Es increíble que en el fútbol argentino se hable de todo menos de fútbol. Tendríamos que estar hablando de la derrota o clasificación de Boca en cuanto a lo futbolístico en la Libertadores, pero todos hablamos del papelón del gas pimienta, habría que estar hablando del partido de Boca con Aldosivi pero no hay fecha por la muerte de Emanuel Ortega, en la previa del tercer superclásico se habló mas del árbitro que de lo que iban a hacer los 22 protagonistas con la pelota.
Y vallamos también a lo que pasa dentro de la cancha: los superclásicos se empezaron a caracterizar por la violencia: Martínez y Pavón estuvieron dos meses afuera por las patadas de Vangioni, Burdisso tuvo que salir 10 minutos en el verano por un corte en la frente por un codazo, Funes Mori tira una patada a lo Chaki Chan, Pablo Pérez recibe un codazo que le produce una cortadura en el labio, luego los jugadores de Boca no quieren acompañar a los de River al vestuario para que no reciban botellazos. El fútbol se transformó en un juego de violencia, deslealtad, malos manejos, polémicas, y de lo que menos se habla es de fútbol. ¿Un partido o una guerra?
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