El peor partido del año lejos. No pudimos tener la pelota, tampoco inquietamos de contra, nos desbordaron por las bandas, nos ganaban todos los mano a mano (terminábamos jugando el uno vs uno por la exposición en que quedaba el equipo), nos atravesaron en el medio, dependíamos plenamente de la fricción, pusimos mas gente en la mitad de la cancha y tampoco hubo caso. ¿Que nos pasó? es la pregunta del millón. Que no haya estado Gago puede ser un factor importante, porque es el que siempre da el primer pase, el que lidera la presión para el equilibrio del equipo, el socio de Lodeiro, pero tampoco puede ser el factor esencial, no se puede depender de un jugador.
Con ver el partido de los delanteros se puede ver el partido del equipo: Martínez, Osvaldo y Carrizo, uno en Jupiter, otro en Marte y otro en Neptuno, cada uno en su planeta, pero no por su culpa, porque el equipo estuvo totalmente partido, y eso llevó a que los delanteros estén aislados, que no tengamos ni una mínima esperanza de poder hacer daño, porque en el medio campo había huecos innumerables que dejaban expuesta a la defensa a jugar siempre mano a mano, y ante la movilidad de los jugadores de San Martín, se generaban los espacios, como en el gol, donde Figueroa enfrenta a la defensa luego de que San Martín supere a los cuatro del medio solo con un par de toques y juega para su compañero, y al pasar la pelota se mete entre Díaz y Torsiglieri para esperar la devolución y definir, como ocurrió.
En el peor partido lejos, por ambición, merecimiento y juego, no fue el peor partido por el resultado, porque la sacamos mas que barata, era un partido para perder y conseguimos el empate y quedar a dos de la punta, y eso puede ser que juegue en la cabeza de los jugadores, porque al ver la complejidad del asunto, lo lejano que estaban los partidos por la Libertadores y los anteriores del torneo local de lo que estábamos mostrando, el jugador tiende a frustrarse y aspirar a sostener lo que está sosteniendo, y nos llevamos un puntito, que no fue cuestión de aguantar y punto, porque el partido fue un tobogán: pelota que iba luego de subir forzosamente las escaleras, pelota que volvía rápidamente a nuestro campo. Y si al principio no nos hubiéramos encontrado con ese penal que nos mandó dios del cielo, no creo que el partido hubiera cambiado en el transcurso, pero el resultado era otro porque al gol en contra no era empate (seguía siendo negocio), sino que era derrota, y al no mostrar nada como para generar juego, quién no te dice que pudimos haber perdido tranquilamente (hasta pudimos haber perdido habiendo convertido el gol). Los grandes equipos son los que jugando mal se llevan algo, pero aún así nadie quiere jugar mal, pero tampoco se puede jugar bien siempre, alguna vez íbamos a tener un mal día.
Y sumado a la lágrima que fue el partido, nos vamos todos mal por la lesión de Bueno, que por mas de que tenga otra camiseta no deja de ser una persona, y que obviamente fue una jugada desafortunada que Orión no tuvo intenciones de provocar.
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