miércoles, 27 de mayo de 2015

BOCA 2 HURACÁN LAS HERAS 0: LA JERARQUÍA PROPIA Y EL ERROR AJENO, LAS CLAVES

 Seguramente mas de uno estaba sentado comiendo un salmón con salsa de cerveza y puré de manzana mirando la televisión como si todo fuera un trámite, como si la victoria de Boca a fuerza de las leyes de la lógica llegaría por naturaleza o por oficio, porque inevitablemente es la sensación que uno siempre tiene en este tipo de compromisos. Pero el fútbol argentino nos demuestra día a día que haciendo un buen partido tácticamente y estando concentrados los 90 minutos pueden lograrse cosas impensadas sin importar con qué nombres cuentes, y resulta que la historia estaba a gusto de Huracán Las Heras, que con toda la humildad fue a cerrarse y forzar el empate a fuerza de cerrarle los caminos a Boca a pura garra, concentración, sincronización y apoyo táctico, y lo estaba logrando mientras que Boca manejaba la pelota y era dueño del partido, pero no del resultado porque llegaba hasta el área de Huracán y hasta lograba desbordarlo pero siempre faltaba el toque final, lo que se hacía imposible por los atributos impuestos mencionados anteriormente de parte del equipo mendocino.
 Estos son los partidos en los que el jugador tiende a frustrarse, porque todos estaban teniendo buenos rendimientos, ya que Huracán no atacaba y nosotros llegábamos al área constantemente, entonces reiteramos: Boca hacía todo bien excepto la parte final por el buen repliegue de Huracán, por eso Boca era dueño del partido y no del resultado, que merecidamente estaba obteniendo el elenco rival.
 Y como mencionamos que el jugador tiende a frustrarse por insistir todo el partido y no lograr el objetivo, a medida que los minutos pasan la pelota va transformándose en un volcán en erupción, y se empieza a tener menos el balón por una cuestión de pasarlo lo mas rápido posible para llegar al área lo mas rápido posible, y por lo tanto los envíos al área se hacen mas constantes, y esos sucesos emocionales que se proyectan en el campo de juego favorecen claramente al equipo rival.
 Pero una vez mas el Vasco acertó con los cambios, porque Lodeiro nos dio fútbol ante tanto suspenso, y cuando digo fútbol me refiero a lo que se necesita en los momentos de poca serenidad: movilidad para recibir libre, saber llevar la pelota, etc. Mientras que el cambio de Calleri por Marín fue importante para aumentar nuestra masa de jugadores en ofensiva para, sin necesidad de tener superioridad numérica, a través de la jerarquía y la inteligencia para asociarse quebrar esa masa -o colectivo- que proponía el rival para defender, descartando un defensor que sobraba. Y los cambios tienen que ver con el triunfo, porque la victoria solo iba a lograrse por dos factores: por imponer nuestra jerarquía y por un error rival, y estos dos factores se fusionaron: a través de atacar con muchos hombres pero sin torpeza, Osvaldo rompió líneas de forma brillante asistiendo a Calleri para luego recibir la devolución mientras el arquero rival salía erróneamente. Mientras que el segundo fue por determinación propia y resignación rival.
 Aunque en los papeles no sea un triunfo muy destacado, por el contexto es un triunfo importantísimo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario