jueves, 27 de agosto de 2015

EL FANTASMA DE GUARDIOLA

 Cuando un entrenador como Pep Guardiola deja una huella no solo en su club sino que lo hace en todo el mundo, enamorando a todos de su juego vistoso defendiéndose con la pelota como marca registrada, y todos los logros conseguidos, al irse deja una especie de fantasma dentro de la institución.
 Aunque Luis Henrique lo haya ganado todo la última temporada, nunca nadie va a lograr que desaparezca el fantasma de Guardiola en el Barcelona, por más de que esta versión ganadora del Barsa también se gane el cariño de la afición. Este Barcelona muchas veces juega mas para ganar que para gustar y ganar, y como se dijo anteriormente, ni los buenos resultados pueden tapar la nostalgia que genera ese pasado glorioso.
 Tal vez, lo único negativo (si es que existe algo negativo) de las épocas doradas es el día de mañana, cuando aquellos tiempos terminen, cuando el post-Guardiola en este caso acose todo tipo de cambio en la ideología del juego del Barsa, porque por más de que Luis Henrique y todos los entrenadores que ocupen el cargo continúen obteniendo títulos, el monstruo que creó Guardiola hace que todos los equipos que vengan puedan ser parecidos, pero nunca iguales.
 Esto hace que la afición se convierta en un público mucho mas exigente, y que pierda la paciencia al ver que no está en cancha aquél equipo que supieron ver, por mas de que el actual no sea mucho menos. Por eso es que se fue muy resistido el Tata Martino y fue muy criticado Luis Henrique cuando llegó al Barcelona, y aunque este último haya ratificado el cargo con cuatro títulos, hoy se duda de si el Barcelona sigue siendo el mejor equipo del mundo por la catastrófica serie con el Athletic Bilbao. Es decir, la frustración del fin de una era abre otra inevitablemente mirándola de reojo, y si se da un paso en falso parece como si los recientes éxitos hayan quedado muy lejanos.
 Algo parecido ocurrió con Bianchi en Boca: Carlos llegó al Xeneize en una época en la que se pedían títulos, pero el hambre de gloria no era tan demoledor como el actual, ya que Boca era un club que se había acostumbrado a tener paciencia (desde el 81 al 98 solo consiguió dos campeonatos locales, y volvió a ganar con la llegada de Bianchi). Pero Carlos Bianchi convirtió al club de la Ribera en una máquina de ganar, y a partir de allí fue muy difícil que un técnico continúe en el cargo si tenía un mal año, padeciendo al monstruo creado por Bianchi, monstruo que luego padeció su mismo creador.

lunes, 24 de agosto de 2015

BOCA 2 GODOY CRUZ 0: TRIUNFO QUE PREOCUPA

 Si se mira el resultado con el ojo resultadista, es un "bravo, ganamos por dos goles, seguimos arriba", pero si lo miramos con el ojo del preguntarnos "¿como fue la victoria?", la respuesta es que fue un primer tiempo angustioso, y un segundo tiempo tranquilo, pero en los últimos 45 minutos resulta que el rival no tenía entrenador, por lo tanto el rival no hizo ningún cambio, era puro desorden, el tercer-mundismo en su versión pura.
 El paladar del hincha de Boca no es una lengua que le encuentre un gusto muy rico a que no se gana como sea, sino que se gana solo gustando (eso es mas para el equipo que queda en Núñez), sino que acá nos gusta ganar mas con el orgullo, pero vamos a diferenciar bien lo que es ganar a lo Boca que ganar con angustia. Los primeros 45 minutos, donde nos fuimos injustamente victoriosos al vestuario, estuvieron llenos de angustia, de errores defensivos, donde (otra vez) nos complicaron con las pelotas cruzadas, donde muchas veces Sara salió desesperado erróneamente, y hasta nos quitaron la posesión de la pelota, y si no fuera por esas cosas inexplicables del fútbol y por la capacidad del Cata Díaz para defender la camiseta de Boca, nos habrían convertido dos goles. Boca es un equipo que es capaz de florearse cuando ataca, pero si la pelota no le llega a un jugador propio en la finalización o no se va afuera de la cancha, podemos quedar mirándole el número al jugador contrario, y eso fue lo que pasó a lo largo del primer tiempo, excepto el primer cuarto de hora. Entonces, una cosa es ganar a lo Boca, y otra es que venga Godoy Cruz, con todo el respeto que se merece, a hacerse dominador del partido, no irte ganando de casualidad, y que nos vayamos ganando por una individualidad del Apache que, con todo su amor propio, generó una falta él solito para luego ponérsela en la cabeza a Meli, es decir, hay que ir pensando en el monumento a Carlos Tévez, porque cuando no contemos con el jugador del pueblo vaya uno a saber que será de Boca.
 En la segunda parte de esta historia, Godoy Cruz quedó sin entrenador, cosa que no pasa ni en un torneo inter-country, por lo tanto no era algo poco común que Godoy Cruz se canse porque no haya alguien que haga los cambios, se desordene y baje su intensidad. Y al mismo tiempo nosotros empezamos a cerrar el partido y contraatacar. Entonces resumimos: en el primer tiempo un monumento al Apache, en el segundo tiempo un monumento al ayudante de Heinze, que llegó tarde del vestuario y dejó a su equipo sin DT, cosa que es totalmente insólita.
 Supimos reaccionar a los sacudones de la mano de Tévez, y fuimos inteligentes para acomodarnos en la segunda parte, pero hay que ser conscientes de que si arrancábamos perdiendo la historia podía ser otra. Ya se dijo en otras líneas, y se seguirá diciendo: en el partido con San Lorenzo, seguramente no contemos con Carlitos, ahí se verá de que estamos hechos, si somos realmente un equipo.

viernes, 21 de agosto de 2015

LAS FACETAS QUE PUEDE TENER UN FUTBOLISTA

 Gago y Arévalo Ríos han demostrado que a pesar de sus edades, teniendo un estilo determinado durante todas sus carreras, es posible agregarle una faceta a sus respectivas formas de jugar: la de llegar al área rival y hasta ganar en el juego aéreo en la mencionada área rival.
 Los técnicos en este aspecto son fundamentales para incentivar al futbolista a incorporar un atributo: Arruabarrena vio que era importante que Gago llegue al área rival en su Boca, mientras que Ferreti vio lo mismo en Arévalo Ríos en Tigres. El juego del equipo, la idea del entrenador son lo que llevan al futbolista y técnico a tener la visión de que hay una mina de oro que puede explotarse.
 Cuando Guardiola llegó al Barcelona, llevó a la práctica el experimento de Messi jugando de falso nueve, para que el juego pueda centrarse en él, para que esté mas cerca de Xavi e Iniesta y para que los centrales del equipo rival caigan en la trampa y vayan a buscarlo cuando él retroceda y que en ese momento los dos extremos tengan espacios. Pep vio en Messi el potencial que tenía jugando como wing derecho para jugar de lo que él petendía, es decir que el fútbol no se trata de una cuestión de "blanco o negro", sino que en las características de un futbolista pueden encontrarse muchas utilidades fucionándolas con el funcionamiento del equipo, pero claro que para eso se necesita tener visión.
 El Vasco vio en Gago una cualidad no utilizada, la de un volante con gol, y además, Gago comprendió que podía ser todavía un mejor futbolista que el que ya era, es por eso que a su buen juego para ser el primer pase e iniciar el circuito de juego le sumó la llegada por sorpresa: se desmarcó ante Arsenal para dar el testazo que dio origen al gol de Pérez, y contra Guaraní AF se animó a aparecer como un nueve, y para definir como tal. ¿Quién hubiera dicho que un volante central como Gago podría terminar una jugada como un centro delantero? El fútbol nos demuestra que es posible, que con trabajo técnico y táctico puede haber varias facetas dentro de un futbolista.

