Si se quiere ser mas específicos, el inconveniente surge en que un alcanza-pelotas del "albo" agredió verbalmente (hecho que no parece importante por las consecutivas agresiones verbales que hay en el ámbito del fútbol, como dando por hecho que es algo normal, cuando es algo que no tendría que suceder, y hay que ponerse en el lugar del agredido en esos momentos) a Taborda, arquero de Chacarita, que respondió con golpes de puño que provocaron la arremetida de hombres de ambos conjuntos originando un escándalo para el olvido, que es duro de mirar teniendo en cuenta que el que mas pierde además de los protagonistas y la gente que asiste al estadio es el fútbol.
Y como los insultos ya a esta altura parecen ser algo normal, también se hicieron habituales los alcanza-pelotas que demoran para sacar alguna ventaja deportiva (claro signo de falta de moral y espíritu deportivo, de olvidarse de ganar jugando y no haciendo trampa). Y como estos actos lamentables son constantes, también son constantes las actitudes pasivas de los que tienen que tomar medidas y castigar a los alcanza-pelotas o agresores, entonces al nunca pasar nada, sigue pasando todo, es decir, los alcanza-pelotas nunca van a hacer bien su trabajo porque saben que no va a caer ningún castigo, hasta que la situación pase a mayores. Finalmente pasó a mayores con Taborda, y ese es el precio que se paga por la pasividad.
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