domingo, 2 de abril de 2017

BOCA 1 DEFENSA Y JUSTICIA 0: UNA CARICIA PECULIAR

 Defensa y Justicia no es un equipo que desde su llegada a la primera división se haya destacado por pelear campeonatos o jugar competencias internacionales (recién este año disputará la Copa Sudamericana por primera vez en su historia), pero es gracias a su seriedad institucional (puede verse hasta en pequeños detalles, como tener siempre en buen estado el campo de juego); una política de contrataciones de jugadores jóvenes de bajo presupuesto que puedan explotar todo su potencial (Kaprof y Bouzat, ambos atacantes de menos de 22 años, tienen pasado en River y Boca, respectivamente) y perseverancia por su proyecto futbolístico que lo ha hecho iniciar cada temporada con entrenadores que hablan todos el mismo idioma, el lenguaje del fútbol moderno que implica animarse a jugar en cualquier cancha, moverse en bloque y apostar a la salida desde el arco; se ha ganado un respeto en el fútbol argentino. Limitado por la baja cotización de su plantel, la faceta ofensiva no se vio monitoreada en la Bombonera, pero desplazándose en grupos y presionando arriba, evitó siempre quedar mano a mano ante futbolistas de Boca en su área e impidió que el local clarifique sus pases a partir de Sebastián Pérez, haciendo notar aún más la ausencia de Gago, y aunque en todo el partido no fue punzante a excepción del centro atrás que derivó en una gambeta de Kaprof y una salvada magistral de Vergini, intentó tener criterio con los pases gracias a la dinámica de Miranda, Gutiérrez y Castellini por el centro, con la posibilidad de cambios de frente cuando Rivero y Delgado se desprendían. 
 Si hay que otorgar el rótulo de fundamental a algún futbolista de Boca, esos son Gago y Centurión, uno porque es el inicio de la jugada, el que con sencillez mueve la pelota de la zona de los zagueros para catapultarla a tres cuartos, y el otro porque una vez allí, en la instancia del arco rival, es el que desenfunda, el que sale de la media y sorprende con su talento. Contra Talleres se notó la ausencia de Centurión, y en esta oportunidad fue muy sensible la lesión de Gago, ya que el colombiano Pérez puede ser el jugador más parecido a él, pero no es lo mismo; jugó incómodo ante el estrujamiento de los de Varela y esos pases que rompen líneas en la mitad del campo (que podrían denominarse co-conducción, ya que la tarea de conducir dando el último pase recae en futbolistas más adelantados) fueron delegados a Vergini e Insaurralde. Bentancur y Pablo Pérez tampoco tuvieron un buen partido y por momentos el mediocampo fue una autopista, donde en vez de elaborar juego por allí se debió saltar líneas para intentar hacer daño. Ante la ausencia del capitán, uno esperaba más responsabilidad de parte del ex Newell's, ya que es el más apto para hacer circular el balón si el otro Pérez recibe de espaldas o con hombres encima, teniendo en cuenta que Bentancur es un hombre que se destaca más por su despliegue, y que también estuvo impreciso. 
 Los primeros minutos fueron un vendaval de Boca, porque Benedetto se ofrecía como opción y jugaba sabiamente hacia los costados, donde los stoppers de Defensa tenían dificultades para abrirse y los laterales/volantes no llegaban a tiempo, pero luego de esos minutos en donde Centurión tuvo dos oportunidades dentro del área los de Guillermo cayeron en un pantano donde no volvieron a ver la luz del sol: los espacios comenzaban a reducirse y el juego se hacía lento, no había aceleración y la mítica acústica de la Bombonera demostraba impaciencia. 
 Saber jugar al fútbol es saber manejar los tiempos, y Boca no supo hacerlo porque el rival le imponía una oposición en bloque donde cada movimiento se realizaba de forma sincronizada, repartiendo roles de forma homogénea, es decir, el local no supo acelerar y cambiar de ritmo cuando la jugada lo pedía, encontrar ese pase distintivo entre tanto romo. 
 La única manera de conseguir el final feliz era dejar de rasparse y encontrar una caricia peculiar para tanto pelaje áspero, y una vez más, Centurión se puso la 10, donde su jugadón lo explica todo. Y no hay que olvidarse de que Benedetto es un 9 en serio, porque el gol no está en el momento en el que define sino antes, cuando para la pelota y con ese mismo movimiento elude la marca de un contrario. A veces la jerarquía individual hace lo que no logra lo colectivo. 

