Antes del comienzo del partido ya la cosa olía mal. No solo porque las bajas temperaturas que había en el Monumental iban a ser un condicionante que podía perjudicar la salud de los jugadores, como cuando Gago hace el gesto de que se estaba muriendo de frío, sino que la formación no parecía acorde al contexto ni a lo que iba a proponer el rival. Porque River salió a comerse la mitad de la cancha con Ponzio y Kranevitter, es decir que iba a disputar el partido a través de la presión y la fricción, y se necesitaban jugadores con personalidad y experiencia para no ser devorados por ese remolino que era la mitad de la cancha. Marín no me parece lo mismo que Peruzzi, ni Pavón me parece lo mismo que Carrizo ni Chávez, porque aunque tanto Cristian como Leandro son muy buenos futbolistas con todo el respeto que se merecen, no era el partido ideal para que jueguen desde el arranque, porque son chicos y hay que llevarlos de a poco, y no es que Boca no tiene plantel como para que tengan que salir a dar la cara los pibes. Y por otra parte estaba bien que jueguen Cubas y Calleri, uno porque es el único cinco de marca y el otro porque ya tiene bastante rodaje en la primera de Boca y era un partido ideal para sus características, pero no por eso había que dejar de lado a Osvaldo, que solo vino por seis meses y en este tipo de partidos es donde mas hay que sacarle el jugo a su personalidad y categoría, y además porque podía tirarse unos metros atrás para colaborar en el medio y para asociarse con los volantes o intercambiar la posición con Calleri.
El primer tiempo fue un desconcierto porque no podíamos dar dos pases seguidos y fuimos totalmente absorbidos por dos presiones, la del marco y la de River, pero no carecíamos de tranquilidad porque no nos estaban generando situaciones. En la segunda parte nuestras esperanzas de convertir un gol fueron mas concretas, animándonos a pararnos cerca de Barovero y a tener mas juego interno, donde Gago, Pérez y Loderio armaron un buen tándem, pero aún así los avances de Boca no eran muy explosivos porque faltaba esa chispa que te da descargar a los costados, porque los laterales no se proyectaron prácticamente nada y Pavón fue uno de los absorbidos por el agujero negro, y para el juego de Boca es necesario hacer ancha la cancha con jugadores en los extremos.
Con todo lo que pasamos el empate no era un resultado desagradable, pero por esas cosas que dije sobre la presión y la extraña formación elegida para el partido derivaron en un penal inexplicable, innecesario e infantil de Marín que te cuestan el partido y en la copa estos errores te pueden dejar afuera. Y además de todo lo que duele perder un partido con River, lo que duele mucho es que nos hayan ganado a lo Boca, con guapeza y jugando de una forma ruda.
River entendió que tenía que jugar el partido con doble cinco para ganarlo en la mitad de la cancha, y Boca va a tener que entender también una cosa: que tener un buen plantel no significa poder darte el lujo de poner chicos en esta clase de partidos. Ahora hay que pensar en el próximo jueves y tomar los errores como una enseñanza porque en el partido de vuelta no puede haber errores.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario