinada su serie es algo que nunca se vio en un certamen como la Champions League. 
 Tal vez una solución sea que las suspensiones prescriban en una menor cantidad de tiempo para que si en casos como los de Sánchez y Zuculini, que fueron suspendidos en partidos del 2014 y 2015, son olvidados, no haya inconvenientes. 
 A raíz de estos sucesos urge la cuestión de si es una actitud deportiva reclamar para pedir la sanción del equipo rival sin ganar los partidos en la cancha. Cuando se está al frente de una institución, se quiere lo mejor para ella, por lo que es lógico que se reclame cuando el panorama ya está distorsionado por haber invalidado las reglas. 
 Esperemos que por el bien del fútbol sudamericano los dirigentes sean más atentos, actuando con el desempeño que demanda su investidura, y que los partidos se ganen en la cancha, gritando goles o festejando jugadas de jugadores que están habilitados para hacerlo, sin arruinar a una pasión que reúne multitudes.

jueves, 9 de agosto de 2018

BOCA 2 LIBERTAD 0: ALIANZAS ESPORADICAS PERO RECURRENTES

Después de 84 días de pausa, el hincha de Boca volvió a la Bombonera, y en un día lluvioso y frío, se presentó una noche copera de las que le gustan a los simpatizantes boquenses. Desde la mañana del mismo miércoles que al hincha xeneize le instauraron la duda de quién es el "Rey de Copas", ya que Independiente alcanzó a Boca en títulos internacionales. Por más de que en la historia haya habido competencias de dudosa relevancia, como es la actual Suruga Bank, un título es un título. Los de Avellaneda fueron en las décadas del 60, 70 y 80 los máximos ganadores del trofeo continental, y Boca supo meterse en la discusión en el 77 y 78 y ganarse la mística copera entre el 2000 y el 2007. Discutir quien es más copero es un debate que no tiene mucho sentido, ya que ambos tuvieron sus respectivos tiempos dorados. Si Boca quiere ser el mejor equipo argentino de la historia en competencias internacionales deberá ganar esta Libertadores, para así igualar a Independiente en conquistas de dicha competición, y de esta forma superarlo en trofeos internacionales, para que, teniendo una Copa Intercontinental más en su haber, se convierta en el verdadero "Rey de Copas". Y la primer parada era ante Libertad. 
