Arrancamos y estuvimos todo el primer tiempo dormidos, muy metidos atrás, regalándole la pelota al rival, como teniéndole un respeto que no tenía sentido sostener. Éramos un equipo desconectado, que cada vez que podíamos tener la pelota la regalábamos con pases muy anunciados y Calleri quedaba deambulando en la deriva, donde lo máximo que podía generar era una falta, ya que si aguantaba de espaldas no iba a tener con quien descargar porque los extremos estaban muy alejados, los volantes muy metidos en la cueva y los laterales totalmente estancados. Y por mas de que el rival no era peligroso teniendo la pelota, nos preocupó y nos pudo complicar por nuestro sector izquierdo, pero solo nos iban ganando por un gol con la mano tras un error de Sara, porque si no fuera por esa jugada el partido estaba siendo el 0-0 del 2012, porque ningún equipo hacía méritos para ganar ni jugar bien.
Pero el Vasco leyó muy bien el partido, vio que Colazo le iba a dar la participación en ataque y claridad que no le pudo dar Monzón y que Castellani por Cristaldo le iba a dar algo distinto al equipo, porque entre tantos jugadores que corren mas de lo que piensan (no significa ser peor, de hecho Meli fue uno de los mejores, pero hacía falta alguien que piense) nos dio pausa y visión, y estos dos cambios mas la reacción de los otros 9 (uno imagina que el Vasco en el vestuario les habrá dicho que se empiecen a despertar) hizo que vuelvan las cosas a su lugar, que se vieran las verdaderas versiones de los dos equipos: de Zamora un equipo endeble y frágil, y de Boca un equipo plantado arriba, agresivo, sólido y siendo el dominador absoluto del encuentro, con Fuenzalida decidido a ser carrilero por la derecha y no quedándose estancado atrás, con un Colazo que nos dio todo le que faltaba, como rebeldía, claridad y sorpresa, los volantes mas enchufados en recuperar la pelota, llegar al área rival y conectarse con los delanteros, que con todo el equipo mas adelantado y decidido, Carrizo y Martínez pudieron soltarse y no dejarlo a Calleri como el Llanero Solitario. Y con todos estos atributos logramos volver al partido del 5-0, donde fue un festival y había espacios para tirar manteca al techo, por la desmotivación y el hecho de querer convertir goles para no perder por goleada del rival.
Esto no tiene que volver a pasar porque los demás equipos no son Zamora, y si en vez de dos tiempos jugamos uno la podemos pagar caro, tenemos que tener las duracell desde el minuto 0, que no sean 45 minutos un Boca y 45 minutos otro. No nos quedemos solo con la parte buena, porque de donde mas se aprende son de los errores, y el gran de error de casi no jugar el primer tiempo en otro partido puede ser un error muy grande.
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