viernes, 31 de marzo de 2017

RENOVACIONES FALLIDAS

 Se habla mucho de una posible renovación, que Bauza no es el técnico con el liderazgo suficiente como para desarmar el grupo que, a excepción de Messi, viene jugando hace muchos años en la selección y que se ven desgastados mentalmente, tornándose inapelable el deseo de aires más frescos para el seleccionado. Pero la pregunta es: ¿si no son Di María, Aguero, Higuaín o Mascherano, entonces quienes son? No hay otras figuras altisonantes además de Icardi o Dybala como para pedir a gritos el cambio de figuritas. Para llevar a cabo una renovación se necesita formar nuevas camadas, porque un recambio implica mover fichas y jugar con otras, y esas otras son las que se necesitan y en este momento no parece haber. Por esa misma razón, luego del Mundial de Rusia, donde muchos nombres habitué de esta selección ya no tengan futuro en la misma, será una incertidumbre el andar de Argentina mas allá de que por la cantidad de clasificados esté asegurada su participación mundialista versión 2022. 
 Esa palabra tan solicitada, renovación, también se viene pidiendo hace rato desde el fallecimiento de Grondona (después de su muerte simplemente porque durante su vida hubiese sido tan imposible como ahora), porque es intuitivo el hecho de que las últimas administraciones, entre Grondona y especialmente Segura, llevaron a la AFA a tal destrozo que el mandamás debió ser elegido por el presidente de la nación sin elección de los clubes y sin la potestad de ser llamado presidente, sino más bien con el nombre de normalizador, que tenía como deber ordenar la casa antes de la llegada de un presidente y no fue capaz de estabilizar la situación ni de evitar que los jugadores pasen un momento desesperante. 
 Se pidió tanto una renovación, y el presidente que va a direccionar el rumbo de nuestro fútbol termina siendo un hombre del mismo palo, denunciado por Graciela Ocaña ante la Conmebol por no cumplir con las condiciones éticas para el cargo a causa de un enriquecimiento ilícito (¿qué pasó con eso?), y cuyo club del cual proviene no cuenta con inodoros en los vestuarios (http://www.clarin.com/deportes/ascenso/daniel-bazan-vera-chiqui-tapia-quiere-presidente-afa-club-inodoros-bano_0_HymbcWsqx.html). Tal como dijo la mencionada diputada, el fútbol argentino desperdició una oportunidad de renovarse, de enderezar el rumbo con gente nueva, idónea, honesta, abierta al diálogo y con proyectos sobre la mesa. El fútbol seguirá dependiendo del ala grondonista y de un embuste ventajista y autoritario como lo demuestran las declaraciones de Hugo Moyano, tratando de "incapaces mentales" y "cucarachas" a los que cuestionan que un "barrendero" sea presidente de la AFA, descalificando a la gente que piensa distinto cubriéndose con un falso compromiso para con los trabajadores, cuando todos sabemos que Tapia, al igual que los líderes relacionados con el mundo sindical, dejaron atrás sus humildes vidas laboriosas (como barrendero, en el caso de Tapia) e incrementaron sus patrimonios notablemente, y en muchos casos difícil de justificar honestamente. 
 También cuando se ve que Tapia llegó a la presidencia sin ningún tipo de oposición, donde no se presentó ninguna otra lista, puede entreverse que esa clase política "prometedora", como lo son los Tinelli, Lammens, D'onofrio, entre otros, no presentan un candidato, no contribuyen a la democracia en el fútbol y le garantizan el poder a los que hace no mucho tiempo trataban de enemigos. ¿Si la dirigencia del fútbol no es capaz de formar alternativas, de qué renovación estamos hablando?
 No hay que olvidar que las renovaciones que no aparecen desde lo dirigencial, difícilmente emerjan en el campo de juego. 

lunes, 27 de marzo de 2017

SAN MARTIN 1 BOCA 2: EL REMEDIO DE LA GAMBETA Y EL MASOQUISMO AEREO

 Con el austero presupuesto con el que cuenta San Martín, que gracias a la venta de entradas para hinchas visitantes consiguió lo que le paga FPT de forma mensual ($4.000.000), recibió a Boca e intentó complicarle las cosas al puntero del campeonato hasta que las piernas o el elemento aún más elemental, la cabeza, llegaron a su consumación final. 
 El local empleó un esquema versátil y flexible a la hora de auxiliarse tácticamente, con dos centrales y un líbero como Puchetta, que era un volante más a la hora de tener la pelota y un tercer central para defender, apoyado por los carrileros que formaban una línea de cinco en el retroceso. 
 A través de Gago, Boca distribuyó la pelota amplificando la cancha, generando tándems con los laterales y los extremos, pero no supo conseguir la llave de la puerta de la opresión hasta el gol de Pavón que llegó casi como la generación espontánea. 
 San Martín se esforzaba con el orden y el esfuerzo con ahínco para tener alguna chance, mientras que Boca desarrolló su ideología del fútbol a fuerza del mayor patrimonio pero su juego no conseguía despegar y hacer valer su capital para avasallar la estructura rival. En un partido donde no se sacan muchas diferencias y los huecos no sobran, ambos equipos tuvieron un punto en común, más que nada del lado de Boca, que fue la gambeta y la rebeldía de Centurión para romper el esquema. San Martín lo hizo de la mano de Montagna, un sublevado que entre tanto tanteo por abrir el camino haciendo correr a Villarruel y pelear a Denning, se atrevió a encarar y desafiar a la defensa de Boca con lo que le permitía su alma. Pero la habilidad de Centurión significó una carta mortífera a favor del xeneize por lo que implica terminar con lo lineal y hacer lo que nadie hacía o siquiera tenían la imaginación para engendrar. A falta de un enganche que meta un pase entre líneas para sacarle el jugo a la visión de los primeros pases de Gago (vale aclararlo: primer pase, lo que implica aclarar el panorama para catapultar la pelota en tres cuartos, lo que es muy distinto a conducir el juego), el fútbol se termina resolviendo por las bandas, pero ante la agrupación de recursos humanos sanjuaninos, se necesitaba el toque de distinción. Se puede decir que Centurión es un jugador distinto, que entre tanto toque para allá, toque para acá, centro de Peruzzi, salida de Vergini, entre otras repeticiones que se hicieron parte de una rutina de Guillermo que está bien que así sea, pero el ex Racing trajo lo que no se entrena en la semana, que es ese toque de magia para que entre tanta corriente ordinaria aparezca una bicicleta que haga dudar a los defensas, y se generen esos tiros libres que fueron lo más peligroso de Boca en el primer tiempo antes del gol. Nadie dice que Centurión sea un crack, un fuera de serie (todavía está a tiempo), pero que hace algo distinto a lo que hacen los demás, no hay duda. 