 La historia cuenta que Boca siempre imponía autoridad en la Bombonera, endureciéndose con una sólida defensa y haciendo la diferencia con delanteros brillantes. Puede decirse que el gol tempranero de Abila sentó las bases para un desarrollo que los paraguayos venían venir, con Boca manteniendo la ventaja y palpando comodidad siendo directo y vertical con la pelota. En el primer tiempo se cumplieron los objetivos: uno era que Andrada tenga un debut tranquilo (conseguido, ya que Libertad no pateó al arco) y el otro era que mediante el talento de los atacantes, Boca pueda encontrar más diferencia en el marcador, y se fue al descanso con el mejor resultado posible en un chispazo de Zárate que incluyó una combinación con Abila luego de que la intensidad del partido haya experimentado un abatido performance, donde la lluvia tal vez haya tenido que ver. 
 En el complemento la situación fue similar, pero con alianzas esporádicas y recurrentes como las que conformaban los pequeños burgueses urbanos con la clase obrera para impulsar una reactivación económica que favorezca el mercado interno en los períodos post-peronismo antes de la vuelta de Perón al poder, donde los ciclos "stop and go" caracterizados por las recesiones y reactivaciones eran noticias constantes. Podría decirse que el partido fue un ciclo "stop and go", donde por momentos todo parecía planchado, hasta que una alianza entre Pablo Pérez y Pavón dejaba al delantero mano a mano con el arquero de Libertad, situación de gol que no se pudo aprovechar al igual que el gol malogrado por Zárate, otro por Abila, y un tiro libre que pudo haber sido gol de Cardona. Con sus alianzas esporádicas pero recurrentes, de un momento a otro pasábamos a una reactivación que nos hacía merecer el tercer tanto, pero la recesión y la crisis fueron sin dudas sobre el final, donde fue menester rechazar pelotas dentro del área chica y Boca terminó sufriendo, no porque el triunfo corra peligro sino porque ganar 2-1 en la ida hubiese dejado a los de Guillermo con un trago amargo, a sabiendas de que un gol de visitante vale mucho. Boca tuvo algo de suerte, además de la suerte anticipada de que le tocó un rival que no venía derecho como para aprovechar las situaciones que encuentre, pero si logra pasar de ronda va a encontrarse con rivales aún más difíciles y que tal vez no perdonen. 
 En el segundo tiempo Boca perdonó y en el final lo perdonaron, pero un 2-0 de local es un gran resultado y en la vuelta deberá defenderlo. Tal vez poblando más la mitad de cancha haciendo retroceder a Pavón y Cardona, o incluyendo a Nandez desde el comienzo para ejercer un fútbol más combativo. Guillermo tiene experiencia en este tipo de choques y sabrá decidir la táctica correspondiente, como decidió que Rossi debía ser protegido sentándolo en el banco, víctima de un medio injusto y cruel que enfatiza más los errores que los aciertos. 

jueves, 2 de agosto de 2018

BOCA 6 ALVARADO 0: UN COMIENZO CON BUENAS NOTICIAS

Lo más importante a destacar de este tipo de encuentros no es el resultado, teniendo en cuenta que una goleada a favor del equipo de primera división es lo más normal, sino que lo que se debe rescatar son las actuaciones individuales que anuncian el nivel de competencia que urge en el plantel xeneize, además de ser el primer envión anímico de la temporada. 
 La abultada diferencia era de esperar (e incluso más goles también), porque, salvando las diferencias de categoría en el armado de ambos equipos, el conjunto que compite en el federal A sufre, como todos los clubes que disputen tal torneo en el interior del país, una catarata de cambios en la plantilla y una extensa pre-temporada que hacen aún más abismales las fronteras que separan a un humilde conjunto del ascenso con un gigante como Boca. Pero es de destacar el profesionalismo con el que el equipo más grande del país jugó los 90 minutos, donde Pavón fue la expresión más genuina, corriendo para dar una mano en la marca manteniendo la concentración durante todo el encuentro, lejos de relajarse y sobrar a un rival que, acaparando las complicaciones que enfrenta para hacerle frente a un club como Boca, jugó un gran partido, impidiendo que Boca tenga la misma cantidad de situaciones de gol que tuvo en el primer tiempo en los segundos 45 minutos. 
 La gran noticia era la ausencia de Tevez en el equipo titular, que después de mucho tiempo le tocó sentarse en el banco de los suplentes. Pero es un análisis erróneo ver el gigantismo de la noticia por el hecho de que Carlitos no sea titular, ya que después de un semestre en el que física y técnicamente estuvo por debajo del nivel esperado, no es extraño que ya a sus 33 años empiece a jugar luego de ingresar en el segundo tiempo, y más en un club como Boca, que tiene la urgencia de obtener títulos, una urgencia que impone un examen para todos en cada partido, y que no le tiene paciencia a los ídolos, que por el solo hecho de serlo no tienen un lugar asegurado. La noticia se puede llamar como tal por todo el banco de suplentes que estuvo integrado por grandes futbolistas: jugadores mundialistas como Nandez, hombres de jerarquía como Izquierdoz y Villa, nombres que en cualquier equipo serían titulares, como Reynoso y Buffarini. Y además, no formaban parte de la nómina Benedetto, Gago y Olaza. Un equipo de ensueño, que tuvo en cancha a un futbolista extraordinario como Zárate, entre otros. El nombre de la noticia no es que Tevez fue al banco, sino que Boca tiene un equipo titular en el banco: lo cual significa que dentro del campo tiene una selección.
 Mauro Zárate jugó decididamente de enganche: condujo el ataque filtrando pases dignos de un número diez, y en muchas oportunidades encaró buscando el remate. De a poco se va a acostumbrar a que ya no puede jugar solo para él como lo hacía en Vélez, y va a fusionar su calidad con asociación, siendo un combo letal para cualquiera que enfrente a Boca. Pablo Pérez demostró nuevamente porqué es el capitán, y fue clave tanto en el comienzo de la distribución como en la finalización de las jugadas. Y otra noticia que puede obtenerse de un partido que ya tenía el resultado puesto es que los zagueros convirtieron goles, y eso sí que es un título de diario, porque hace mucho que los centrales xeneizes venían contrayendo esa deuda: Boca obtuvo Copas Libertadores haciendo goles de pelota parada con apariciones ofensivas de defensores como Samuel, Burdisso y Schiavi. Que Magallán y Goltz hallan dicho presente en el área contraria y que entre Zárate, Cardona y Pavón haya ejecutantes de sobra es no solo una noticia, sino una gran noticia.
 Después el fútbol jugó su lógica: un equipo con muchos más recursos tuvo la pelota, Rossi tuvo una tarde tranquila y sin tener 80 tiros al arco en cada tiempo, los de Guillermo fueron como un taekwondista usando su Nunchaku: movió los palos agitando las cadenas de un lado al otro y cuando vio una apertura tiró el latigazo. 
 En un equipo que le sobran nombres, Guillermo debe administrar las piezas para que la convivencia sea buena, que se sepa cual es el once titular pero que nadie se queje de que no juega, y el hincha de Boca tiene la tarea de disfrutar, de mirar cada partido sabiendo que es un semestre prometedor y de que el dinero de su cuota de socio o entradas para asistir a la Bombonera se utiliza para que el evento deportivo que van a ver sea un espectáculo. 