jueves, 20 de agosto de 2015

BOCA 4 GUARANÍ AF 0: EL FESTIVAL DEL APACHE Y COMPAÑÍA

 Si bien las diferencias eran abismales por la categoría, nombres y hasta por la importancia que le daban a la competencia un equipo y otro, era posible cualquier resultado ya que en el fútbol puede pasar cualquier cosa y mas en la Copa Argentina, y sino volvamos en el tiempo a aquel partido con Huracán Las Heras, donde el equipo mendocino estuvo a menos de 10 minutos de la hazaña. Aunque el partido terminó siendo un recital de Boca jugando como pez en el agua a puro toque y baile, hay que destacar lo hecho por Guaraní AF, que logró aguantar el resultado hasta el minuto 39 haciendo un partido similar al de Huracán LH, apostando al orden, repliegue con muchos futbolistas y a pura concentración, entregándonos definitivamente la posesión de la pelota, donde para empezar a construir juego estábamos mas que cómodos, pero para finalizarlo teníamos una idea que no terminaba de concretarse, ya que cuando se quería profundizar se nos hacía difícil por el repliegue del rival y por ineficacia propia. 
 Pero para abrir esta clase de partidos, que en los papeles son fáciles pero muchas veces cuando se quiere trasladar al campo terminan siendo 90 minutos interminables, tenía que encenderse lo que muchos llaman "la lamparita", ese orgullo propio junto con la jerarquía individual para poder hacer la diferencia. Y qué mejor tarea para nuestro jugador del pueblo, que se hizo cargo del equipo para recibir la pelota mas retrasado y meterle un pelotazo perfecto a Pablo Pérez, que hizo algo todavía mejor entregándole la pelota a Gago con el taco, y no me digas que no fue todavía mejor lo que hizo el 5. Si teníamos que destrabar el asunto con una jugada individual o con un resplandor, lo hicimos de forma espectacular, donde seguramente ese gol le va a servir a Fernando para animarse a pisar mas el área, de que tiene condiciones para agregarle gol a su buen juego.
 Antes del primer gol había sido sufrimiento, pero después del mismo vino el momento de disfrutar, jugando a veces de primera, otras veces con una individualidad, ya que todos eran conscientes de que podían convertir un gol, y la sociedad Tévez-Calleri funcionó de forma brillante, donde Carlitos demuestra que no solo vino a jugar, sino que vino a hacer jugar a otros. Y sumado al estrés del equipo rival mas la confianza propia que después del primer gol evidenció la diferencia de jerarquía, el partido se terminó en el primer tiempo, hasta dándonos el lujo de cuidar a Tévez y Gago, no por sobrar el partido, sino que es porque a veces la mejor forma de hacer sentir un gran jugador a un gran jugador es cuidarlo cuando no vale la pena arriesgarlo. 

lunes, 17 de agosto de 2015

ARSENAL 1 BOCA 2: LETALES EN ATAQUE, DORMIDOS EN LOS CENTROS

 No iba a ser fácil presentarse a jugar luego de la vergonzosa actuación en el partido frente a Unión, y para salir adelante como lo hacen los buenos equipos en esta fría noche de Sarandí, me voy a quedar con las declaraciones del Vasco el último viernes, que muchos ingenuos critican: "River es merecido campeón, siempre fue fiel a su estilo". No es por ser mas respetuosos de lo que se debe ni por entregar la camiseta, sino que es una cuestión de inteligencia: siempre es bueno aprender de los errores propios y las virtudes ajenas, y reconocer la superioridad rival es una muestra de que están los pies sobre la tierra y que nadie se cayó en el pozo de "somos los mejores del mundo". Recordemos que lo cortes no quita lo valiente.
 Volviendo al plano de lo que fue el partido, que tiene mucho que ver con lo de conservar un estilo, podría decirse que si se cobraba como se tendría que haber cobrado, Boca hubiera metido 5 goles, y que si Arsenal hubiera aprovechado mas las ventajas que ofrecíamos en el fondo, el partido podría haber terminado 5-4. Fue raro ver a un equipo de Caruso atacando con mucha gente y conteniendo prácticamente con un solo jugador. El Cata volvió a ser el de siempre y se las arregló en los mano a mano, bien escoltado por Rolín (que demostró que por el momento es el acompañante titular de Díaz en la zaga), anulando la presencia ofensiva de varios jugadores de Arsenal, siempre y cuando la pelota estaba en movimiento, porque en las pelotas detenidas tuvimos mucha suerte y nos salvamos de los ensayos científicos de Caruso en los centros, que son jugadas sencillas, pero aún así no nos convirtieron mas de un gol porque no se lo propusieron. Mientras tanto, nos aprovechamos como buenos pillos de la falta de contención del equipo rival, donde cada vez que Pablo Pérez o Gago tenían el balón en su poder, sin demasiada dificultad y con simples pases profundizábamos la pelota para Peruzzi que le ganaba las espaldas a Corvalán o jugábamos para Tévez, Calleri o Palacios, que quedaban mano a mano ante los tres centrales de Arsenal, y claro que de los dos elencos que estaban en cancha el menos indicado para defender mano a mano era el de Sarandí.
 Si bien como se dijo anteriormente es muy valioso que el equipo haya sacado pecho para salir adelante jugando al fútbol que tiene incorporado y mostrando una neta superioridad, nos deja intranquilos las "manchas" que tuvimos en el encuentro: la inmadurez para cometer faltas innecesarias, como cuando Rolín no se fue expulsado porque el árbitro se hizo nuestro amigo, que de no ser así nos hubiera llevado a resucitar el partido con Belgrano, donde emocionante ganar un partido con 9 hombres, pero ya una vez es suficiente; y los desacoples defensivos en las pelotas cruzadas y pelotas detenidas donde la pelota le llega a un jugador rival sin mucha dificultad (en algunas ocasiones con complicidad de Sara), y en esto último creo yo que se basó Caruso para plantear el partido metiendo mucha gente en área de Boca, ya que si bien somos temibles cuando al rival le toca defender, somos una invitación a que nos ataquen con pelotas aéreas.
 El ejemplo de la Argentina de Sabella que reía cuando atacaba y lloraba cuando defendía tal vez sea de otro contexto porque son otros nombres y otro tipo de competencias, pero la comparación no deja de ser apropiada: un equipo con dos polos, con dos caras. Sabella logró solucionarlo, ¿porqué el Vasco no?

viernes, 14 de agosto de 2015

NO SIEMPRE UN PARTIDO ESTÁ LIQUIDADO

 Cuando un partido va 2-0 faltando no muchos minutos para la finalización del encuentro, es común que se de por sentado que el partido está cerrado, pero varias pruebas (no son la mayoría de los casos, pero existen) demuestran que dependiendo de los dos equipos, el partido puede estar abierto hasta el minuto 90 sin importar el resultado.
 El martes el Barcelona ganaba 4-1, tres goles de diferencia, y faltaban menos de 30 minutos para terminar el partido, es decir, si el Sevilla quería empatarlo debía hacer un gol cada menos de 10 minutos, y sumado al ímpetu del equipo sevillano mas el "sonámbulo" de la defensa blaugrana, se consiguió un 4-4 que muchos creían imposible. Y un ejemplo mucho mas increíble es hace unos años en 2012, fecha 38 de la Premier 2011/2012, el City debía ganarle al QPR para ser campeón y perdiendo 1-2 lo dio vuelta 3-2 faltando 10 minutos, una hazaña si las hay.
 Es decir, un partido está liquidado dependiendo de lo que hagan los equipos, siempre y cuando el equipo que lleva la ventaja sepa "congelar" el asunto y el equipo que lleva las de perder le encuentre la vuelta o no a la cuestión, aunque en muchos casos la superioridad del equipo parcialmente ganador se mantiene durante los minutos restantes y el equipo parcialmente perdedor se siente frustrado, pero claro, si siempre el elenco que lleva el marcador en contra tiene esa motivación para sacar garra y fútbol donde parecía que no había, con complicidad del equipo que le dan vuelta el resultado por decaer, nos llevaríamos a menudo mas de una sorpresa. Pero no es tan fácil adquirir ese estado de fuerza faltando tan pocos minutos.
 Los ejemplos del City, el Sevilla, entre otros, son grandes enseñanzas de que un partido dura 90 minutos y nunca está ganado, perdido o empatado hasta que el árbitro pita el final del partido.

domingo, 9 de agosto de 2015

LO QUE BOCA TIENE QUE ENCONTRAR

 Si se compara la situación de Boca con los otros equipos grandes que lograron consolidarse, es claro que si bien Arruabarrena le dio a su equipo una identidad y protagonismo, todavía no hay nombres indiscutibles, como si supieron hacer River, San Lorenzo y Racing: River incorporó en el 2012 a Barovero, Mercado, Vangioni, Mora y Gutierrez, pilares de los títulos obtenidos, mientras que Balanta, Maidana, Funes Mori, Kranevitter, Ponzio, Sánchez, Pezzella y Lanzini (luego reemplazado por Pisculichi) ya estaban en el club, es decir, desde el 2012 que conserva una base de futbolistas; San Lorenzo en los últimos mercados de pases solo incorporó a Yepes, Caruzzo, Mussis y Blanco, supliendo los pocos futbolistas que se fueron, es decir, siempre sostuvo la base desde que empezó su senda victoriosa en el 2013; y Racing pegó un único volantazo en el mismo semestre que salió campeón, sumando muchos futbolistas que fueron la base del equipo campeón y que hoy en día sigue siendo dueños del puesto.
 Mientras que Boca se confundió mucho con Bianchi, pero también con complicidad de los dirigentes: se desarmó prácticamente todo el plantel que había sido campeón con Falcioni, se contrataron futbolistas que al poco tiempo dejaron la institución porque no convencían y ahora con el Vasco Arruabarrena da la sensación de que no hay nadie que no convenza, pero ya es la tercera vez que el equipo sufre una mutación bajo su mando en mas de dos semestres: en el primer semestre Marín era el lateral derecho titular, hoy es el tercero en la consideración del DT; Chávez era el indiscutido, hoy el relegado; antes era el 4-3-3, hoy es el 4-3-1-2 armado al rededor de Tévez; primero el centro-delantero fue Calleri, luego Osvaldo, y otra vez Calleri; antes Carrizo era fundamental, hoy está en México; y una situación que está de mas decir que es insólita: en el primer semestre el acompañante del Cata Díaz era Forlín, se terminó su contrato y siguió sus pasos Torsiglieri, que también dejó la institución, y hoy es Tobio.
 La identidad está por encima de cualquier nombre, pero se necesitan de los nombres porque el estilo de un equipo depende mucho de las características de sus jugadores, entonces Boca en lo que queda del año debe ganarle a San Lorenzo y a River (sus dos competidores) el mano a mano por el torneo local, es decir, dos equipos hechos hace bastante tiempo, con un equipo que se empezó a formar con la llegada de Tévez y que aún tiene dudas para elegir los once titulares. Y Arruabarrena tendrá como misión darle continuidad a este equipo (si se rotan siempre mas de tres nombres, es difícil que los jugadores se entiendan de memoria) y pulir los defectos que le cuestan puntos (expulsiones y errores defensivos), mientras que San Lorenzo y River ya lo hicieron (hoy en el equipo de Gallardo les toca entrar a Bertolo, Viudez y Alario, pero al entrar en un equipo consolidado, con otros 9 o 10 compañeros en cancha que se conocen de memoria, se sienten seguros, como si hubieran llegado hace mucho tiempo).