lunes, 28 de septiembre de 2015

BOCA 3 BANFIELD 0: SUBAMOS AL TREN

 Desde el primer minuto, fue notoria la diferencia entre los dos equipos, no solo por lo futbolístico, sino por lo mental: Boca salió a la cancha con hambre de gloria, sabiendo que de ganar estaríamos acariciando el título. Si hay algo que se debe preservar para salir adelante en los momentos cumbre es la concentración, la identidad y la valentía, y tuvimos todo lo necesario.
 El desarrollo del partido, además del resultado, hizo acordar al no tan lejano encuentro con Banfield por la Copa Argentina, donde nuestra presión en la mitad de la cancha hizo que desnudemos a un conjunto que venía imbatible: no contamos con Pablo Pérez y Gago, que eran claves, pero Bentancur y Colazo respondieron de manera notoria. Y si hay algo que se destaca en este Boca, es el orden defensivo y el desorden (en el buen sentido) ofensivo, para que Peruzzi termine en posición de gol, para que Colazo meta una diagonal y quede de cara al gol (que le anularon), para que Lodeiro intercambie la posición con Tévez o para que Calleri se mueva por todo el ancho, aprovechando la presión en la mitad del campo y los espacios que nos dejaba Banfield, nutriendo de forma muy pobre las áreas que nosotros mas aprovechamos. Y lo del desorden ofensivo tiene toda una historia por detrás: la valentía y convicción con la que salimos a jugar el encuentro, dejando al Cata Díaz mano a mano con Cuero, no fue una valentía estúpida para exponerse sin propósito, sino que fue una cuestión de concentración e inteligencia para anular las pocas individualidades con las que se esperanzaba el rival (colectivamente estaban destruidos, aún mas luego de la expulsión de Yeri) y tanto Díaz, como Tobio y Erbes (que juega como un tercer central cuando tenemos la pelota) respondieron con sobriedad, ya que la forma de jugar de Boca hace que cuando atacamos si la pelota no es bien entregada podamos quedar mirándole el número al rival, pero este no fue el caso, ya que la buena presión y los buenos anticipos resolvieron todo.
 Y además de lo actitudinal para empezar a despegar en el torneo, justificamos nuestra posición en la tabla volviendo a las fuentes: en los últimos partidos fuimos merecidos ganadores, pero dependiendo demasiado de Tévez y sin ser claros con la pelota, pero esta vez dio gusto ver jugar a Boca y con todos en un alto rendimiento, y paradójicamente, fue uno de los mejores partidos de Boca y uno de los partidos que mas le costó a Carlitos, es decir que jugamos como tiene que hacerlo un elenco que sueña con el campeonato: siendo un equipo homogéneo, donde no hay 11 ideas sino una sola de parte de todos, además de que sin ser su mejor partido (declarado por él mismo), el Apache es vital para potenciar a sus compañeros, y aún así tuvo grandes intervenciones y pudo convertir.
 Con este triunfo vemos la gloria en el horizonte, porque además de sacar cuatro puntos de ventaja fue una versión de Boca arrolladora, volviendo a las fuentes de su mejor imagen. Un equipo que no le tiembla el pulso cuando tiene que defender mano a mano, que se anima a salir jugando, que tiene muchos jugadores involucrados en presencia ofensiva, que tiene una presión demoledora, que tiene un líder como Carlitos que absorbe toda la presión, que tiene un gran plantel para tapar ausencias y que sale adelante en todas, sino pregúntenle a Bentancur, que se fue de la cancha aplaudido, cuando la última vez en la Bombonera se fue llorando. Subamos al tren, que la gloria se asoma al final de las vías, y sabemos que solo una tragedia como que se desvíe una vía al presipicio nos va a poder detener, porque si seguimos de esta forma no nos para nadie.

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