lunes, 23 de julio de 2018

BOCA Y UN MERCADO DE PASES QUE CUMPLE LAS EXPECTATIVAS

Luego del período mundialista, es momento de enfocarse en los clubes nuevamente, en su pretemporada, sus respectivas bajas e incorporaciones, y de volver a las épocas futboleras tradicionales, expulsando el chip del torneo entre países donde hasta activan el modo fútbol los que poco entienden de este deporte. Después de consagrarse bi-campeón del torneo doméstico, Boca apunta todos sus cañones a la Copa Libertadores, el campeonato que es la máxima ilusión de los hinchas xeneizes y por el que Angelici se juega la imagen de su doble gestión. 
 Boca no tuvo idas importantes: Magallán, quien parecía a punto de emigrar a los Países Bajos, va a seguir siendo el segundo marcador central, y Pavón, quien seguro sea el primero en irse el próximo semestre, sigue en la institución. Un equipo que obtuvo dos campeonatos y que mantuvo su columna vertebral, además de recuperar a Gago y a Benedetto (a pesar de que no podrá contar por seis meses con Fabra) no tiene grandes necesidades de reforzar el plantel, pero Boca es un mundo aparte, ya que debe soportar la ansiedad por conseguir su máxima obsesión, y esa ansiedad le genera la compulsión de salir al mercado. 
 Analizando las incorporaciones del club de la ribera, puede decirse que cumplió con las expectativas. Ahora el desafío será, sobre todo para Guillermo, administrar bien las piezas y acoplarlas para formar un buen equipo, teniendo la tarea de perfeccionar la regularidad en el juego y pulir los desajustes en las pelotas detenidas como mayores desafíos, sin olvidarse de que lograr una buena convivencia entre tantas figuras es indispensable: la armonía siempre es el primer recurso para producir una gran obra. 
 Mauro Zárate es, sin lugar a dudas, la bomba del mercado, la figura descollante para que el plantel de un salto de calidad. Boca no lo contrata por la necesidad de ocupar un puesto en el ataque, porque si hablamos de delanteros, Boca tiene material de sobra. La necesidad es aumentar cualitativamente la capacidad goleadora, teniendo un buen competidor para Tévez y otros futbolistas. El ex Vélez se encuentra con una oportunidad única en su carrera, donde cabe resaltar que, a diferencia del conjunto de Liniers, ya no es el dueño del equipo que se lleva todas las responsabilidades, sino que será uno más que deberá ganarse el puesto, siendo mucho menos que jugadores como Carlitos en cuanto a su pasado en el club. Si se quiere ganar el trofeo continental es menester contar con hombres, no solo por la experiencia sino por lo que pueden rendir, y Zárate es uno de esos jugadores que cualquiera querría incorporar para elevar la calidad de un equipo. Todo lo que debió soportar producto de una sociedad enferma, que toma como un pecado capital un acto de profesionalismo, es decir, brindar sus servicios donde le paguen más y sienta que tiene más para dar, es el símbolo de una inmadurez que solo es comparable con el escándalo que significó la ida de Higuaín del Napoli a la Juventus, donde la línea que separa al norte del sur italiano trasciende a lo futbolístico. No se puede negar el error de Zárate en haber declarado que en la Argentina solo jugaría en Vélez, pero es inexplicable la cacería que se encomendó por su cabeza. 
 Las compras de Villa e Izquierdoz son el resultado de errores en mercados anteriores: sus llegadas no podrían explicarse sin el inconformismo para con Espinoza y Vergini, que ahora están un escalón más abajo. Villa es un futbolista desconocido en nuestro fútbol, pero por su edad Boca está asegurándose el futuro para cuando venda a Pavón, y teniendo en cuenta los antecedentes de casos similares, como los de Barrios y Fabra, el xeneize por lo general acierta cuando se inclina por una apuesta del fútbol colombiano. 
 Mientras que Izquierdoz es un zaguero conocido por Guillermo y que aporta jerarquía, pero no todos ven con buenos ojos la inversión que hizo Boca por él. La realidad es que Boca, por más de que sea el equipo más fuerte del país en términos económicos, no puede traer a quien quiera. Es imposible que Boca traiga a un central como Otamendi. Izquierdoz es la posibilidad más factible de los mejores defensores que pueden traerse. ¿Si con tanto dinero se pudiera traer otro central mejor, a quién se hubiese traído? Las respuestas no abundan. 
 Luego de haber concretado los pases de estos tres futbolistas, Boca no parece retirarse del mercado, ya que va en busca de Olaza, y tal vez algún arquero. El primer interés (como cualquier incorporación) le quita posibilidades de mostrarse a algún juvenil que juegue como lateral, lo que ya no es una novedad en Boca, pero las necesidades de conquistar campeonatos son más fuertes que proyectar juveniles a largo plazo. Por otro lado, un arquero que compita con Rossi vendría a jerarquizar el puesto, pero no para sacar al ex Defensa y Justicia de los tres palos, sino para intentar ganarse un lugar, ya que desde un sano juicio, Rossi podrá no ser un arquero que salve partidos, pero desde que llegó a Boca cumplió su tarea aceptablemente. 

