Nueve colombianos detrás de la línea de la pelota, y Argentina juega en área rival, genera situaciones (forzadamente, no como planea Martino, pero al fin y al cabo fueron situaciones) y Ospina no para de lucirse. Y fue así porque fue el mejor partido de Argentina en la Copa, ya que Colombia se metió atrás porque Argentina lo obligó, porque no tuvimos la pelota para jugar a los costados y tirar el centro, tuvimos la pelota para generar, para que Messi deje de estar estacionado en la derecha y venga al centro para ser el eje del equipo, para parecerse al del Barcelona, para que los colombianos se cansen de bajarlo.
El cambio de Pekerman en 20 minutos del primer tiempo era una imagen del partido: que Argentina estaba bien, que estaba cerca del gol, y que Colombia no atacaba, sino que se defendía, pero lo hacía demasiado mal: el árbitro, mas que permisivo, tuvo que haber echado por lo menos un jugador del equipo de José, mientras que el equipo "cafetero" dio otra muestra de que bajó mucho su nivel en comparación al mundial, ya que luchó mucho y jugó poco y nada (no se refugiaba para contraatacar, se refugiaba para mantener el cero, pero lo logró por la falta de contundencia de Argentina y porque Ospina estuvo en una de sus mejores noches, y James, que podía ser su única esperanza, se contagió de sus compañeros y jugó para seguirlo a Biglia). Y aunque Argentina generaba situaciones empujando con Biglia, con la aceleración de Pastore, la insistencia de Di María y Rojo, la lucha de Agüero, las gambetas contra el mundo de Messi, el alma de potrero de Tévez y las arremetidas de Banega (los cambios en el segundo tiempo esta vez mejoraron la imagen del equipo), es decir, dependiendo demasiado de las individualidades y sin todavía tener el mejor funcionamiento colectivo, pudo por primera vez manejar el partido y mantener la intensidad durante los 90 minutos, pero seguimos pecando de la falta de eficacia para volver a sufrir innecesariamente, pero ya parece una costumbre: si no se sufre, no vale.
Hay que decir que mejoramos y mucho, y aunque Argentina todavía no juegue como el Newell´s del 2013 que hizo explotar la mejor versión de Martino como técnico, logramos pasar de ronda justamente, porque si quedábamos afuera era una injusticia, por lo dicho anteriormente, porque Colombia fue un espanto, y aunque Argentina no fue un concierto, se podría decir que los instrumentos no pararon de hacer melodías. Y no solo sufrimos de mas por llegar injustamente a los penales, sino que sufrimos en los mismos penales, porque tuvimos dos veces la oportunidad de ganar la serie y las desperdiciamos, o tres, porque a Romero se le escapó el tiro de Cardona, y mas todas las chances de gol erradas durante los 90 minutos, ¿era la suerte de campeón de Colombia?, claramente no, porque Carlitos demostró que el fútbol da revancha, que después de cuatro años volvió a patear un penal por los cuartos de la Copa América y ahora sí no falló, y si Argentina mejoró su juego en Cuartos, ¿porqué no en semis?, ¿y porqué no soñar con ser campeones?.
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