 En los tiempos en que Arruabarrena jugó con 4-3-3 y desde la llegada de Guillermo y la nueva implementación del sistema, hay algún momento del partido en el que los extremos intercambian de banda; y eso es favorable ya que además de que el futbolista experimenta nuevas circunstancias y se enriquece, el equipo sale de lo estructurado, y los marcadores de punta contrarios deben reinventarse para conocer rápidamente a su eventual perseguidor. Pavón manifestó en algún momento que se sentía más cómodo jugando por izquierda, pero debido a la complementación con Centurión y con Chávez o Carrizo en su momento ha jugado prácticamente todos sus partidos sobre la derecha. Cuando era hora de salir del libreto, cambió con el jugador proveniente del San Pablo tratando de encontrar un entorno más favorable, y lo hizo haciendo un golazo. No debe dejar de jugar por derecha, ya que tiene mucho para incorporar y enriquecerse como jugador, pero no está nada mal a veces darle el gusto al futbolista, que puede responder en el lugar que más le gusta de tal manera. 
 El segundo tiempo fue otro partido, a San Martín no le dio más el corazón para que no se saquen diferencias, y por la tentación de ir en busca del empate se desconcertó y no tomó bien las marcas: ahora sí Boca manejó la pelota con espacios, con campo a su favor y con oportunidades de liquidar el asunto por completo. Allí es donde se vio la mejor versión de Bentancur, jugador fundamental desde lo posicional, siempre listo para recuperar, pero ahora también siendo generoso para pasar la pelota en campo rival, hasta animándose a dejar solo frente al arco a un compañero, ambición que le faltaba para que oferten un vagón de plata (cifra todavía exagerada para un chico de menos de 20 años que tiene mucho por demostrar). 
 Lo inaudito de una tarde cualquiera donde lo más lógico estaba sucediendo, siguen siendo los desaciertos defensivos con los que Boca sufre por remordimiento propio como los mejores masoquistas. A través de la vía aérea, San Martín de San Juan encontró el único camino para traer la incertidumbre, ya que Boca marca mal en las pelotas detenidas. La marca en zona es una innovación que trajo Arrigo Sachi a su Milan en los 80 y muchos equipos en todo el mundo comenzaron a reemplazar la marca hombre por hombre por dicha modalidad. El problema no está en los métodos, sino en la forma en la que Boca la implementa. Los mellizos tienen material para corregir, y a su vez esto representa un síntoma de que si hay un equipo que puede complicarle las cosas a Boca en el torneo y hacerle desperdiciar puntos, es Boca. 

viernes, 24 de marzo de 2017

ALCANZA PARA CLASIFICAR, Y LUEGO VEREMOS

 La Argentina le ganó 1-0 a Chile y por ahora se ubica en el tercer puesto, pero la forma en la que consiguió el resultado no da garantías de terminar con la sequía de títulos ni de alcanzar un nivel estremecedor. Ganó con lo justo, sufriendo, sin encontrar el juego, sin traer esperanzas de un horizonte ameno. 
 Identidad, palabra ya famosa por la cantidad de veces que la mencionamos partido tras partido, año tras año, tanto en la selección mayor como en las inferiores, sigue siendo afamada por lo malogrado de su búsqueda. Es palpable lo llamativo de las declaraciones de Bauza, mencionando que se hizo un partido brillante. Argentina fue un equipo partido, no tiene homogeneidad entre sus líneas, en vez de ser un equipo son seis jugadores atrás y cuatro adelante. En más de una ocasión se dividió la pelota, la misma era interceptada debido a las escasez de alternativas para jugar, y eso queda demostrado en que los jugadores argentinos (en especial los de características ofensivas) corren mucho con la pelota en su poder pero no sin ella, es decir, no hay desmarques, intenciones de tirar una pared, de meter un pase entre líneas, de desarrollar un juego asociado, y este no menor defecto se ve reflejado claramente en Di María, que hace varios partidos descarta todas las posibilidades a correr en soledad hasta que los contrarios le tajan el camino hacia un gol soñado o gloria que nunca van a llegar si no se tiene una idea o plan a elaborar y todo recae en la improvisación. 
 Nada más el pase en profundidad de Messi a Di María de los que suele darle a Neymar en el Barcelona (jugada hecha exclusivamente por él, ya que él mismo fue el que bajó y recuperó la pelota en la mitad del campo) y una jugada de un penal que deja ciertas dudas, donde se ve a Di María, que atacó nuevamente bien al espacio, dejándose caer por un leve toque de Fuenzalida, a quien no le convalidaron un gol que observando en más de una vez la repetición, se deja entrever que era totalmente válido. Si queremos encontrar una jugada colectiva donde se advierte el cometido del entrenador podemos ver, buscando puntillosamente, que en un pelotazo de Rojo (uno de varios sin destino), Higuaín la baja de espaldas para Aguero (seguro por esto el DT lo piensa por detrás del punta), que abre a la izquierda para Di María, que concluye con un centro sin destino, pero en una concatenación diseñada sabiamente, por única vez en el partido. Luego el seleccionado se esmeró en hacer pasar el tiempo, defenderse (¿tiene jugadores como para jugar detrás de la línea de la pelota más de 60 minutos?) y aguantar la parada, sin dejar lugar a ningún contraataque, ya que este tipo de maniobras requieren de un ensayo y una precisión que este equipo no aparenta llevar a cabo. 
 Chile tampoco jugó un gran partido, sin poder quebrar una estructura de un equipo acéfalo, pero teniendo oportunidades en las que estuvo cerca de igualar el marcador, y con el mérito de siempre respetar su estilo, algo que nunca en tantos años pudo conseguir Argentina, que no se sabe lo que hubiese hecho en caso de que la pelota que dio en el travesaño luego del tiro libre o en la que define mal Castillo dentro del área hubieran terminado en la red. Si el planteo es hacer un gol de la forma que sea y hacer correr el reloj sin recursos, estamos cayendo en el desacierto del cortoplacismo pensando en el instante, en que terminen los 90 minutos y se consigan los tres puntos, sin pensar en el mañana, en que jugando así va a llegar un momento en que la suerte se termine y se caiga en otro fracaso. 
 Entonces, es importante ganar y acomodarse en la tabla, pero se debe encontrar una identidad y cómo hacer sentir cómodos a los jugadores (no es un tema de nombres sino de funcionamiento: entró Banega porque era el más indicado para conectar las líneas y manejar el balón; sin embargo eso no ocurrió porque no hay un contexto que lo favorezca). Y si pensamos que esto es jugar de forma brillante, que a nadie se le ocurra mirar algún video del Barcelona de Guardiola o de cualquier equipo que mínimamente tenga idea de como jugar bien al fútbol, ya que podríamos morirnos de un paro cardíaco. 
 Mientras tanto, los medios no pueden dialogar con los futbolistas. "Este es un país raro", ¿quién no escuchó alguna vez esa frase?

lunes, 20 de marzo de 2017

BOCA 1 TALLERES 2: UNA MERMA COLECTIVA SIN CHISPA NI POLVORA

 El fútbol es un juego de momentos, estrategias y métodos. El orden es algo imprescindible para lograr llegar a lo buscado. Pero el orden no debe ser mal interpretado: muchas veces se necesita salir de la maquinaria lineal para sorprender, buscar el movimiento que parta los esquemas. ¿Quién ensaya en la semana la finta de Palacios que terminó en remate al arco? Lo que sí debió haber sido planteado de parte del equipo cordobés fueron las combinaciones entre los tres volantes centrales para incomodar tácticamente a Boca, algo de lo que hablaremos a continuación. 
 Es fácil hablar de un partido teniendo en cuenta el compilado de situaciones más destacadas, que muchas veces pueden ser una síntesis del desarrollo como muchas veces también no demuestran elementos claves que se advierten con ojos meticulosos. Pero perfectamente la recopilación de jugadas más determinantes sirven para analizar un desarrollo jugado a gusto de la T: pocas situaciones de parte de Boca, pocas de Talleres, pero suficientes y mucho más concretas que las de un apurado elenco local, que sacudía de forma forzada. 
 Guillermo tiene diseñado a su equipo para tener la pelota y jugar siempre para delante; si Gago se encuentra como un tercer central escudando a la última línea y Bentancur y Pérez en vez de ser las ruedas que obedecen al volante (Gago) corren detrás de la pelota mientras Guiñazu, Reynoso y Gil parecían multiplicarse asediando el marrado e hipotético dominio xeneize, es porque los de Kudelka ganaron una batalla táctica en el campo de guerra más estratégico de cualquier beligerancia: la mitad de la cancha. Se vio tan frustrado el mando de Boca en el asunto que las palabras de Riquelme, que increíblemente se tildan de polémicas como si lo que dijera no fuera cierto, se hicieron soberanas como si hubiera dictaminado un presagio: los extremos de Boca terminan jugando de volantes; en este caso porque no había una posesión que impusiera la apertura por las bandas, exceptuando las veces que Peruzzi fue hasta el fondo y Pavón pisó el área como en sus mejores partidos. La necesidad del mencionado Pavón y de Junior Benítez de retroceder por los carriles se debe al poco contacto con la pelota, que derivadamente termina afectando la participación de Benedetto, y también por el peligro que se podía correr cuando los internos cordobeses domaban el medio y los tres delanteros se ofrecían para causar avalanchas sobre una defensa que nunca se terminó de afianzar. 
 Pasados los 15 o 20 minutos de sofoco, un gol de pelota detenida (tal vez la vía más viable para ponerse en ventaja, ya que desde abajo el camino resultaba trunco) otorgaba aire para pensar las cosas de forma más sensata en el complemento, pero como se dijo anteriormente, el fondo de Boca son varias piezas de un rompecabezas que todavía no se armó: a Boca le hacen un gol con un pelotazo frontal, le cabecean dos veces y el centrodelantero atraviesa la oposición de Insaurralde y Vergini; mientras que tener laterales que se destaquen más por lo ofensivo que por lo defensivo es tanto una virtud como un defecto, por eso Peruzzi fue culpable de una chanza y toda la defensa terminó anárquica en el segundo tanto. 
 Cuando Talleres empezó a tener el marcador a su favor empleó la tarea que componen muchos conjuntos de menor rango visitando estadios de rivales poderosos: ordenarse de mitad de cancha para atrás reduciendo espacios y salir rápido cuando se capta un error del adversario. Boca ya vio esa historia muchas veces, pero de todas formas cayó en esa clásica trampa: tener la pelota pero que en vez de utilizarla como un arma termine siendo una molestia. Dicho en forma resumida, a Boca no se le cayó una idea. Gago es un volante central y no puede ser el conductor de un equipo que no tiene socios. El murmullo de la gente se hacía notar en cada pase hacia atrás y en cada torpeza por avanzar y chocar con un rival. Pero la gente no debería enojarse con un jugador en particular sino con el entramado colectivo. Si Vergini no tiene opción de pase y decide jugar atrás con Rossi, ¿es la culpa de Vergini? Si Pavón no tiene posibilidades de tirar una pared para salir del espacio reducido y se ve obligado a correr con la pelota contra la raya y con dos rivales olfateando su pérdida, ¿es únicamente la culpa de Pavón? Sería un reduccionismo inútil recaer en jugadores en particular y no ir al fondo de la cuestión, que es un problema de conjunto. 
 También recordando otra frase de Román, como que con la salida de Tévez Boca ya no tenía cracks, puede explicarse el pobre juego demostrado en el contexto del 1-2 y con Talleres replegado: no hay juego y tampoco hay esperanzas de que algo distinto ocurra. Gago puede ser un crack, pero en su tarea, no esperemos que gambetee dos jugadores y la clave en el ángulo entre mil piernas. Ese es el desorden que se requiere dentro del orden: tener todo el tiempo la pelota y jugar del cinco hacia los centrales es estar excesivamente ordenado, sin la posibilidad de romper líneas y abastecer a un poderío ofensivo que peca de la merma grupal. 
 Los resultados de los rivales directos fueron de buena suerte para un Boca que sigue en la punta en soledad, y que debe conservar los mismos pergaminos pero ir adquiriendo nuevas leyes si desea gozar de un funcionamiento que no dependa únicamente de un desborde del lateral izquierdo cuando el contexto es desfavorable.

viernes, 17 de marzo de 2017

EL IMPETU FUE ELEMENTAL EN LA CHAMPIONS

 En la totalidad del partido del Leicester y en el segundo tiempo de un Mónaco que hizo prevalecer el aguante antes que la verticalidad del primer tiempo, hay un punto en común y es que la garra y el espíritu combativo se hicieron ejes principales de ambas llaves. 
 Esa fue en gran parte la fórmula exitosa del equipo inglés para concretar la hazaña de la Premier, sin recurrir en demasía a los pases al ras y a un ritmo con pausa, sino más bien apostando a lo que solían hacer los equipos ingleses en la antigüedad, dependiendo de la segunda jugada y los envíos frontales (decimos antigüedad porque en lo que se conoce como fútbol moderno prepondera la salida por abajo desde el arquero, y un juego armonioso acompañado por volantes internos y distintos jugadores en posición de ataque), y se llevó por delante a un Sevilla totalmente desdibujado, sin conducción y con desatenciones en jugadas llevadas a cabo por el empuje que ofrece nuevamente este equipo luego del cambio de entrenador. Por eso vale la pena detenerse en un comentario de Latorre muy bien formulado y más que cierto: "la garra, que es algo que complementa al juego, termina siendo lo elemental". Eso es porque para el Leicester jugar es meter, es un elenco diseñado a través de un orden táctico que requiere de la energía colectiva prepotente para lastimar al rival. Por eso gana sin brillar, pero brilla su coraje. 
 El Mónaco se impuso por gol de visitante gracias a su gran poderío ofensivo que lo transforma en el equipo más goleador de esta temporada en el viejo continente, por la inclinación que propone generando superioridad numérica y acertando en los últimos metros, pero en vez de conservar su perfil inicial, en el complemento fue un conjunto de más temple y con mucha contención, lo que hizo que la cancha se vuelva a inclinar pero esta vez a favor del City, que tuvo la posesión a su merced pero a la hora de profundizar y desdoblar los espacios se vio con dificultades para dar el toque final, mientras que una sola oportunidad en todo el segundo tiempo alcanzó para que el equipo del principado se imponga por la regla de más goles en condición de visitante. La cuestión que da para el raciocinio es si fue una orden y estrategia del entrenador o sus jugadores se vieron ubicados detrás de la línea de la pelota porque fueron superados por el rival y jugó un papel importante lo psicológico del resultado, que tiende a transformarte en conservador acorde a la ventaja y no ir en busca de ampliar la diferencia. 
 Algo parecido le pasó al Leicester cuando en un momento jugó dentro de su área, donde dio la sensación de que jugando mal pero gracias a su insistencia, el equipo de Sampaoli tendría alguna chance, y esa debía ser concretada si soñaba con el alargue; y el penal errado le dijo que no a las ilusiones. Esos detalles también son muy puntuales a la hora de decidir el destino, además de cómo se juegue y los cambios de métodos que se desarrollen en el transcurso de un partido. 
 El Cholo Simeone manifestó que la única fórmula es ganar. Para conseguir esa fórmula es evidente que se pueden pasar por más de una faceta con el afán de cumplir el objetivo, en el caso del Mónaco; y que no se necesita de demasiado material, necesario si se requiere de esplendor, para llegar a una instancia decisiva, como lo hizo el Leicester, ni siquiera en la competición más importante del mundo. 

domingo, 12 de marzo de 2017

BANFIELD 0 BOCA 2: PERSUACION EN LOS MOMENTOS INDICADOS

 Luego de más de dos meses sin sentir esta sensación que transmite el fútbol cada fin de semana, hemos vuelto a la naturalidad que nunca se debió haber ido (por lo menos por ahora). La costumbre de esperar el resultado de otro equipo para ver si consiguió los puntos, y el momento magnífico de mirar a tu equipo de fútbol sabiendo que juega por el campeonato y no un amistoso de verano donde muchas veces se pone picante para disimular que no se juega por nada.
 Banfield hizo un planteo que acorraló a Boca por las bandas e hizo que en el consumado de situaciones de gol los de Falcioni salgan ganando. Los desbordes se hicieron hábitos comunes en el partido con centros que por poco no alcanzó Cvitanich. Además, este es un equipo que a veces se tapa con una sábana corta: alcanza para taparse arriba pero deja descubiertos los pies. Boca hace goles pero sufre, es por eso que el ex delantero de Boca complicó mucho a Vergini en el primer tiempo y las pelotas cruzadas de extremo a extremo no podían ser interceptadas, gracias a una dinámica de Banfield que superaba ampliamente una mera contención de Boca. 
 Cabe destacar el mérito del DT en el triunfo: había dos dudas; una, por los grandes rendimientos de los dos centrodelanteros; la otra, por las flaquezas que se podían llegar a pagar en el arco. Guillermo le respetó el puesto a Benedetto, que en realidad nunca lo perdió, sino que se había lesionado, y el nueve le respondió con dos tantos de goleador, a un toque, abajo del arco, lo que también marca el potencial colectivo del xeneize en tales acciones para definir la jugada en la instancia más terminable. Y Rossi apareció en el momento justo, tapando la única pelota complicada a pesar de los abundantes acercamientos del taladro. El arquero que vino de Defensa y Justicia ya había demostrado templanza en el amistoso ante Colón (para esto sirven los partidos preparatorios) atajando un penal, y ahora se volvió a destacar con una intervención deluxe. 
 La ley del ex se cumplió en el gol mal anulado de Cvitanich, que hubiera significado un justo 1-0 hasta el momento, pero también sería injusto decir que la victoria de Boca se extracta en un fallo arbitral que le abrió el camino para seguir jugando sin estar en desventaja, ya que los de Guillermo tuvieron el mérito de sorprender pocas veces y que esas alcanzaran para conseguir el resultado. 
 A falta de Tévez, Centurión se esmera usando la 10 gracias a sus gambetas, pero las trepadas de Fabra (un lateral que también gambetea) muchas veces son más efectivas que el desborde de cualquier delantero, y es algo de lo que Boca puede gozar y que no todos los equipos del fútbol argentino tienen el gusto de poseer: laterales con proyecciones explosivas que participan en gran parte de los goles anotados en el campeonato (ese es un elemento imprescindible por el que Boca es el conjunto con más goles a favor). 
 Contra todos los pronósticos una aparición en el primer tiempo alcanzó para irse con ventaja, y en el segundo hubo más serenidad para empezar a tener la pelota, donde se vio mejor Gago, el referente más importante que tiene Boca hoy por hoy y que por más de todo el dinero que haya pedido, Boca hubiese perdido más si se lo dejaba ir. Se neutralizaron las ofensivas rivales de los cuatro jugadores que el local dejaba flotando en tres cuartos y se empezó a pensar en un segundo gol que pudo haber llegado con una defensa marcando en línea que dejó totalmente habilitado a Benedetto, y luego llegó por una gran jugada colectiva donde Barrios pisó el área llegando como un tren a toda carga. 
 En un partido complicado, con un local encendido a pesar de las turbulencias dirigenciales y donde no sobraba tiempo ni espacio para lucirse con la mejor performance, Boca supo persuadir los momentos justos para inyectar el aguijón y extraer la sangre.