lunes, 16 de julio de 2018

LA PELOTA PARADA, LA CLAVE PARA ROMPER LA PARIDAD

Esta copa del mundo se caracterizó por lo parejo de sus encuentros: a pesar de resultados abultados como el de Rusia 5-0 Arabia Saudita, el 6-1 de Inglaterra a Panamá o el 5-2 de Bélgica al mismo equipo, se ha visto un torneo donde la diferencia de jerarquía en los nombres no se trasladó a la diferencia de capacidades para superar al adversario. Por eso hubo encuentros que en los papeles parecían disparejos, pero en los hechos resultaron entretenidos y llenos de incertidumbre para el espectador: como es el caso del 1-0 de España a Irán y el 2-2 con Marruecos, el 2-1 de Inglaterra a Túnez, el triunfo sobre la hora de Bélgica por 3-2 con Japón, entre otros encuentros que pueden destacarse.
 Con la victoria de Francia sobre Croacia se sentenció un campeonato que tuvo a los equipos como conjunto como los mayores protagonistas, lejos de actuaciones individuales descollantes. Pueden destacarse las individualidades de Hazard y Modric, pero no mucho más de figuras como ellos que rompan por sí mismos la ecuación de un encuentro. Con Messi y Cristiano eliminados tempranamente y sin haber contado con grandes seleccionados, Bélgica floreció por su juego directo, Inglaterra por el dinamismo de su formación, Croacia por el aguante y la voluntad, y Francia, que se coronó campeón, tuvo apenas pinceladas de Griezmann y M'Bappé, aferrándose a lo férreo de su defensa y el oportunismo de la pelota parada.
 Puede contemplarse la paridad en el nivel general del torneo poniendo la lupa en el campeón: fue superior a Argentina y Uruguay, pero en el primero llegó a estar perdiendo y en el segundo la pasividad charrúa fue cómplice del adiestramiento sin desentonar del elenco galo, que no fue muy superior en la semifinal y la final, pero que supo abrir los encuentros de la mano de un gran ejecutante como Griezmann. En la gran final el ganador enseñó más eficacia y contundencia que un fútbol avasallador, que sobre el comienzo sí lo tuvo Croacia, ensimismado por taparle la salida a Francia y abriéndole huecos que no había descubierto ningún otro rival en esta copa del mundo: Pavard perdía constantemente con Perisic, Kanté se vio superado por el tridente Rakitic-Brozovic-Modric, y los atacantes parecían estar muy lejos del resto del equipo. Pero como se dijo anteriormente, la pelota detenida fue el arma del campeón para romper la paridad tanto en la final como en el resto de la competencia, para luego soltarse y hacer que M'Bappé vuele como voló contra Argentina. Fue tal la paridad que emparejó a Francia con el resto que su centrodelantero no conoció el arco contrario ni tampoco participó en las jugadas de ataque, dedicándose en exceso a colaborar en las pelotas detenidas y en la presión sobre los zagueros rivales, a tal punto que el VAR fue más protagonista que Giroud: si en Brasil 2014 la gran novedad fue el ojo de halcón, sin ninguna duda en Rusia 2018 la innovación de la FIFA en el deporte fue esta famosa pantalla, que no podía faltar en la final.
 Muchos pueden sollozar, y con razón, que el VAR destiñe al fútbol como deporte, que paraliza el juego, que aparece por encima de la vista del árbitro generando emociones que se habían pasado por alto, pero tampoco puede negarse que hace justicia, y que Croacia, que no supo marcar en los tiros de esquina ni en los tiros libres cerca del área, merecía que le cobren un penal por una mano. Poniendo todo en la balanza, lo positivo pesa más que lo negativo en esta implementación de la tecnología.
 Este Mundial, donde el campeón está por encima del resto, pero no por mucho, es una invitación a que todos se animen a jugar al fútbol como lo hicieron muchas selecciones: Croacia cumplió el sueño de jugar una final, y equipos como Rusia se animaron a soñar aunque sea un poco. Esto nos da un mensaje a los argentinos: no hace falta tener 11 Messis para ser un gran equipo, pero sí se necesita seriedad y organización, y un técnico como Deschamps, que trabaja ininterrumpidamente desde el 2012 en la selección francesa. Por lo tanto, luego de haber visto una copa del mundo donde la pelota detenida fue más protagonista que las grandes figuras, quién nos dice que, haciendo las cosas correctamente, no podamos soñar en cuatro años, aunque tal vez ya no este el mejor del mundo con nosotros.

lunes, 2 de julio de 2018

ARGENTINA 3 FRANCIA 4: FINAL ANUNCIADO

Por más de que el resultado registre tres goles argentinos, el encuentro tuvo un claro ganador, que fue superior en todo momento, ante una Argentina que nunca hizo pie y que sufrió la crisis futbolística que no sería posible sin una crisis institucional. Los errores de Sampaoli y la imagen triste de Messi mirando el suelo son los síntomas de una patología estructural. 
 Para analizar los aspectos generales, primero hay que entender lo micro, lo que acarrea este encuentro en particular y lo que fue esta copa del mundo: Sampaoli nunca pudo armar un equipo, no supo administrar los nombres para hacer de ellos una columna vertebral. Venía de ganar ante Nigeria con un primer tiempo más que aceptable, y en vez de ir a lo seguro y repetir los nombres o esquema decidió sorprender con un 4-3-3 con Messi como "falso nueve", la posición en la que se vio su mejor versión en un Barcelona de Guardiola que deslumbró al mundo entero y marcó una época en el fútbol. Pero el entrenador catalán no lo logró por el esquema, sino que el esquema era el marco en el cual se expresaba su idea, donde Messi era el estandarte del lema de que "los grandes futbolistas deben jugar por el centro". Este 4-3-3 de Sampaoli no era la expresión numérica de un largo trabajo y una identidad futbolística, sino que fue un volantazo más, ensuciado por la improvisación con la que se fue a jugar este mundial. Si las cosas no salieron como el entrenador las pensó fue porque no hubo un proceso que las elabore. 
 Lo único que quedó claro del paso de Sampaoli por la selección nacional fue que para él la posesión de la pelota es indispensable, ya que Argentina es hasta el momento el tercer equipo que más tiempo tuvo la pelota en su poder en lo que va de Rusia 2018, pero el problema argentino es qué hacer con ella, cómo hacer para que Messi se sienta cómodo, como hacer para que Pavón o Di María lleguen a una posición neta de ataque en la que puedan asistir o terminar ellos mismos la jugada. Fue tal el desorden y el desconcierto que en un momento Messi se ubicó como volante y Enzo Pérez se paró como centro-atacante. Pero los mayores problemas se vieron sin duda cuando la pelota la tuvo el rival: una defensa mal escalonada y una mitad de la cancha que le miró el número de la camiseta a M'Bappe, que por destreza individual y falencias ajenas tuvo un partido consagratorio para los suyos y que significó una pesadilla para los contrincantes. 
 El fútbol a veces es tan raro que, como dijo Latorre en sus comentarios de la transmisión y en su editorial en La Nacion, hacer goles a veces puede ser más fácil que jugar bien. Di María nos dio el empate, vaya la paradoja, ubicado en una posición impensada. Pero ni siquiera encontrándose con el 2-1 Argentina supo manejar el partido: no se cuidó de los desbordes y centros franceses, y el desequilibrio táctico, sumado a una desventaja técnica (porque hay que reconocer que tal vez Francia tenga mejores jugadores que Argentina) se le sumaron inconvenientes físicos para que sea imposible emparejar la ecuación. 
 La derrota era un final anunciado porque un equipo que llega sin ningún respaldo, con problemas de continuidad de un proyecto futbolístico (Martino se fue luego del papelón de los Juegos Olímpicos, y Bauza duró nada más que ocho meses) que se evidencian en la casi no clasificación a la competencia y en la derrota 0-3 ante Croacia que pudo haber significado la no clasificación hacia esta fase, tarde o temprano tiene que encontrar un final, porque el fútbol, en casos así, tiene bastante lógica. Por eso es lógico que los uruguayos estén orgullosos de su selección aunque quede afuera en los cuartos de final: porque se ve un trabajo serio, donde se denota un respeto de los futbolistas hacia Tabárez y porque hay una estructura que hace posible una renovación, donde tal vez nunca más aparezcan jugadores como Cavani o Suárez pero sí aparecen juveniles como Bentancur, que no entran como los posibles salvadores como debió hacerlo Pavón, sino que juegan respaldados en una estructura sólida.
 Por lo tanto, lo que ocurrió en este mundial es uno de los síntomas de lo que viene pasando en la AFA hace varios años, que podría continuar con una millonaria indemnización a Sampaoli que evidencie una vez más la incapacidad de la dirigencia de llevar adelante un saneamiento institucional y una renovación política que debe empezar por ordenar las cuentas. 
 Ya se terminó la época de los Mascherano, Biglia, posiblemente Higuaín, Di María, tal vez Messi. Jugadores que surgieron de buenas participaciones de Argentina en las juveniles, lo cual hoy por hoy no ocurre. Los nombres que asoman como la renovación son Pezzela, Lautaro Martínez, Pavon, entre otros que puedan mencionarse, pero si no se hacen bien las cosas desde la cúpula dirigencial, por más de que se siga teniendo una buena genética para que aparezcan futbolistas, los resultados seguirán siendo el síntoma de una enfermedad que por ahora parece incurable. Los hinchas expulsados de Rusia son otro síntoma, en este caso extra-futbolístico, que nos enseña que el mundo es el límite a los morbos internos.