Chávez tiene las condiciones y características como para poder rendir como número nueve, pero tan solo es una aspiración: su posición es la de puntero izquierdo, no siente en la sangre la función de esperar en el área y aguantar de espaldas. Tal vez un futuro paso por Europa le sirva para adquirir conceptos y sentirse cómodo en distintos lugares del campo, pero las hipótesis solo sirven para el futuro. El presente marcaba que hoy Boca visitaba a Estudiantes, y con Chávez y Palacios como dupla de ataque, es decir con alternativas de la derecha hacia el centro y de la izquierda hacia el centro, no había una referencia céntrica definida, y sin tener los atributos que tiene el equipo titular para posicionarse con wines, no tenía sentido volver a probar erróneamente con Colazo como "extremo izquierdo" y Messidoro recostado sobre la derecha, y de este pibe es justamente del que me interesaba hablar. Jugando con Messidoro donde realmente se siente cómodo, es decir, de enganche y detrás de los delanteros, es donde tiene sentido que jueguen Chávez y Palacios juntos, ya que iban a tener a alguien que juegue para ellos y no que ellos tengan que jugar para un nueve que no existe y un eventual volante llegando al área que tampoco estaba presente en cancha (Colazo es de un juego mas externo y Bentancur, que podría pisar el área por sorpresa, tenía que darle una mano al pibe Chicco). Con ese simple juego de palabras clásico nos alcanzó para hacer el gol: el 10 la abre para el 7, y este tira el centro para el "9". Tampoco nos sobraba mucho como para innovar con mucho mas que aspirar a esa sociedad y presionar en tres cuartos de cancha a la última línea de Estudiantes que no estaba teniendo suerte con el estado del campo de juego. Pero la realidad nos mostraría la verdadera historia.
La historia real era que el Pincha contaba con recursos mucho mas naturales y variados para llevarse el triunfo: Boca cada vez mas era muy dependiente de la velocidad de Palacios y la potencia de Chávez, a tal punto de que el mediocampo no pesaba, y los inconvenientes en el fondo se hicieron notorios con el correr del tiempo. Esos problemas en el fondo armaban un tándem con las virtudes del elenco de Vivas: los desbordes de Solari y Sánchez superaban en notoriedad a la marca de Silva y Colazo, mientras que los centrales no supieron cerrar a tiempo ante la movilidad de Fernández y Cavallaro por el centro, y Sara decoró todo con un moño, producto de sus fallidos a la hora de salir a buscar el balón.
Hay un detalle que para mí no pasó desapercibido: hubo tres jugadas en las que un defensor salió decidido con pelota dominada a gambetear futbolistas rivales para adelantarse en el campo. Primero Silva, luego Tobio y por último Rolín. El primero fue en el primer tiempo y los dos últimos en la segunda etapa. Que un defensor salga lejos con la pelota no es un mal síntoma si se hace con el objetivo de incorporar a un jugador con obligaciones defensivas a la faceta de la posesión, como hacía Pinola en Central antes de lesionarse, pero en este caso sucede por el hecho de la falta de química, por lo tanto los tres avances finalizaron en una inconclusión.
En el segundo tiempo también se notó la superioridad de Estudiantes y no porque haya maniobrado la pelota a su antojo, sino porque hizo lo que quiso y lo que le convenía: dormir el partido, darle la pelota a un Boca que no hacía daño. Congelar un encuentro también es arte: el arte de la viveza y de ganar como principal objetivo.
Este Boca inconexo y plagado de juveniles tuvo una versión 4-3-3 en el segundo tiempo con Messidoro como extremo y Benegas (un referente de área neto). Una vez mas, Messidoro no pesó por los costados, y sin un juego que respalde las intenciones de Palacios, Benegas es un espectador más. A mi entender, a Messidoro no le hace bien rotar tanto de posición, sino que le convendría tener mas minutos en el lugar que mas lo asemeja.
Vale la intención de los chicos, pero ya son recurrentes los partidos en los que Colazo no tiene presencia de referente entre tantos chicos que necesitan a alguien que los guíe y que Rolín juega como para que no se le renueve el contrato, y ahora Sara pone su sello calculando de mala manera en el juego aéreo.
Hace un tiempo que en el torneo jugamos por obligación como también con un juego indefinido, mas allá del esfuerzo de Molina, Chicco, Messidoro y Benegas.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario