Esta vez no solo llegamos al área rival, sino que fuimos precisos para saber profundizar y convertir cinco goles (por mas de que pudieron ser mas), aprovechamos los errores del rival tanto en lo individual como en lo colectivo y no sufrimos en el retroceso, porque tuvimos la inteligencia táctica y la entrega para recuperar rápido la pelota. Solo una vez nos lastimaron seriamente, pero Orión respondió de gran manera, como tantas otras veces, y ni hablar de Komar, que cada vez crece más y se siente mas seguro, y Torsiglieri, que parece que está en Boca hace cinco años. Ambos fueron clave para que Orión sea un hincha mas que miraba el partido y para ser la salida del equipo, para ya desde abajo empezar a elaborar la jugada.
Fue un partido soñado, donde fue muy notoria la diferencia de ambos conjuntos, donde hicimos lo que quisimos: cuando quisimos ganar en el mano a mano ganamos, cuando quisimos meter un pase entre líneas lo hicimos, cuando quisimos tirar una pared la tiramos, etc. Si había algo que generó un poco de fastidio, fueron las ocasiones que no pudo concretar Osvaldo, que demostrando la categoría que tiene, después metió dos goles.
En todos los partidos oficiales del año se vio un Boca agresivo (desde el juego), veloz, con mucha entrega, y esto fue una actuación donde sumamos todo lo bueno que vinimos haciendo, eliminando todo lo negativo. Tenemos que seguir así, tratando de repetir esta actuación desde el juego, ya que es complicado repetir el resultado. Hay que continuar con esta firmeza y precisión, por mas de que no todos los equipos sean Zamora.
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