Y sin dudas Paraguay cambió la cara, porque se plantó arriba pero sin dejar espacios abajo, y Argentina no supo contrarrestar ese cambio de Paraguay, entonces decidió cambiar, y cambió mal: ingresaron Tévez e Higuaín, pero Carlitos nunca encontró la posición, jugó como de una especie de enlace pero el partido lo fue empujando hacia al lado de Mascherano, y ya sin Pastore, Di María tenía que dejar su posición de extremo para ser volante, pero por mas de que casi concreta un par de contras, se vio perdido a la hora de frenar los avances paraguayos por la izquierda, y Banega ya no era el mismo: no conducía ni era el socio de Mascherano en el doble cinco. Es decir, Paraguay sacó provecho del paso en falso de Argentina en la transición ataque-defensa, donde lógicamente Mascherano es el que mas sufre, porque es el que se queda mas aislado en el medio, el llanero solitario que espera que le den una mano que nunca llega, mientras que los cuatro defensores a mi entender fueron cuatro pilares, tuvieron una correcta tarea, pero quedaban expuestos porque no había contención delante de ellos, y Paraguay llegaba con jugadores apareciendo por sorpresa.
Argentina fue una moneda: mostró una cara dominadora al principio, y cuando Paraguay cambió su cara, Argentina cambió la suya siendo un equipo desconocido al que le atravesaban la mitad de la cancha con mucha facilidad, como jugándose a que gane el que eligió la cara de la moneda que cayó para arriba.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario